La CUP ha tardado menos de 24 horas en enmendar la apuesta del presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, por la creación de un ejército catalán en la futura república independiente. La diputada de la CUP Gabriela Serra ha señalado que «no es ético utilizar» los atentados yihadistas del 17 de agosto en Barcelona y Cambrils (Tarragona) para justificar la necesidad de que Cataluña tenga un ejército propio en caso de independencia.

«Presidente, no es ético utilizar los dramáticos atentados para justificar la necesidad de un ejército. Nada justifica el militarismo», ha señalado la «ponente» de la Ley de Transitoriedad en su cuenta de Twitter poco después de que Puigdemont defendiera -esta vez a través de Facebook- que es «absolutamente indispensable» que un estado catalán tuviera un ejército propio, y añadiera que los atentados yihadistas lo corroboran.

Campaña internacional

Paralelamente, Puigdemont prosigue hoy con su particular campaña de promoción internacional del proceso independentista con una visita relámpago a Dinamarca para inaugurar oficialmente la Delegación de la Generalitat en Copenhague, una nueva embajada del gobierno catalán que tiene por objeto «potenciar las relaciones bilaterales con Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega y Suecia». Un viaje en el que Puigdemont viaja acompañado por el conseller de Exteriores, Raül Romeva, y la delegada catalana ante los países nórdicos, Francesca Guardiola, hermana del ex entrenador del FC Barcelona Pep Guardiola.

La visita ahora -la legación catalana ya lleva semanas en funcionamiento- se enmarca en la campaña para el referéndum de independencia dos días después de que JxS presentara la Ley de Transitoriedad y Fundacional de la República Catalana y tiene por objeto intensificar la proyección internacional del proyecto independentista en los países europeos en los que éste ha encontrado eco.

Es el caso de Dinamarca, cuyo parlamento aprobó hace dos años una moción de apoyo al diálogo entre Cataluña y el Estado -un llamamiento que han hecho también medios de comunicación extranjeros y que los independentistas interpretan siempre como un toque de atención al Gobierno y, por tanto, una muestra de apoyo implícita a sus tesis-. «Tomamos nota de la explicación del Govern sobre los aspectos jurídicos, históricos, políticos e internacionales vinculados a la situación de Cataluña y asumimos la opinión de que la cuestión de la independencia de Cataluña es un asunto de diálogo pacífico y democrático entre Cataluña y el Gobierno español en Madrid», concluyó en su momento la cámara danesa.

Puigdemont aspira con este viaje a mantener el eco internacional de sus opiniones conseguido con la cobertura internacional de los atentados del Barcelona y Cambrils, que han llevado al presidente catalán a las principales cabeceras internacionales. No obstante, no será recibido por el presidente danés.

Con la creación de esta nueva Delegación, el ejecutivo autonómico aspira a «institucionalizar» las relaciones ya existentes en el ámbito comercial entre Cataluña y los Países Nórdicos. De hecho, la Delegación de la Generalitat en Copenhague supone una ampliación a objetivos políticos la oficina comercial que la Generalitat abrió en esta capital nórdica en 1991. La Delegación en Dinamarca es la doceava «embajada» catalana, sumándose a las delegaciones ante la Unión Europea, Reino Unido e Irlanda, Francia. Alemania, Estados Unidos -que engloba Canadá y Méjico-, Austria,  Italia, Portugal, Ginebra, Polonia y los Países Bálticos, y Croacia y los Balcanes.