Santos Santamaría (Barcelona, 1941) cumplió 60 años el mismo día en que ETA asesinaba en Gerona a su hijo de 32. Con el mismo nombre que su padre, Santos Santamaría hijo fue el primer Mosso d’Esquadra asesinado por la banda terrorista. Su hermano, también Mosso, tuvo que dar la noticia a su padre día de su cumpleaños. Desde entonces, Santamaría ha luchado por la memoria de su hijo y ha acudido a decenas de manifestaciones. Ninguna como la del pasado sábado, donde las pitadas al Rey y a Mariano Rajoy, las esteladas y las reivindicaciones políticas ocultaron el verdadero motivo de la concentración: las repulsa por los atentados de Barcelona y Cambrils.

Santos Santamaría, barcelonés y miembro de la ACVOT.

Santos Santamaría, barcelonés y miembro de la ACVOT.

Este barcelonés, ex presidente de la Asociación Catalana de Víctimas de Organizaciones Terroristas, no reconoce a su ciudad en la concentración del sábado. Su descontento se ha hecho viral en las últimas horas, después de que más de cuatro mil personas hayan compartido sus reflexiones publicadas en la red social Facebook. En ellas expresaba el «sentimiento unánime» de las víctimas del terrorismo, y decía sentirse «despreciado, dolido y avergonzado» por la conversión de «un acto de solidaridad ciudadana en contra del terrorismo en una payasada orquestada de motivación política».  Un día después de poner sobre papel estas líneas, excusa la vehemencia de sus palabras en conversación telefónica con El Independiente: «Tenía que decirlo».

Pregunta.-¿Qué esperaba encontrar en la manifestación de Barcelona y qué encontró?
Respuesta.-Me esperaba lo que he visto en todas las manifestaciones a las que he ido desde hace casi 17 años que mataron a mi hijo. La característica ha sido siempre era en apoyo a las víctimas y en contra del terrorismo. Y eso es lo que me esperaba. Cuando estaba en la cabecera, lo que había alrededor no era una manifestación contra del terrorismo. Fue una acción política, una usurpación de los medios de comunicación que había allí presentes para tener un rédito político. Algo que, como decía el señor Pujol, «avui no toca» [hoy no toca]. Pues eso. Ese día no tocaba. Tocaba lo que representaba el resto de la manifestación que venía detrás de la cabecera.

P.-¿Cómo se sintió?
R.- Desmoralizado, porque no se correspondía. Siempre he sido partícipe del famoso seny catalán, del sentido común. Ese día hubo el mínimo sentido común. No era el sentido común del catalán clásico, que sabe cuándo toca y cuándo no. No se correspondía con nuestra imagen. Me fastidió mucho porque sabía que Barcelona era el centro mediático mundial ese día y la imagen que dio la ciudad en que nací se merecía otra cosa.

P.-¿Se han sentido utilizado?
R.- Utilizado no, porque como representantes de la Asociación Catalana de Víctimas de Organizaciones Terroristas siempre nos hemos manifestado apolíticos, ya que dentro de nuestro colectivo hay personas con distintas sensibilidades y opciones. No tenemos una posición política porque se faltaría al respeto a las propias víctimas.

P.-¿Considera que la manifestación faltó el respeto a las víctimas?
R.-Lo que pasó el otro día fue una falta de respeto, no a nosotros sino a la memoria de los muertos, que para nosotros son sagrados. Porque siempre decimos que mientas esté en la memoria de alguien estará con nosotros. Y se faltó el respeto a las víctimas del terrorismo porque la manifestación era en pro de las víctimas. Se faltó al respeto a la gente que había sufrido ese atentado en Barcelona a unos pocos metros de donde fue la concentración. Muchas de esas víctimas estaban en la manifestación con nosotros. Estos días estamos solucionando problemas y hablando con las víctimas de estos atentados…

P.-¿Cómo reaccionaron las víctimas de Barcelona?
R.-Nos hemos dado cuenta de que muchos no entendían nada. Habían ido a manifestarse pese a haber sufrido un atentado horas antes y habían ido a solidarizarse con el sentir general. Se encontraron con aquello y no entendían nada. Recordemos que había personas de 34 nacionalidades. Estamos gestionando la repatriación de los cuerpos, las indemnizaciones que tienen que recibir… Y no entienden nada. Y esto duele. Duele porque entendemos que la sociedad como tal, independientemente de su opción política, lo que tiene que pensar es que nosotros, las víctimas, sólo somos instrumentos de los que se valen los terroristas para atentar contra la sociedad al completo. Por eso la sociedad tiene que tener más sensibilidad al respecto. El día en que se ponga en conciencia que la víctima del terrorismo es la sociedad, el día que se dé cuenta de eso, posiblemente las cosas empezarán a cambiar respecto al terrorismo.

P.-¿La sociedad no es consciente?
R.-No se ha dado cuenta. Es muy cómoda. Lo que quiere es que se acabe para que no les toque a ellos. No es que no le toque, es que ya le está tocando. A quien le están aterrorizando es a usted. Este es el auténtico drama del terrorismo.

P.-¿Cómo explicaron lo ocurrido en la manifestación?
R.-Este ha sido uno de los dramas. Cómo explicarlo. Cómo explicarlo cuando fuimos los primeros sorprendidos. A ver qué explicación das en inglés y francés. No sabíamos de qué forma podíamos hacerlo. Primero, intentamos explicarles las particularidades que hay Cataluña, que había unos señores con una tendencia determinada que aprovechaban la ventana mediática, que había sido una minoría…Eran explicaciones raras.

P.-¿Y quedaron conformes?
R.-Claro que no. Si nosotros ni siquiera quedamos conformes, cómo iban a quedarlo ellos viendo lo que vieron. Ponte en su lugar. Una persona que pasea en Las Ramblas con su familia y de pronto empieza a saltar por los aires porque hay unos descerebrados. El escenario, de ser festivo y familiar, pasa a ser una masacre. Luego empieza el follón de las ambulancias…aquel día la solidaridad ciudadana fue extraordinaria, ahí si estoy orgulloso de mi Barcelona. Al día siguiente entramos en contacto con ellos, nos pusimos a su disposición; se habló de la manifestación, y algunos quisieron asistir…Y de repente con este follón.

P.-Su hijo asesinado por ETA era Mosso d’Esquadra, y otro de sus hijos también lo es. Como padre de Mosso, ¿cree que se ha atacado a este cuerpo por razones políticas?
R.-Yo creo que no. Los Mossos siempre han tenido más credibilidad fuera de Cataluña que dentro. Hay gente que como no conoce el cuerpo piensa que es una policía de pandereta, y no es así. Es una policía íntegra que cumple muy bien su función. En estos momentos es un colectivo de 17.000 personas y cumple. Otra cosa es que por los últimos acontecimientos, no sólo este atentado, haya personas que intenten manipular respecto a un colectivo. Lo que sí me consta es que la relación entre Mosos, Guardia Civil y Policía Nacional es correctísima. Otra cosa es que algunos políticos digan cosas que no se tienen que decir porque cada uno arrima el ascua a su sardina. Pero el trabajo de los Mossos es muy profesional, aunque como otros cuerpos, debería tener más medios. Como padre de Mosso me alarma el clima que se está creando en esta especie de articulación artificial, que si los Mossos han hecho esto, sobre quién sabe más que quién. Esto no es cierto. Cada uno tiene sus funciones y sus territorios y su nivel operativo. Me consta que hay mucha colaboración entre ellos. No creemos una falsa discrepancia porque no existe. Otra cosa es que haya políticos que tenga interés en creer esta especie de política de la rivalidad que es completamente artificial.