Los mejores talleres de alta velocidad construidos hasta la fecha en Europa abrirán sus puertas en cuestión de meses en Valladolid. Y eso que están prácticamente a punto desde que fueran construidos en primavera de 2012. Desde entonces, el cascarón de la futura Base de Mantenimiento Integral de Renfe Operadora lleva cinco años languideciendo en el Páramo de San Isidro, a las afueras de la capital pucelana, con cortes frecuentes de luz y gas por parte de Gas Natural y otras empresas suministradoras.

Ahora su estreno sale definitivamente adelante, gracias a las reuniones de los últimos meses entre el ayuntamiento y el administrador de infraestructuras Adif. La aprobación del nuevo convenio de la Sociedad Valladolid Alta Velocidad (SVAV) por el ayuntamiento (con los votos en contra de PP, Ciudadanos y un edil expulsado del segundo partido por conducir borracho) permite desbloquear la parálisis que viven los talleres, en los que se han invertido ya 200 millones incluidos los costes financieros. El estancamiento de esta mega infraestructura tiene que ver con el fallido soterramiento de la ciudad vallisoletana: cuando se diseñó el enterramiento de las vías en 2002 -el prestigioso arquitecto Richard Rogers ganó el concurso en 2005- se vivía un boom económico.

Llegó la crisis, los números del soterramiento dejaron de cuadrar -la rentabilidad de las viviendas que se construirían sobre la vía cayó en picado- y a medio camino quedaron las instalaciones de 183.000 metros cuadrados (700.000 todo el recinto) destinadas a reemplazar a los míticos talleres de Renfe en La Sagra (Toledo). Por eso en el último año, tras un tenso tira y afloja que dejó a la sociedad en concurso de acreedores con una deuda de 404 millones y que a punto estuvo de llevarse por delante los talleres, Adif y el ayuntamiento recondujeron la situación con un nuevo convenio.

Unir Chamartín y Atocha

Se acabó el soterramiento y se optó por llevar la integración del ferrocarril -que divide la ciudad- en superficie, con nuevos túneles. De acuerdo con el texto publicado por Último Cero, habrá un acceso en ancho ibérico y otro en ancho UIC (de AVE) «a través del ramal en tres hilos». «La ejecución de este nuevo complejo permite la liberación de los terrenos en los que actualmente se encuentran las instalaciones ferroviarias».

Habrá una base de material ferroviario, maquinaria y una playa de vías de tratamiento técnico; igualmente, se repararán trenes de mercancías; y operará la empresa de soldadura ferroviaria Redalsa. También contará con un centro de tecnología, de acuerdo con la letra pequeña del acuerdo. Para su buen funcionamiento, será clave que Adif termine el segundo túnel de la risa que permita conectar por AVE las estaciones madrileñas de Atocha y Chamartín. La mayoría de los coches de alta velocidad (hacia Barcelona, Valencia, Alicante, Sevilla o Málaga, entre otros destinos) sale de Atocha.

Amenaza de subasta

El pleno municipal del miércoles fue tenso. «Teníamos una pistola en la sien», justificó el alcalde Óscar Puente (PSOE), quien enfatizó sobre las consecuencias «económicas y penales» de no haber superado el convenio la votación. El ex regidor Francisco Javier León de la Riva (PP) está imputado por suscribir tres comfort letter sin acuerdo del Pleno y sin pasar por la Intervención que comprometía al Consistorio en el pago de la enorme deuda. Asimismo, sin aprobarse el nuevo convenio se habría producido la «subasta pública» de los talleres, siempre según Puente, que gobierna con IU.

El nuevo convenio se completa con un acuerdo para terminar la Variante Este -un ramal de 14 kilómetros entre la estación de Campo Grande y las futuras nuevas instalaciones- y otras actuaciones menores. Todo costará en total 300 millones, de los cuales la mitad los pagará Fomento (entre Adif y Renfe) y la otra mitad, la Junta de Castilla y León y el ayuntamiento vallisoletano.