No fue la bronca votación del referéndum vivida en el Parlament, con la presidenta de la cámara catalana Carme Forcadell como anfitriona, el surrealismo patrio que más atención acaparó esta semana en la prensa internacional. Ganó Dalí, ya que el ADN delator dejaba huérfana de parentesco con el pintor a la pitonisa Pilar Abel el mismo día que en el Parlament convocaba el 1-0.

Escribía Enric Juliana que el debate fue un fracaso escénico del soberanismo y la cobertura internacional también se ha resentido. La aprobación de la ley del referéndum esta semana  “se cubrió pero de forma secundaria”, reconoce Hans-Günter Kellner, corresponsal en España de la radio pública alemana Deutschlandfunk. “Estamos más centrados en lo que pase el día 1 de octubre. Y esto era un trámite y era previsible. No pasó nada inesperado, porque los detalles de cómo se organiza el 1-O interesan a un jurista, pero no es algo que haya captado la atención internacional. Los detalles de la ley son muy complicados de explicar a un oyente alemán”.

Desde el Brexit, la incertidumbre es algo que tenemos en común España y Reino Unido”

Aun así, Europa no le quita el ojo a las tensiones del independentismo catalán. “Diría que en Reino Unido hay mucho interés en lo que está pasando entre Madrid y Barcelona”, dice Sam Jones, corresponsal de The Guardian. Su crónica sobre la convocatoria del referéndum fue la noticia principal en la sección de internacional del diario británico al día siguiente de que se aprobara la ley del referéndum, pero compartía protagonismo, claro, con la foto de Dalí. “Es un conflicto en el corazón de Europa y aunque Reino Unido se encuentra ensimismado por el Brexit, todavía hay interés en saber qué le pasa a los vecinos en Europa, sobre todo lo que está pasando en otros países que viven otros procesos de tensiones y rupturas. La incertidumbre es algo que tenemos en común”, añade.

La prensa catalana destacaba esta semana que rotativos como el Financial Times publicaron que el referéndum del 1-O “permitirá votar a los catalanes sobre su independencia”.  Sin embargo, también ese mismo diario publicaba el artículo, firmado por Tony Barber, el editor jefe para Europa, titulado “Catalan Independence remains a distant dream” (“La independencia de Cataluña continua siendo un sueño lejano”). Y en otro análisis más pormenorizado, al día siguiente, otra pieza del mismo diario detallaba que pese a que el día 1 ganase el en el referéndum, es improbable que se pudiera proclamar su independencia porque la votación no cuenta con el consenso legal ni el apoyo internacional.

“El enfrentamiento entre dos lados tan opuestos como el Estado español y el Govern de Cataluña interesa mucho en Reino Unido”, dice Jones. “Aunque esta semana se ha visto la división dentro de la propia sociedad catalana entre los que quieren y los que no quieren la independencia, y así lo he recogido en mis crónicas, en términos internacionales lo que se ve más es la lucha entre Madrid y Barcelona”, reconoce el cronista británico. “Al final los titulares siempre simplifican las situaciones complejas como ésta”.

Más que la división catalana, cala la confrontación entre el Parlament rebelde vs. Madrid”

“Todo el lío procesal y de garantías que hubo en el Parlament el miércoles es muy complicado de contar al público extranjero”, explica Diego Torres, corresponsal para la edición europea de Político. “Hay que simplificar la historia y se queda la idea que cala es la confrontación entre dos polos del Parlament rebelde frente a Madrid”.

Y como la mejor manera de ilustrar las divisiones es una imagen, Le Monde ilustraba lo ocurrido el miércoles en el Parlament con el momento en el que la diputada de Podem en el Parlamento catalán, Angels Martínez, quitó las banderas de España que el PP colocó en sus escaños antes de abandonar el pleno.

“El interés en Francia sube por momentos”, explica Mathieu de Taillac, corresponsal de Le Figaro y Radio France. “Y continuará creciendo con lo que pase en la Diada y el día del referéndum”.

“En Le Figaro contamos que Cataluña abría la puerta a una votación sobre la independencia y explicamos que se había votado la ley haciendo caso omiso a los propios letrados del Parlament y al Consejo de Garantías Estatutarias, pero lo más visible sigue siendo el enfrentamiento con el Gobierno de Rajoy”, apunta.

La Cataluña invisible

“Trato de dar voces a catalanes que no están de acuerdo con la independencia, pero no es fácil”, reconoce Kellner. “Es complicado encontrar portavoces del ‘no’ y, por ecuánime que quieras ser, la gente a favor de la independencia siempre está dispuesta a dar su testimonio, mientras que los que están en contra lo dicen con la boca pequeña”. Y el alemán afincado en España añade: “Yo no busco portavoces oficiales, sino gente de la calle. Porque en los reportajes de radio evitamos dar demasiado papel a los políticos. Y en Cataluña hay muchas cosas de las que no se habla”.

Las voces de los que se quieren quedar en España no se oyen porque no están organizados”

“Los del sí tienen un perfil muy alto en comunicación y son muy listos”, opina Jones. “El Gobierno de Cataluña sabe relacionarse con la prensa. Es muy fácil hablar con alguien de la Generalitat. Y eso no es así con el Gobierno central. Me esfuerzo en dejar claro que no hay una mayoría clara a favor de la independencia, pero las voces de los que se quieren quedar en España no se oyen porque no están organizados”.

Todos los corresponsales están preparándose para darle cobertura al 11 de septiembre,  la Diada. “Siempre son imágenes muy vistosas para la televisión, grandes multitudes con muchos colores que sí atraen a los editores. Y eso ayuda a los independentistas a que se fije la atención mediática”, explica Taillac. “Pero no hay una imagen equivalente de los no independentistas. La imagen del Parlament medio vacío es una de las primeras veces que se visualiza la división catalana. Pero no es una imagen espejo con la suficiente fuerza como para que cale internacionalmente su mensaje”. 

La imagen del Parlament medio vacío es una de las primeras veces que se ve esa división

“En la prensa internacional no se ha escenificado por primera vez de forma clara el conflicto interior dentro del Parlament”, añade Torres. “Pero esa historia no ha calado, aunque en las crónicas sí que lo incluyamos al explicarlo. Como la sociedad civil no independentista está muy fracturada en Cataluña, los independentistas llevan una ventaja brutal comunicativamente”.

Según Torres, cuyo perfil sobre el president de la Generalitat “The Puigdemont factor” tuvo mucha repercusión este verano, “mientras que la Generalitat ha fracasado en el apoyo internacional de los gobiernos extranjeros y casi nadie les ha recibido, sí que han logrado transmitir a la opinión pública internacional que el pueblo catalán tiene derecho a expresarse. Ha calado es la idea de derecho a votar, aunque no necesariamente que la independencia sea buena idea”.

En España se presta mucha atención, sobre todo en Cataluña, de cómo se habla de ellos fuera

Pero si hay algo en lo que están de acuerdo todos los corresponsales en España, curiosamente, es que aquí tenemos mucho más interés por lo que se dice sobre nosotros en sus países del que podían imaginarse. “Se presta mucha atención, sobre todo en Cataluña, de cómo se habla de ellos fuera. Desde la Generalitat están muy pendientes de trasladar su mensaje a los medios de comunicación internacionales, otra cosa es que luego se publique lo que ellos quieren. Pero lo intentan”.