“En democracia incluso los partidos que quieren romper España tienen espacio y subvenciones públicas”. Estas palabras fueron pronunciadas ayer por Albert Rivera en el Congreso de los Diputados minutos después de que el diputado por ERC Gabriel Rufián se valiera de una “impresora republicana” para intentar poner en evidencia el “ridículo” que ha su juicio ha protagonizado por el Gobierno, después de que la Guardia Civil registrara la imprenta en la que se imprimían las papeletas para el referéndum del 1 de octubre, suspendido por el Tribunal Constitucional. En total, la suma de subvenciones estatales recibidas desde 2012 por los partidos de gobierno en la Generalitat, ERC y PdCat -antigua Convergència- es de 27 millones de euros, cinco millones y medio al año.

“Este es el cuerpo del delito”, defendió el diputado de ERC para reclamar del gobierno que no persigan “a impresores y a impresoras. Persigan a los corruptos”. También bromeó con que “tengo una papeleta, pero es para consumo propio”. “El mejor termómetero de calidad democrática es el trato que se da al discrepante”, contestó después la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, que le espetó a Rufián: “Esta democracia que tanto le asfixia le permite sus teatrillos semanales, y en cambio lo del Parlament fue un ejercicio de tiranía”.

Más allá de la permisividad o no del Congreso de los Diputados están las cifras. Rivera echaba en cara a los independentistas que cobraran dinero público del mismo Estado del que quieren divorciarse. Unas subvenciones que en los últimos cinco años llegan a los 27 millones de euros a cuenta de la Administración Central, sin contar con las ayudas autonómicas que obtiene el grupo de Junts pel Sí (ERC y Convergencia) en el Parlament, que en 2016 sobrepasó los 7 millones de euros para Junts pel Sí, una cantidad superior a lo que reciben PP, PSOE y Podemos juntos en la Cámara catalana.

El año 2012 es el año en que el movimiento independentista comienza a desbordar las calles, con una Diada histórica que se celebró con un Artur Mas como president de Cataluña y con Carme Forcadell como presidenta de la Asamblea Nacional de Cataluña Desde entonces, y sólo en gastos ordinarios destinados a ERC y el actual PdCat, antes Convergència i Unió, la suma de ayudas estatales recibidas roza los 15 millones de euros (14.953.106,66€, para ser exactos). Una cantidad destinada al funcionamiento ordinario de sendos grupos en el Congreso de los Diputados y en el Senado. En esta cifra no están incluidos ni los sueldos de los diputados y senadores, ni los ‘extras’ por integrar comisiones parlamentarias ni ningún tipo de dieta: desplazamiento, dieta de alojamiento o gastos de representación que no se reflejan en los datos aquí presentados.

Las subvenciones destinadas a gastos de seguridad, una partida que figura, como la anterior, en el Ministerio de Interior, asciende a ocho millones de euros destinados a ERC y Convergència, casi un tercio de la cifra total que han recibido por parte del Estado. Esta partida se destina a sufragar la contratación de seguridad privada por parte de las formaciones políticas; una partida que contemplaba la amenaza del terrorismo de ETA y que continúa en nuestros días.

11 millones para campañas electorales

A diferencia del referéndum del 1 de octubre, cuyos gastos no figuran en ninguno de los informes entregados al Gobierno, las cuentas de las citas electorales convocadas a nivel nacional están perfectamente registradas. Los partidos que reclaman la ruptura con España, ERC y la antigua Convergència, han recibido once millones de euros en los últimos tres años. Las ayudas sufragaron sus gastos electorales –tanto para la campaña como para el envío de papeletas- en las elecciones europeas de 2014, en las municipales de 2015, las primeras elecciones generales de diciembre del mismo año y las segundas generales de junio de 2016.

En las europeas, L’Esquerra pel dret a decidir, grupo europeo de ERC, recibió 1.252.435,73 euros del Estado, mientras que Coalición por Europa, en la que se integraba Convergencia junto a otros partidos como Bildu o Reagrupació, superó los dos millones (2.279.825,73 €), sumando un total de 3,5 millones.

En las municipales de 2015 ERC y CDC consiguieron una subvención mayor a la que recibirían después en las generales, debido a su que cuentan con más presencia en municipios y localidades de Cataluña que en el conjunto del Estado español. Fue éste último quien destinó un total de tres millones, de los que ERC obtuvo 1.536.755€ y Convergència -actual PdCat-, 1.393.091€, llegando a sumar 2.930.646,71 €.

La aparición de la coalición electoral Junts pel Sí, que agrupa a convergentes y republicanos, no sentó bien al electorado. Los resultados en las dos elecciones generales, de 2015 y 2016, empeoraron la representación que habían obtenido por separado. Esta circunstancia también queda reflejada en las subvenciones que recibieron para la campaña de 2016, fijado en función de los resultados que consiguieron unos meses antes. De diciembre del ’15 a junio del ’16 dejaron de ingresar más de un millón en ayudas del Estado. Si en las primeras generales la Administración les traspasó 2.816.855,19 €, de los que más de la mitad eran para Convegència, en 2016 recibieron 1.779.235,12€, de los que sólo medio millón eran esta vez de los convergentes, que meses antes habían roto con su tradicional compañero electoral: Unió.