Sociedad Civil Catalana ha renunciado a convocar una manifestación de apoyo a la Constitución y rechazo a la celebración del referéndum independentista del 1-0 el próximo sábado para evitar confrontaciones. La marcha, que debía transcurrir por el centro de Barcelona con el apoyo de todas las entidades constitucionalistas y los partidos políticos que no dan apoyo al referéndum, ha sido finalmente desestimada por estas entidades a petición del fuentes del Ministerio del Interior para evitar situaciones potencialmente tensas.

La marcha ha sido sustituida por una campaña en redes que bajo el lema “Recuperem el seny” (recuperemos el sentido común) busca expresar “nuestro sí a la convivencia, sí a la pluralidad y sí a la solidaridad”, explica el dirigente de Sociedad Civil Alex Ramos. Una campaña en la que representantes de partidos y entidades protagonizan vídeos de rechazo al proceso independentista que la entidad ha empezado a emitir en redes sociales y que irá in crescendo hasta el próximo fin de semana. Aunque “no se acaba el 1-O, seguiremos después del referéndum” advierte Ramos.

Quizá más adelante se recupere también la manifestación proyectada por la entidad, que debía recorrer la Vía Layetana de Barcelona en dirección al centro del poder político catalán, Plaça Sant Jaume. Una marcha para la que SCC esperaba contar con un apoyo masivo, pero que finalmente ha sido desestimada.

Convinimos, con el resto de las entidades y partidos convocantes y, sobre todo, con “el entorno del Gobierno, que podía ser interpretada como un elemento de frentismo, que podía generar tensiones”, reconoce Ramos. Por eso renunciamos a la convocatoria, explica el dirigente de SCC, “nadie quiere confrontaciones”, añade, menos “cuando el Estado ya está actuando”.

No en vano en la última semana la tensión ha subido enteros en Cataluña, especialmente desde que la Guardia Civil intervino en tres consellerias y detuvo a 14 personas por su participación en la organización del referéndum, una operación que ha desembocado en manifestaciones en Rambla Cataluña y frente al Palacio de Justicia de Barcelona.

Las manifestaciones se saldaron la semana pasada con las únicas bajas de los tres vehículos de la Guardia Civil aparcados ante el Departamento de Economía de la Generalitat, que quedaron destrozados tras las doce horas de concentración. Pero las dificultadas para desalojar a los agentes que participaron en el registro, o los escraches sufridos en la Caserna de la Guardia Civil en Manresa han aconsejado prudencia a la hora de una convocatoria que podía ser vista como una provocación horas antes de la convocatoria del referéndum.