En Cataluña, lo dicen los datos del último Barómetro de Opinión Política publicado por la Generalitat en el mes de julio, hay un 41,1% de ciudadanos que apoyan la independencia y un 49,4% que la rechazan. Dos Cataluñas que se han retratado profusamente en las últimas semanas. Fractura social, silencio familiar, tensión creciente en la calle. Dos Cataluñas que se reflejan también nítidas en el espejo de los datos aportados por el Centro de Estudios de Opinión del gobierno catalán, más allá de lo obvio de la respuesta a la pregunta: «¿Quiere que Cataluña sea un Estado independiente?«.

Esos síes y noes son el final de un camino divergente, radicalmente distinto. En todos los aspectos. Sirva de ejemplo: según las cifras del CEO, los cinco problemas principales para los catalanes son, en este orden, el paro (20,6%), la corrupción (7,1%), el autogobierno (7,1%), el excesivo nacionalismo catalán (6,3%) y la economía (6%). Sin embargo, este ranking cambia drásticamente en función de la pulsión soberanista.

Para los que votarían ‘Sí’ el autogobierno es el principal problema de la sociedad catalana

Para aquellos que votarían ‘Sí’ en un referéndum de independencia el autogobierno es el principal problema de la sociedad catalana, por delante del paro -del 13,2% en Cataluña y del 30,5% entre los menores de 25 años-, las relaciones entre Cataluña y España, la economía y la corrupción. El autogobierno, sin embargo, sólo es el 19º problema más importante para los partidarios del ‘No’. Sus cinco asuntos más acuciantes: el paro, el exceso de nacionalismo catalán, la corrupción, las relaciones entre Cataluña y España y la economía.

La brecha se acrecenta también en aquellos temas que para una parte de la sociedad son problemas y para otra no. Por ejemplo, los partidarios del ‘Sí’ mencionan temas como el exceso de inmigrantes, la inmigración vinculada a la seguridad, el terrorismo, las actitudes franquistas o incluso el aparcamiento entre sus mayores preocupaciones. Ninguno de esos asuntos se menciona ni una sola vez entre los partidarios del ‘No’. Pasa lo mismo en el sentido contrario con el mal funcionamiento de la justicia, la no integración, la manipulación de la opinión pública, los privilegios de los políticos o los peajes.

No obstante, pese a que los partidarios de la independencia sitúan el autogobierno como el principal problema de Cataluña, son precisamente ellos los que ven con mejores ojos la situación económica de la comunidad. El 55,4% considera que es normal (19,8%), buena (34,1%) o muy buena (1,5%). Esta cifra es sólo del 44,6% entre la base electoral y social del ‘No’ a la independencia, más pesimista con la coyuntura global de la región.

Entre estos dos grupos no sólo difiere la manera de ver el mundo que les rodea. También los ojos a través de los que miran: sus preferencias mediáticas se parecen muy poco. En el caso de los independentistas se puede afirmar sin dudas que sus ojos son los de TV3: el 73,5% de los secesionistas ven los informativos diariamente en la televisión pública catalana (TV3 + Canal 3/24). Su dominio en este sector de la población es insultante: los siguientes servicios informativos más consumidos son los de La Sexta (5,3%), Telecinco (5,1%) y 8TV (4%), la autonómica privada del Grupo Godó.

Entre los partidarios del ‘No’ el balance es bastante más equilibrado. TVE domina con el 21,3%, poco por delante de TV3 (17,3%), Telecinco (17,1%) y Antena 3 (15%). En el top-5 también se cuela La Sexta, con una cuota entre el ‘No’ que casi dobla a la del ‘Sí’: 10,1%.

El liderazgo de TV3, queda claro, es tan apabullante como desigual. No pasa lo mismo en la prensa escrita, donde La Vanguardia y El Periódico emergen como referente a un lado y otro del espectro. La Vanguardia lidera entre los independentistas con un 29,1%, y con un 34,3% en el unionismo. El Periódico ocupa la segunda plaza en ambos casos, con un 21,5% de cuota en el ‘Sí’ y un 24,6% en el ‘No’.

Es en el resto de medios donde se hace explícita la diferencia: el top-5 independentista lo completan Ara (19,1%), El Punt Avui (8%) y el Diari Segre (5,7%). En el entorno contrario a la separación el reparto beneficia a El País (11,3%), Diari de Tarragona (4,1%) y El Mundo (3,1%), según los datos del CEO, que dibujan un panorama mediático muy diferente al del resto de España.

Para los que votarían ‘No’ los cinco asuntos más acuciantes son: el paro, el exceso de nacionalismo catalán, la corrupción, las relaciones entre Cataluña y España y la economía

El contraste es, sin embargo, mucho más amplio si se acude a la audiencia de los medios digitales, que engloban a un público a día de hoy más grande y drásticamente más jóven. Aquí sí, Ara.cat desbanca a La Vanguardia entre el independentismo (24,8% vs. 21,8%) y el tercer puesto lo ocupan, directamente, las redes sociales (14,9%). Tras ellas, El Periódico (14,2%) y Vilaweb (13,2%). En el ‘No’, la audiencia digital sigue prefiriendo a La Vanguardia (21,8%) por encima de las redes sociales (18,8%), El Periódico (16,1%), El País (14,9%) y El Mundo (7,7%).

Medios diferentes, mensajes distintos, percepciones opuestas. Sin embargo, todos, independentistas y españolistas, dan a los medios una valoración casi idéntica (5,19 vs 5,18, en una escala de 0 a 10). Ambos sectores también coinciden a la hora de valorar a los Mossos d’Esquadra (6,31 vs 6,21), pero, sin embargo, difieren drásticamente con el resto de fuerzas del Estado. Por ejemplo, los independentistas concedían en julio un 3,91 a Policía y Guardia Civil, por el 6,33 con el que los partidarios del ‘No’ calificaban a estos cuerpos.

Una diferencia similar se produce a la hora de examinar al Govern (6,01 vs 3,00), al Parlament (6,15 vs 3,22) o al Tribunal Constitucional (2,17 vs 4,11). Pero el desfase no es tan drástico cuando se trata de poner nota al Congreso de los Diputados (2,86 vs 3,25).

Identidad vs. orígenes

Estos datos anticipan otro, clave: el ‘Sí’ representa a un sentimiento identitario mucho más extremo que el ‘No’. La demostración, empírica, también está en los datos. Los independentistas, cuando se les pide medir su catalanidad en una escala de 0 a 10, se conceden de media un 8,09. Y la mayoría de ellos (37,2%) se sitúa directamente en el rango de «máxima catalanidad»: 10. Entre los partidarios de la unión, sin embargo, esa cifra se sitúa casi en el centro: 4,38. Y la mayoría de los encuestados en esta categoría (53,7%) se sitúan en el 5. Sólo el 9,3% se autoubica en el 0, correspondiente a la «máxima españolidad» según la metodología de la Generalitat.

El independentismo es un asunto de identidad tanto como lo es de orígenes. Sólo el 11% de los nacidos fuera de Cataluña se confiesan partidarios de la separación. El porcentaje aumenta gradualmente según avanzan las generaciones: el ‘Sí’ cosecha un 30% entre los nacidos en Cataluña con padres de fuera, al 57% entre los que tienen un abuelo catalán y al 73% entre los que tienen cuatro.

Dentro de esto también hay diferencias. Por ejemplo, el rechazo al independentismo es especialmente intenso entre los nacidos en Extremadura (96,9%), Castilla-La Mancha (92,6%), Galicia (90,9%) y Castilla y León (88,9%). Entre los andaluces, el colectivo con diferencia más numeroso, tampoco hay excesiva diversidad: el 11,8% apoya la independencia, un porcentaje similar se muestra indeciso o indiferente y el 79,3% la rechaza de pleno. En el extremo contrario, los nacidos en la Comunidad Valenciana muestran una simpatía bastante mayor: el 33,3% votaría ‘Sí’, por el 55,6% que votaría ‘No’.

Estos porcentajes aumentan sensiblemente en los catalanes de segunda generación. Aquellos cuyos padres nacieron en Valencia siguen siendo los más favorables al independentismo (42,5%), por delante de los que lo hicieron en Aragón (41,1%), Murcia (38,2%) y Madrid (33,3%). Los números siguen siendo bajos en el caso de Castilla y León (22,8%), Extremadura (22%) y Andalucía (18,5%).

Pero este desfase generacional, sin embargo, no tiene apenas influencia en el apoyo al independentismo por tramos de edad. Aquí, los datos desmontan una leyenda urbana: los adolescentes y universitarios no son mucho más independentistas que sus padres. De hecho, el segmento en el que el separatismo cosecha un mayor apoyo es el de 35 a 49 años, con un 42,3%, frente al 45,5% de ciudadanos situados en esta franja que lo rechazan. Entre los jóvenes de 18 a 24, esta balanza también se inclina a favor del ‘No’: 41,7% contra 47,0%. El reparto es muy parecido entre los adultos jóvenes (25 a 34 años). El ‘No’ se impone con rotundidad entre los mayores de 50 años (51,4% frente a 41%) y entre los mayores de 65 (53,7% contra 39,2%).

Las diferencias son bastante más apreciables si la distinción se hace por estratos sociales. En la clase baja, el ‘Sí’ logra un 27,6% y el ‘No’ un 60,5%. En la media-baja también se impone el ‘No’ con claridad: 51,8% contra 38,4%. La victoria del ‘No’ se mantiene, por los pelos, en la mayoritaria clase media: 46,7% contra 45,6%. El nacionalismo, además de cosa de arraigo, es también cosa de ricos: la franja que más apoyo concede al independentismo es la de aquellos que perciben entre 4.501 y 5.000 euros mensuales (70%). La que menos, la de aquellos ciudadanos cuyos ingresos mensuales se sitúan entre 901 y 1.000 euros: el 78,7% apoya mantenerse dentro de España.