Entre los que creen que Carles Puigdemont seguirá adelante con el «procés» y declarará la independencia, está el PP catalán, convencido de que el Parlament celebrará el sábado o domingo próximos un pleno para dar curso a la llamada ley de transitoriedad, con la que poner las bases de la construcción del nuevo Estado catalán. La mesa de la Cámara autonómica, presidida por Carme Forcadell, decidirá este miércoles el orden del día del pleno de la semana, pero aunque soslaye el asunto, nada impide que, contra su propio Reglamento, acabe convocando a los diputados autonómicos a un pleno extraordinario en fin de semana para activar dicha ley.

No se trataría en puridad, según el PP, de una declaración unilateral de independencia -la llamada DUI- sino de otra añagaza para entrar en un periodo transitorio de seis meses durante los cuales intentar la mediación internacional, bien para ir a una consulta pactada o, incluso, para conseguir un reconocimiento exterior que hoy se les niega, en todo caso, mantener la presión y la ocupación de la calle para rendir al Gobierno central. Una vez se publiquen los supuestos datos de la consulta ilegal en el Diario Oficial de la Generalitat Catalana (DOGC), el Parlament daría curso a la ley de transitoriedad jurídica, con la que pretenden justificar una «cobertura» legal a pesar de que el texto está suspendido por el Tribunal Constitucional una vez que el Ejecutivo central la recurrió.

Albiol siempre ha defendido el 155 llegado el momento en que los independentistas intentaran «perpetrar un golpe de Estado»

En el Gobierno y en Génova hay diferencias respecto a si el presidente de la Generalitat irá a una independencia unilateral sin ningún tipo de reconocimiento internacional por mucho que la prensa extranjera se haya hecho eco de la actuación policial del pasado 1 de octubre. Más claro lo tienen los dirigentes populares catalanes, que no dudan en hablar de «insurrección», según fuentes del partido, y quieren que el presidente del Gobierno active el artículo 155 de la Constitución «porque es la única solución llegado este momento».

De hecho, el líder de los populares catalanes, Xavier García Albiol, siempre ha defendido su aplicación por entender que lo que pretendía el independentismo era «perpetrar un golpe de Estado», según afirmó a finales del mes de agosto, dos semanas antes de los inefables plenos en los que el Parlament se saltó su propia legalidad. El PPC, agregó, no sólo «lo vería del todo justificable», sino que «lo aplaudirá». Crece el número de partidarios de aplicar un articulo hasta hace poco tiempo demonizado, y, también, el malestar de que esa bandera «nos la haya arrebatado Ciudadanos, que ha pasado de tener dudas a ser la principal preconizadora», en referencia a la petición que el líder «naranja», Albert Rivera, trasladó a Mariano Rajoy en su reunión del pasado lunes.

Rajoy recabó el lunes la opinión de muchos de sus ministros, aunque no adelantó nada de los escenarios que maneja

Pero Rajoy, fiel a su estilo, prefiere esperar acontecimientos. Eso sí, el lunes también recabó la opinión de muchos de sus ministros respecto de los futuros pasos a dar. Sin unidad en torno a si habría DUI, tampoco la hay sobre la conveniencia o no de intervenir el gobierno de la Generalitat, cómo hacerlo, y de qué manera garantizar la efectividad de la medida, ante el temor de que tampoco sirva para disuadir al independentismo. Eso debilitaría aún más la posición de Moncloa. Además,  Rajoy se ha desplazado este martes a Zarzuela para reunirse con el Rey, con el que ha tratado su mensaje a la Nación, escenario que se venía manejando desde hace días, tal y como adelantó El Independiente.

Críticas de un lado y otro

Descontentos también en el PP catalán con lo acontecido el pasado domingo, admiten que si bien «se hizo una demostración de que se podía desmontar la consulta ilegal» al final, «nos critican, unos por las cargas, y otros por no haber impedido la existencia de urnas», al margen de si la consulta carecía de cualquier atisbo de garantía democrática una vez que declarada ilegal. En definitiva, se ha generado «mucho malestar» entre los que constituyen la primera línea de los populares en Cataluña, con sedes rodeadas, atacadas y dirigentes y cuadros medios insultados, en mitad de un ambiente e intimidación y amenaza como nadie recuerda.