El empresario Javier López Madrid y la dermatóloga Elisa Pinto se reencontraron ayer ante la juez que investiga el presunto acoso sexual y amenazas de la doctora al empresario tras casi cuatro años sin verse. Lo hicieron para escuchar la grabación de la conversación que mantuvieron el 10 de diciembre de 2013 en el despacho de la doctora, precisamente la última vez que ambos se vieron cara a cara, según informaron a Efe fuentes presentes en la Sala.

Visiblemente nervioso, López Madrid esperaba su entrada a la Sala dando paseos por los pasillos de la octava planta de los juzgados madrileños de Plaza de Castilla, mientras Elisa Pinto hacía lo mismo pero sentada en un banco una planta más abajo, precisaron a Efe fuentes jurídicas. Ambos entraron por separado al Juzgado de Instrucción 26 de Madrid y una vez dentro de la Sala, escucharon en el mismo banquillo dicha grabación, aunque entre ellos se sentó Rafael Redondo, el letrado que acompañó a López Madrid aquel día.

Se trata de una grabación, difundida por El Español, en la que López Madrid le anuncia a Elisa Pinto que hay varias denuncias contra ella, le pide que deje de acosarle a él y a sus amigos e, incluso, le asegura que la Policía tiene pruebas contra ella y que la tienen localizada. Todo ello, pese a que en aquella época todavía no se había presentado ninguna denuncia contra Pinto y, por lo tanto, no se podía seguir ningún dispositivo ni teléfono alguno, pues para ello se ha de contar con una orden judicial, explican las fuentes que añaden que ninguno de los tres reconoció ante la jueza ser el autor de la grabación.

Amenazas cruzadas

Una vez terminada, la magistrada Concepción Jerez tomó declaración ya por separado a los tres protagonistas de aquella conversación. Redondo se limitó a asegurar que solo acompañó a López Madrid, mientras que Pinto trasladó a la juez su extrañeza por esa visita, dado que -según defiende- era López Madrid quien la acosaba a ella desde hacía tres meses.

Por su parte, el empresario afirmó que se vio obligado a acudir a la consulta para poner freno al acoso al que le estaban sometiendo, tanto a él como a sus amigos, con llamadas constantes y amenazas. Además, manifestó que este procedimiento le está haciendo mucho daño a él y su familia, y que, incluso, se ha visto obligado a irse a vivir a Londres para alejarse de toda esta situación.

Previamente, declaró como testigo José Luis Conde, quien ocupaba el cargo de jefe provincial de la Policía Judicial de Madrid, para que explicara cuándo tuvo conocimiento de los hechos denunciados por López Madrid ante la Brigada Provincial de Homicidios. Conde dijo que López Madrid accedió a reunirse con él porque le acompañaba su abogado Javier Sánchez Junco, a quien conocía de su época de fiscal, y le confesó que estaba desesperado por el daño que supuestamente estaba ocasionado la doctora, por lo que le recomendó que denunciara los hechos ante dicha brigada.

También admitió que el empresario le llamó reiteradas veces más tarde pero que él no podía atenderle y aprovechó la ocasión para defender la actuación de la Policía Judicial en el procedimiento, que calificó de “absolutamente impecable”.