Alex Ramos, vicepresidente de Sociedad Civil Catalana (SCC), lleva una semana de intenso trabajo tejiendo complicidades para que la manifestación de rechazo a la declaración de independencia sea este domingo un éxito y permita hacerse oír a esa “mayoría silenciosa” de catalanes que no secundan los planes de Carles Puigdemont. Insiste en que la convocatoria nace de SCC, aunque agradece el apoyo de los tres grandes partidos constitucionalistas en Cataluña, y se reconoce harto de «este abuso continuo, esta imposición, este uso de las calles, esta manipulación de los medios, esta asfixia social por parte de los independentistas». Por eso confía en que este domingo miles de personas llenen el centro de Barcelona para decir no a la independencia.

Pregunta.- ¿Qué expectativas de participación tienen para la manifestación, hay un objetivo?

Respuesta.- Es más prudente no dar una cifra de gente, pero será la manifestación más grande que hemos hecho los unionistas. Dejemos las cifras a un lado porque, a pesar de su importancia, no podemos competir con las de la Diada, organizar manifestaciones desde la Generalitat y entidades subvencionadas por ellos es más fácil. Pero podemos decir que nos está desbordando la respuesta, las ganas de venir desde Cataluña pero también desde el resto de España, son enormes.

P.- La tensión constante que se vive desde el 1-O ayuda a esa efervescencia.

R.- Todos los catalanes que nos sentimos al tiempo españoles y que nos hemos pasado la vida en esta espiral del silencio queremos decir basta. Decimos basta ya porque ya está bien de este abuso continuo, esta imposición, este uso de las calles, esa manipulación de los medios, esta asfixia social por parte de los independentistas. Hasta ahora era sensato que la mayoría silenciosa lo fuera, pero ahora la gente tiene ganas de expresarse en las calles. Lo haremos de forma catártica, pero con sensatez, porque todos los que estamos aquí tenemos que construir el futuro, los independentistas y los no independentistas. Que nadie piense que vamos a construir dos ciudadanías distintas. Como queremos ser una sola ciudadanía les tiene que quedar claro que esta parte de catalanes está aquí y queremos ser un actor vivo en la definición de nuestro futuro.

Ellos están articulados porque son nacionalistas étnicos, nosotros no lo somos. Somos ciudadanos españoles

P.- ¿Por qué ha sido tan difícil articular a esta mayoría silenciosa para que se expresen esos tres millones de votantes que no participaron en el 1-O?

R.- La otra parte está articulada porque son nacionalistas étnicos, nosotros no lo somos. Somos ciudadanos españoles. La parte de nación étnica genera mucha empatía y se unen todos, van uniformados, con sus camisetas, todo organizado. La otra parte no somos un corpus social organizado y no queremos crear nacionalismo español, somos catalanes y españoles. Claro que habrá nacionalistas españoles en la manifestación, pero no es nuestra plataforma. España es una nación cívica que construimos con la Constitución del 78, a la que le falta un relato más ilusionante. No somos una masa homogénea nacionalista, no queremos confrontarnos con nuestros vecinos, compañeros de trabajo, en la escuela. En cambio estos nacionalistas quieren imponer su proyecto y les da igual, lo hacen de forma visceral y no se dan cuenta de que hacen daño al otro lado con su sentimiento nacionalista.

P.- ¿A qué se refiere con nacionalismo étnico?

R.- El nacionalismo étnico es el sustentado en el nacionalismo romántico del s.XIX, que es puro sentimiento: etnia, pueblo, raza, lengua, religión… tiene unos componentes muy tribales. Luego está el nacionalismo cívico, la nación que nace en la revolución francesa y la independencia americana, de ciudadanos libres e iguales que pactan una constitución y a partir de ella generan un patriotismo constitucional. Es más racional. Lo ideal es una nación cívica en la que haya sentimiento, pero si solo tenemos nación étnica es peligroso. A lo largo del s.XX las peores catástrofes llegaron por los nacionalismos, por eso nos unimos los europeos tras la Segunda Guerra Mundial.

P.- La presencia de manifestantes del resto de España puede desvirtuar o abonar consignas que generen tensión.

R.- No vienen aquí a confrontar, queremos marcar un tono convivencial. Nosotros decimos basta ya de separar a los catalanes. Y luego pedimos recuperar el seny para decir sí a la convivencia, a la solidaridad, al pluralismo. Si se tienen que corregir cosas que se corrijan, eso es trabajo de los partidos políticos, para eso los pagamos. Queremos decir que estamos unidos por las instituciones que nos representan a todos, no pueden secuestrar al Parlament o la televisión catalana, o el Barça para ellos. Estamos en el post 1-O y es cierto que la gente ha acumulado rabia, pero vamos a ser empáticos para construir.

Se equivocaron al lanzar a la policía contra la gente cuando tendrían que haber ido a por los capitostes políticos que ordenaron la trampa del 1-O

P.- Habla de recuperar la sensatez, pero en la última semana en Cataluña se han roto muchas cosas con el 1-O, las cargas policiales y la huelga general ¿Cómo recuperar la convivencia?

R.- El 1-O se convocó un referéndum ilegal, que confrontaba a los catalanes y creaba un problema mayor, y ocurrió algo que no debería haber pasado jamás. Habrá que revisar las responsabilidades de todos, también desde la Generalitat porque ellos echaron a la gente a la calle y los Mossos se apartan de una manera desleal y poco profesional. Primero no ocuparon las escuelas y después estuvieron de brazos caídos y dejaron a gente muy radicalizada con Policía y Guardia Civil. Se tendría que haber actuado sobre los capitostes políticos que ordenaron aquella trampa del 1-O. Se equivocaron al lanzar a la policía contra la gente cuando tendrían que haber ido a los de arriba. Ni los Mossos, ni la Policía ni la Guardia Civil tenían la culpa, la culpa es de quien lo cocinó todo y no cumplieron con la resolución judicial ni el pacto político. En 2014 ya buscaban la foto de un guardia civil cogiendo una urna y la han conseguido ahora, fue una trampa. Fue lamentable.

P.- El ex president Mas reconoció ayer que Cataluña no está preparada para la independencia efectiva.

R.- En primer lugar supongo debe enervar a los independentistas. ¡Pues si no lo está ahora como es que se metió en el lío del 9-N de hace 3 años! ¿Es que entonces sí estaba preparada cuando el señor Mas era President? De alguna forma es reconocer un fracaso o recular para seguir con el «procesismo», que al fin y al cabo es un modus vivendi para muchos cargos electos de partidos secesionistas y de entidades dedicadas al tema.

P.- El martes se ha convocado un pleno en el parlament que podría servir para declarar la independencia. ¿Esta manifestación es el último cartucho para intentar frenar al Govern?

R.- Espero que no se les ocurra atreverse a una barbaridad histórica así porque se equivocarían enormemente. Pondremos toda la presión para que esa barbaridad no se pueda llegar a plantear.

P.- Cuentan con el apoyo de C’s, PP y finalmente del PSC.

R.- Sí pero tiene que quedar claro que esto es una convocatoria de SCC y de todas las entidades cívicas que se quieran adherir. Además hemos hecho una llamada a todos los partidos, que harán un papel de acompañamiento, pero no tendrán parlamentos.

Tiene que haber mucha palabra y negociación para llegar a un acuerdo, pero no para contentar a Cataluña. Contentar a los nacionalistas no sirve, ya lo hemos visto

P.- ¿Cree que la mediación es la salida a esta crisis política?

R.- La política sirve para resolver los problemas políticos, si se tiene que mediar no están haciendo su trabajo. La mediación se puede dar entre dos estados en conflicto, no entre una parte y el gobierno del estado. En una democracia con partidos políticos consolidados lo que tiene que haber es mucha palabra y negociación para llegar a un acuerdo, pero no para contentar a Cataluña. La estrategia de contentamiento a los nacionalistas no sirve, ya lo hemos visto. Se tiene que llegar a un pacto pero también a un relato ilusionante de España, tenemos que sumar todos, no se trata de ir contentando a cada comunidad autónoma. Y no se puede ir a la negociación con apriorismos y yendo de víctimas. Un grupo de un millón y medio de indepedentistas queriendo doblegar a un Estado de 43 millones de personas es inaudito.