El presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, y la canciller alemana, Angela Merkel, conversaron por teléfono este viernes sobre el desarrollo de la situación en Cataluña, según ha informado la agencia Reuters y han confirmado fuentes del ejecutivo comunitario.

Los portavoces de la Comisión no han detallado el contenido de la charla, aunque han señalado que Cataluña fue uno de los temas tratados por Merkel y Juncker, que se encuentra estos días en la India con motivo de una cumbre entre el país asiático y la Unión Europea.

Según informa Reuters, la conversación surge de la «creciente preocupación» en las instituciones europeas por la desestabilización que provocaría una declaración unilateral de independencia por parte del presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, el próximo martes.

En Bruselas preocupan las consecuencias económicas de la inestibilidad empresarial

Ni la Comisión ni el Parlamento Europeo han dado ningún tipo de muestra de apoyo a ese movimiento unilateral. Bien al contrario, la preocupación surge de las posibles consecuencias económicas que la inestabilidad y la tensión podrían generar tanto en España como en el conjunto de la Unión Europea. En los últimos días, grandes empresas han movido su sede social fuera de Cataluña: Caixa, Sabadell, Gas Natural, Aguas de Barcelona o Banco Mediolanum, entre otras.

Solución política

La Comisión Europea ha sido siempre clara sobre su posición respecto a la independencia de Cataluña. Ningún referéndum tendrá legitimidad si no es pactado con el Estado y, aunque lo fuera, una Cataluña independiente supondría su abandono inmediato de la Unión Europea. Tras ello, como confirmó Juncker en una entrevista con Euronews que el independentismo trató luego de manipular a su antojo, Cataluña debería emprender el proceso de adhesión común a todos los aspirantes, en el que España, como cualquier otro Estado miembro, tendría derecho a veto.

Esta semana, el Parlamento Europeo celebró un debate especial sobre la situación en España tras el referéndum ilegal del pasado 1 de octubre. En él, los principales grupos de la eurocámara trasladaron su apoyo al Gobierno central en la lucha por el respeto a la Constitución y el estado de derecho, aunque criticaron igualmente los excesos de la actuación policial y urgieron a encontrar una solución política al problema catalán.

Las voces más altisonantes llegaron desde los extremos de la cámara. Desde la izquierda alemana y francesa, pero especialmente desde la ultraderecha eurófoba de UKIP y el PVV holandés, los dos partidos que con mayor recurrencia están utilizando la causa catalana como arma arrojadiza contra España y, de paso, contra la Unión Europea.