El Gobierno trabaja con la idea de que el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, declarará en la tarde de hoy la independencia de Cataluña. Otra cosa es qué modalidad de independencia escogerá; si una vía pura y dura que no deje lugar a dudas; en diferido, es decir, aplicando de forma progresiva la llamada ley de transitoriedad jurídica, o vinculándola a la celebración de unas elecciones autonómicas a las que dé el carácter de plebiscitarias.

Sea como sea, consideran que Puigdemont está atrapado ya no por sus socios de gobierno como ERC o la CUP, sino por las dos grandes organizaciones independentistas que han agitado la calle desde la Diada de 2012, esto es, la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y Omnium Cultural.

Ambas ejercen, a día de hoy, el control sobre el calendario secesionista, y así se lo recuerdan al Ejecutivo autonómico, hasta el punto de haber convocado para la tarde de hoy, cuando el presidente de la Generalitat comparezca ante el Parlament, una gran movilización con el objeto de presionarle frente a las dudas que han surgido en el propio Govern respecto a la necesidad de dar por alcanzada la independencia catalana. El líder de ANC, Jordi Sánchez, lo dejó muy claro este lunes a través de su cuenta en twitter afirmando que la “credibilidad y la dignidad aconsejan hacer la declaración de independencia mañana”, en alusión al martes.

A Puigdemont no parecen frenarle ni las dudas internas en Junts Pel Sí

Ni las presiones del mundo empresarial y financiero ni la huida de empresas ni las advertencias de la Unión Europea parecen haber hecho mella en los sectores más radicales del independentismo. Tampoco las dudas internas en Junts Pel Sí, verbalizadas por consejeros como el de Empresa, Santi Vila, –que hace de puente con Moncloa– o, en privado, por un líder de ERC, Oriol Junqueras, que desea canalizarlo todo hacia unas elecciones autonómicas, frenan a Puigdemont. Llegados este punto, Moncloa se sitúa en el peor de los escenarios posibles.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, reiteró el lunes al núcleo duro de su partido que no renuncia a ningún instrumento de la Constitución ni del Código Penal, con los que cree que «será suficiente» para parar al catalán. El portavoz del PP y vicesecretario de Comunicación, Pablo Casado, se metió en un pequeño lío al advertir que Puigdemont podría acabar como Lluis Companys hace 83 años. Se refería a su detención tras asomarse al balcón de la Generalitat en 1934 para proclamar la República catalana y no a su fusilamiento, en 1940, por el régimen franquista, aunque las redes se le han echado encima.

No faltan los que creen que Puigdemont busca su detención para alimentar el martirologio independentista

La detención de Puigdemont abandona el territorio de la hipotésis para convertirse en probabilidad. De hecho, no faltan los que creen que realmente busca su detención para alimentar el martirologio independentista. Otra cosa es que ésta pudiera llevarse a cabo con un Parlament rodeado por los de la Asamblea Nacional Catalana y secuestrado por los separatistas.

Ha comentado también Rajoy ante los suyos que se impedirá la independencia tomando «las medidas necesarias». La secesión de Cataluña «no se va a producir» porque el Gobierno «hará lo que tenga que hacer» para que así sea.  Insiste en los mensajes que ha ofrecido en sus dos últimas entrevistas, a la Agencia EFE y al diario «El País», en una estrategia de comunicación acelerada frente al más que seguro desenlace.

Rajoy comparece el miércoles en el Congreso, se supone que con las decisiones ya tomadas

Queda la duda de si el Gobierno reaccionará esta misma noche, tras la comparecencia del presidente de la Generalitat en el Parlament o ya mañana, día en que Rajoy acudirá al Congreso de los Diputados a hablar sobre el desafío separatista tal y como se comprometió el pasado 1 de octubre. Lo previsible es que cualquier anuncio se haga desde la sede del Gobierno, incluso con la convocatoria de un Consejo de Ministros extraordinario.

Cabe reseñar que la puesta en marcha del artículo 155 necesita de unos días, como mínimo cinco para requerir a Puigdemont, dirigirse al Senado, reunión a la Comisión de Comunidades Autónomas y debatir en pleno la adopción de medidas con las que asumir todas o algunas de las competencias de la Generalitat . Todo ello sin olvidar que la aplicación de la Ley de Defensa Nacional permitiría descabezar a la cúpula policial de los Mossos para ponerlos bajo el mando del delegado del Gobierno en Cataluña, Enric Millo.

Rajoy mantiene silencio sobre los pasos a dar. Los servicios jurídicos y los Ministerios de Justicia e Interior han estudiado todos los escenarios posibles. Las dudas que mantenían hasta hacía una semana en el sentido de que era posible que Puigdemont se replegara, sobre todo cuando comenzó el éxodo empresarial, parecen clarificarse. Moncloa se prepara para el penúltimo acto del presidente de la Generalitat.