Era evidente que la tensión interna estallaría hoy lunes al vivir el movimiento independentista (JxS, CUP y colectivos soberanistas como Ómnium o Asamblea Nacional Catalana, ANC) en una realidad paralela a la del Estado Español desde el viernes: el primer día laborable desde la intervención autonómica se ha saldado con unos consejeros de la Generalitat inhabilitados yendo a su puesto de trabajo (como el de Territorio, Josep Rull) y con otros como el president Carles Puigdemont sin aparecer por la Presidencia del Govern. Desafiar o no al 155, ésa es la cuestión. Y sin apoyo de los Mossos d’Esquadra.

Y la discordia ha estallado dentro del secesionismo entre los más echados al monte y partidarios de continuar con el procés constituent y los de acudir a las elecciones del 21 de diciembre: «En estos momentos no podemos comentar mucho, porque estamos teniendo reuniones complicadas», reconocen en la ANC. «Pero no podemos defender las instituciones si los representantes de la futura República Catalana no acuden a su lugar de trabajo», agregan en referencia a Puigdemont.

«Reuniones complicadas»

Se refieren en esta organización a los comités de defensa que se han organizado -aunque bastante modestos organizativamente- frente a los departamentos (consejerías) de la Generalitat, caso del de Territori i Sostenibilitat que presidía hasta el viernes el cesado Rull, del PDeCAT. Rull ha acudido a su puesto de trabajo cerca de la Estación de Sants y ha tuiteado una foto desde su despacho, para después salir minutos después alegando seguir con su agenda rutinaria. Ayer ya acudió a un acto oficial de los Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya (la Renfe catalana) en Sant Cugat del Vallès.

El lío es tremendo hoy en Barcelona, donde se alojan las sedes institucionales. Un funcionario de la Generalitat desde el anonimato asegura que hoy en su departamente la vida discurría normalmente, aunque esta fuente no ha podido confirmar si entre los asistentes había alguien entre los 150 cargos cesados por el Gobierno central la noche del viernes, después de la proclamación republicana de Carme Forcadell. El diputado independiente Germà Bel, que concurrió en las listas de Junts Pel Sí, confirma a este medio que desconoce si tendrá que acudir estos días al Parlament porque la mesa no les ha convocado. «Mi intención es ir si me convocan, por supuesto».

Forzar la situación

Detrás de esta puesta en escena, está la participación en las autonómicas del 21D. Se discute en ERC y el PDeCAT por un lado (desde las 10.30 se reúne la segunda formación) y la denominada «sociedad civil organizada» por otro. Un dirigente de Esquerra confirma que el debate se está produciendo «intensamente». Hay miedo a que la calle, que hasta ahora ha respaldado a sus gobernantes, se divorcie ahora de ellos si dan un paso en falso.

«Algunos parecen querer forzar la situación y ser detenidos por la policía», critica un veterano dirigente del PSC todavía en activo. La claudicación del proceso constituyente para la República Catalana podría llegar en horas, si los cargos cesados aceptan la decisión de Madrid y contrarian al independentismo. Una derrota que el vicepresidente Oriol Junqueras anticipó en cierto modo este domingo.