Mossos d’Esquadra de la confianza de Josep Lluís Trapero advirtieron a altos cargos de la Generalitat de Cataluña investigados por su papel en la preparación del referéndum de autodeterminación que tenían sus teléfonos intervenidos, al tiempo que les asesoraron sobre las medidas de seguridad que debían adoptar para comunicarse a través de medios técnicos.

En un oficio entregado al Juzgado de Instrucción 13 de Barcelona, que investiga el acoso sufrido por la comisión judicial con motivo de las detenciones y registros practicados el pasado 20 de septiembre en la Consejería de Economía y Hacienda, la Guardia Civil transcribe y analiza diversas conversaciones telefónicas mantenidas por altos cargos -antes y después de los arrestos- y de las que se deduce que desde la Jefatura de la Policía Autonómica «se estaba dando protección» a investigados para «tratar de detectar e impedir que pudieran ser objeto de nuevas investigaciones policiales».

Como evidencia de esa cobertura, los agentes reproducen la llamada que Natalia Garriga -entonces directora de Servicios de la Secretaría General de la Vicepresidencia de Economía y Hacienda y detenida en la redada del 20 de septiembre- realizó a las 9.27 horas del 29 de septiembre a un interlocutor que la Guardia Civil intuye que era un mosso. Éste le confirma que ya ha recibido órdenes de su Prefectura para darle seguridad durante los tres turnos de servicio con «patrullas no logotipadas» y sin uniforme y que tenía interés en verla para darle «cuatro consejos para temas de medios técnicos».

Desde la Jefatura de la Policía Autonómica «se estaba dando protección» a investigados para «impedir» que fueran objeto de pesquisas policiales

Por las conversaciones interceptadas en esas semanas clave, la Guardia Civil no tiene dudas de que los investigados por los preparativos de la consulta ilegal eran conscientes de que se podría llevar a cabo alguna actuación contra ellos, lo que les llevó a extremar las precaucaciones cuando hablaban por teléfono al sospechar que sus teléfonos podrían estar pinchados.

Este temor es el que le transmitió Francesc Sutrías, otro algo cargo del departamento que dirigía Oriol Junqueras, al entonces director de la Policía de la Generalitat, Pere Soler, cuando le telefoneó al filo de las tres de la tarde del 29 de septiembre. Sutrías quería que su interlocutor se cerciorara de que no estaba siendo objeto de escuchas ni en su despacho, ni en su domicilio, ni en su coche. Soler trató de tranquilizarlo diciéndole que ya había hablado con el jefe de los escoltas para que se extremara el interés en aquellas personas que habían «estado más expuestas», no descartando que el móvil estuviera intervenido.

Esas cautelas quedan patentes en la conversación que en la tarde del 7 de agosto mantiene el empresario y ex consejero de Gobernación (ERC) Savier Vendrell con Josep María Jové, número dos de Junqueras y en cuyo domicilio intervino la Guardia Civil un documento -titulado EnfoCATs, reenfocando el proceso de independencia para un resultado exitoso- que se describe como auténtica ‘hoja de ruta’ del proceso independentista. En el oficio, los investigadores detallan cómo los interlocutores utilizan un «lenguaje entrecortado» y toman «mucha precaución» para no dar pistas de lo que estaban hablando. En un momento determinado, Vendrell pregunta al entonces secretario general de la Vicepresidencia Económica y de Hacienda que si podían verse en persona al día siguiente «para aclarar unas cosas». «Ha hablado con quien ha hablado y tiene aclaraciones», le añade.

Los investigadores dicen en un informe que altos cargos utilizaban un «lenguaje entrecortado» y que tomaban «precaución» para no dejar pistas

Además de dejar constancia de la «colaboración» prestada por miembros de la Policía Autonómica, las conversaciones interceptadas han permitido conocer a la Guardia Civil  la recepción que el Gobierno de Carles Puigdemont organizó a los detenidos en la redada del pasado 20 de septiembre días después en el Palau de la Generalitat. Fue un acto con el que el Ejecutivo catalán quiso felicitarles por su actuación y su implicación en el desarrollo del procés cinco días antes de la consulta ilegal.

No pasan por alto tampoco los investigadores la llamada que Francesc Sutrías hizo a Joan Manel Treserras, ex conseller de Cultura y Medios de Comunicación, el pasado 27 de septiembre a las 16.11 horas. De aquella conversación extrajeron los agentes diversos elementos de interés, como la constatación de que fue ERC quien corrió con los gastos y la coordinación jurídica de los detenidos y que la idea del movimiento separatista era aprovechar la huelga de estudiantes que se había convocado para el 28 de septiembre para iniciar la movilización social que les permitiera mantener el «fuelle» hasta la jornada del 1 de octubre.

La reunión del Hotel Pulitzer

En su informe, la Guardia Civil también detallan la reunión que Sutrías mantuvo con el empresario Antón Reventós y Xavier Vendrell en la tarde del 15 de septiembre en el Hotel Pulitzer de Barcelona durante una hora y media. Los agentes llaman la atención sobre el hecho de que, cuatro días después de aquel encuentro, los agentes intervinieron en las instalaciones de Unipost -propiedad de Reventós- en Terrasa miles de sobres con las notificaciones que el Govern iba a enviar a los presidentes, vocales y suplentes que integrarían las mesas electorales.

Existe otra referencia a Vendrell en el oficio policial. A los investigadores les llamó la atención el hecho de que se personara en la sede de la Vicepresidencia de Economía y Hacienda el 6 de septiembre para que los informáticos del departamento dirigido por Junqueras le hicieran una entrega de algo que los agentes consideran «a todas luces importante» en relación con los hechos que se iban a suceder en los días siguientes.