El Govern de la Generalitat trató de seguir un plan de actuación estricto en el camino hacia la pretendida independencia. Una hoja de ruta explicitada en uno de los documentos incautados el pasado 20 de septiembre en el domicilio de Josep María Jové, número dos de Oriol Junqueras en la consejería de Economía y Hacienda del ejecutivo catalán. El plan, de 41 páginas y organizado en esquemas, se titula EnfoCATs, reenfocando el proceso de independencia para un resultado exitoso y está aportado por la Guardia Civil a la causa que instruye el juzgado de instrucción número 13 de Barcelona. El documento al que ha tenido acceso El Independiente contiene un plan detallado, que dibuja una campaña propagandística y estratégica a gran escala para avanzar hacia la creación de un Estado propio.

El guion, pese a no estar fechado, se puede situar de manera sencilla en el verano de 2016, puesto que incluye gráficos que recogen el resultado de las elecciones del 26-J, pero también una línea de tiempo que prevé que el PP formase gobierno en septiembre de 2016, cosa que finalmente se retrasó varios meses. Y es importante la atención que el independentismo le presta a los tiempos, puesto que varias veces el documento explicita que “la correcta gestión de los calendarios es una pieza clave para el éxito”.

Una máxima que la Generalitat no ha aplicado: el referéndum unilateral del pasado 1 de octubre y la declaración unilateral que este martes pueda realizar Carles Puigdemont suponen una precipitación que no formaba parte del plan.

El Govern contaba con incumplir la hoja de ruta de 18 meses por la ‘desunión política entre partidos independentistas’

El Govern contaba desde el principio con incumplir los famosos 18 meses que la hoja de ruta soberanista preveía para la independencia tras las elecciones del 27-S, en las que el independentismo logró mayoría de escaños en el Parlament, pero no de votos en las urnas. De hecho, el plan perfecto de la Generalitat preveía que, tras incumplir la hoja de ruta por la “desunión política entre partidos independentistas” y la “pérdida del relato comunicativo con la ciudadanía”, se convocasen elecciones autonómicas en julio de 2017 para consolidar la mayoría independentista si las estrategias para conformarla funcionaban correctamente.

Después de esto, y tras consolidar las estructuras necesarias, planeaban dar carpetazo a la fase de “transición” con una nueva convocatoria de elecciones “en el momento en el que se pueda anticipar una mayoría independentista muy clara en el Parlament”. Este momento lo situaba el documento secreto de la Generalitat en septiembre de 2018, y establecía desde ese momento un plazo máximo de cuatro años hasta la proclamación de la independencia: septiembre de 2022.

Línea de tiempo hacia la independencia prevista por la Generalitat.

Línea de tiempo hacia la independencia prevista por la Generalitat. EL INDEPENDIENTE

El Govern se encuentra por tanto pisando terrenos que no deseaba, pero para los que había diseñado planes de contingencia en caso de ser necesarios. De no alcanzarse una solución acordada con el Estado, se abría el camino a la Declaración Unilateral de Independencia, que según el propio documento “generará un conflicto que, bien gestionado, nos puede llevar a un Estado propio” a través de cinco escenarios nuevos:

  1. Que la declaración se aceptase
  2. Que provocara una reacción violenta del Estado
  3. No hacer nada y continuar con la “asfixia económica y judicial”
  4. Que el gobierno haga una oferta de negociación si se renuncia a la DUI
  5. Referéndum acordado
Los escenarios previstos por la Generalitat en caso de Declaración Unilateral de Independencia.

Los escenarios previstos por la Generalitat en caso de Declaración Unilateral de Independencia. EL INDEPENDIENTE

El problema para la Generalitat es que en ese camino se hace trampas al solitario. Continuamente hace referencia el documento EnfoCATs a la necesidad de respetar con pulcritud las garantías democráticas de un referéndum acordado, cosa que el 1 de octubre no sucedió ni por la fiabilidad de los sistemas ni por la intervención por parte de la Policía Nacional y la Guardia Civil. Dice el propio documento en su página 15 que “cualquier otra fórmula de consulta no tiene el mismo valor político” y que se practicará la unilateralidad una vez agotadas todas las otras vías y “en el momento en el que haya un amplio consenso ciudadano y complicidad internacional”.

La vía unilateral del Govern prevé ‘generar conflicto orientado a provocar inestabilidad política y económica que fuerce al Estado a negociar la separación’

Trampa: ni las elecciones del 27-S ni la participación en el referéndum muestran un “amplio consenso ciudadano” ni los organismos internacionales, empezando por los países y terminando por la Comisión Europea, han dado ningún tipo de muestra de “complicidad internacional” pese a que las cargas policiales aparecieran recurrentemente en la prensa de todo el mundo.

En ese caso, la opción de la Generalitat pasa a ser la más arriesgada y polémica de todas: mostrar determinación política para “la consecución del resultado”. ¿Cómo? Generando “un conflicto democrático de amplio apoyo ciudadano, orientado a generar inestabilidad política y económica, que fuerce al Estado a aceptar la negociación de la separación o un referéndum forzado”.

El plan unilateral de la Generalitat: generar conflicto, inestabilidad política e inestabilidad económica.

El plan unilateral de la Generalitat: generar conflicto, inestabilidad política e inestabilidad económica.

La Generalitat ha fracasado en su propósito de llegar al momento de la unilateralidad con una mayoría amplia a sus espaldas. Y ha fracasado pese a contar desde el inicio con un plan para conseguirla. Un plan que estratificaba a la sociedad catalana en siete capas, ordenadas de mayor pulsión soberanista a menor, y siempre en los términos utilizados por el propio gobierno catalán en el documento intervenido a Jové:

  •  Convencidos ‘hiperventilados’. Para sumarlos a bordo se necesita que conozcan los hitos del proceso y celebrar los avances. Esto se consigue, simplemente, explicando los resultados obtenidos.
  • Convencidos históricosSólo necesitan para sumarse una “planificación creíble” y “realismo”. Para transmitirles esto, se ha de “explicar muy bien un plan estratégico”.
  • Convencidos recientes pero débiles. Esperan que “la transición sea calmada” para apoyar la independencia unilateral. A este grupo es al que hay que dedicar más esfuerzos: “explicar muy bien un plan estratégico”, “darles garantías de desconexión tranquila” y “tiempo para que confirmen su posición”.
  • Regeneracionistas “fraternales”. Son el primer eslabón intermedio, y necesitan apreciar que “no es realista una regeneración en España” y conocer un plan de desconexión “minimamente lesivo” para el resto del país. “Evidenciar la imposibilidad de regenerar España mientras Cataluña forme parte” y “dar garantías de desconexión tranquila y apoyada en una base social amplia” son las estrategias para convencer a este grupo, al que apela constantemente Oriol Junqueras cuando habla del “cariño” al resto del Estado.
  • IndecisosSon pragmáticos, según la Generalitat. Basta con que se les muestren los “beneficios del nuevo Estado” para sumarse y eso puede hacerse a través de “una campaña de muestra de beneficios y de resolución de dudas sobre los costes de la transición” así como “rebatiendo contraargumentos”.
  • Actualmente impermeables. Son contrarios a la independencia que necesitarían motivos claros y “conocer ventajas”. La campaña para estos es más imprecisa: “Sensibilización, actividad muy presencial y participativa”.
  • Convencidos del ‘NO’. Contra este grupo la Generalitat propone activar una suerte de campaña del miedo. Por una parte, hacerles subirse al carro por “motivos de impacto personal inmediato”, a través de dos estrategias muy diferentes. La primera se trata de “activar a sus entornos independentistas más cercanos”. La segunda, directamente, “desincentivar su participación”.
Los siete grupos en los que la Generalitat divide a la sociedad catalana en función de su pulsión independentista.

Los siete grupos en los que la Generalitat divide a la sociedad catalana en función de su pulsión independentista. EL INDEPENDIENTE

Sin embargo esta mayoría social, según el plan independentista del Govern, debía tener traslado también en una mayoría política. Y las elecciones del 27-S habían demostrado que no existía y que, incluso, el “Sí” a la independencia estaba “en caída”. Esto se reflejó en los resultados del referéndum del pasado 1 de octubre: los números del independentismo son exactamente los mismos que el 9-N de 2014 y muy parecidos a los del 27-S de 2015. La solución obvia a esto es comprometer a los comunes de Ada Colau.

Así lo dice el propio documento, que trata al nuevo partido controlado por la alcaldesa de Barcelona -sólo un proyecto entonces- como la herramienta imprescindible para llevar a cabo la independencia. Con Cataluña en Comú, todo. Sin Cataluña en Comú, nada. La “mayoría amplia pero no suficiente” que según la Generalitat sumarían PDeCat, ERC y la CUP se convertiría, con el apoyo de los comunes, en una “mayoría que hace inevitable la independencia”.

Para seducir a Ada Colau la estrategia pasa por “comprometer a las fuerzas pro-referéndum” de dos maneras: seduciéndolas y desenmascarándolas. La conclusión a la que llega el plan es clara: “Cada partido no puede hacer por sí solo la independencia y, por contra, la suma Puigdemont-Junqueras-Colau o la confluencia de los espacios que representan la hará inevitable”. Otra trampa y otro problema de cara a la declaración de independencia de este martes: ni Ada Colau, pese a su beligerancia con el Gobierno, ni Podemos a nivel estatal, han dado muestras de aceptar la DUI.

El esquema de la Generalitat en el que detalla la importancia de sumar a Colau a la causa independentista.

El esquema de la Generalitat en el que detalla la importancia de sumar a Colau a la causa independentista.

Hay, además de todo esto, un último elemento que la Generalitat considera, o consideraba en aquel momento, clave para el éxito independentista en Cataluña: el Brexit. De hecho, la crisis del independentismo que llevó a la redacción de este documento, contemplaba ocho aspectos que restaban credibilidad a la opción de la independencia. Y sólo tres que el Govern consideraba positivos: el Brexit, el interés de algunos estados por la situación catalana y que la vía de la reforma de España no resulta creíble.

Y no es ninguna novedad que el Brexit es un factor relevante para el gobierno catalán. El propio Carles Puigdemont compareció horas después de que los británicos votasen por una exigua minoría abandonar la Unión Europea, para asegurar que este hecho demostraba que “es posible tomar decisiones de soberanía”. Aprovechaba además para infiltrar argumentos que después le serían útiles en el futuro. Por ejemplo: que el porcentaje del 52% era “suficiente para tomar decisiones” tanto en el Reino Unido como en el seno de la Unión Europea.

La referencia al Brexit vuelve a aparecer en la línea de tiempo reproducida previamente en esta información. Aunque aquí la Generalitat vuelve a equivocarse. Colocan la resolución del Brexit en enero de 2018, antes de sus hipotéticas elecciones, y aseguran que “la solución del Brexit puede ser una oportunidad histórica para Cataluña que permita ganar las elecciones y eliminar muchas barreras respecto a un tema clave como es la pertenencia a la Unión Europea”. Lamentablemente para los planes independentistas, el Reino Unido no abandonará la UE hasta marzo de 2019, haya acuerdo o no, y el plazo para alcanzar uno está vigente hasta octubre de 2018.

El análisis de situación post-27S que señala el Brexit como elemento positivo para la independencia de Cataluña.

El análisis de situación post-27S que señala el Brexit como elemento positivo para la independencia de Cataluña. EL INDEPENDIENTE

El documento, además, proporciona una última clave cuando señala directamente a sus autores y desgrana los dos comités responsables del diseño y ejecución del plan. Por un lado, un “comité estratégico” formado por Carles Puigdemont, Oriol Junqueras, Jordi Sánchez (ANC), Jordi Cuixart (Òmnium), representantes de otras entidades soberanistas, directores de oficinas de desarrollo del autogobierno, presidentes y secretarios generales de partidos políticos independentistas y representantes independientes de prestigio social.

Por otro lado, un “comité ejecutivo” que lidera el día a día de la ejecución del plan y que integran los secretarios generales de Presidencia y Vicepresidencia (es el caso de Jové, a quien se intervino el documento), los directores de las oficinas de desarrollo del autogobierno, profesionales y expertos en cada uno de los ámbitos funcionales del proyecto (donde la Guardia Civil incluye al mayor de los Mossos d’Esquadra, Josep Lluís Trapero) y consejeros o secretarios generales ad hoc según las temáticas a tratar.

Diseño de los comités encargados de ejecutar el plan independentista.

Diseño de los comités encargados de ejecutar el plan independentista. EL INDEPENDIENTE