Soto del Real es una prisión fría a la sombra de la Sierra madrileña, especialmente en los espacios a los que no llegan las visitas de familiares y abogados. Las celdas no tienen radiadores y los pocos que hay en los espacios comunes son, de momento, decorativos. Así lo describe Jordi Sánchez, ex presidente de la ANC y número dos de la candidatura de Carles Puigdemont a las elecciones del 21D, tras mes y medio de reclusión en la cárcel madrileña por orden de la juez de la Audiencia Nacional Carmen Lamela.

«Desconozco si la fiscalía belga ha pedido información sobre la climatización en las prisiones españolas» añade Sánchez en su primera carta como miembro de la candidatura de JxCat, «si alguien puede, que les explique que en las celdas no hay radiadores, que las paredes son de un frío y triste hormigón y que las ventanas no cierran bien. Y que en los espacios comunes los pocos radiadores que hay son, de momento, decorativos. Muy ecológico y sostenible todo.

El camino recorrido no ha sido en el balde y el dolor recibido tampoco»

Tras las lamentaciones sobre las condiciones de vida, Sánchez vuelve al terreno político para advertir de que Cataluña, por lo menos si gana la candidatura de la que forma parte, seguirá reivindicando la independencia. «Hemos llegado hasta aquí para ejercer sin renuncia ni dilaciones el legítimo derecho a la autodeterminación» señala. «Queríamos votar, hemos votado y volveremos a votar las veces que haga falta hasta alcanzar el reconocimiento. El camino recorrido no ha sido en el balde y el dolor recibido tampoco».

Y deja claro que no se conformarán con la excarcelación de los consellers y dirigentes soberanistas ahora en prisión o que Puigdemont «pueda volver dignamente y sin riesgo de pisar la prisión», una solución exigida por los soberanistas que el Gobierno nunca ha puesto sobre la mesa.

Sánchez concluye su misiva, publicada por el diario Ara, advirtiendo al Estado de que se equivoca si cree que la prisión incondicional y las causas abiertas ante la justicia les llevarán a renunciar a sus objetivos. Y augura la victoria final del independentismo porque «no hay manera de contener la voluntad de un país cuando se expresa en la calle y en las urnas».

Una bocanada de esperanza, tras exhibir las duras condiciones de la prisión impuesta por la Audiencia Nacional, para movilizar a un electorado desencantado en parte por las circunstancias que han llevado a la fracasada declaración de independencia y que necesita un elemento aglutinador para mantener la mayoría independentista en el Parlament.