El ex presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, ha criticado duramente a los servicios secretos del Gobierno en una entrevista concedida a El Nacional, en la que asegura que la «deslealtad» del Centro Nacional de Inteligencia impidió «evitar un atentado y muchos muertos», en referencia a los ataques yihadistas del 17 de agosto en Barcelona y Cambrils, en los que murieron 16 personas y resultaron heridas otras 152.

Puigdemont afirma esto en base a la información de que el imán de Ripoll y presunto radicalizador de la célula terrorista, Abdelbaki Es Satty, fue durante años confidente del CNI. «Si nosotros, que teníamos esta intuición, lo hubiésemos dicho, mucha gente nos habría pedido pruebas, y al no poder aportarlas habrían dicho que mentíamos», dice Puigdemont, que asegura haber sospechado de esto desde el primer momento.

«Había muchas cosas extrañas. Ahora se ha demostrado que este imán no sólo era una persona que el CNI tenía localizada, sino que colaboraba», abunda el ex presidente, que utiliza este extremo para defender el trabajo de los Mossos d’Esquadra, criticados en las semanas posteriores al atentado por su manejo de las evidencias encontradas en el chalet de Alcanar y por la falta de control sobre Es Satty, que previamente había pasado por prisión.

A consecuencia de esto, asegura Puigdemont, «se abren muchas preguntas que nos hacíamos aquellos días y que tenemos derecho a hacernos ahora». Entre ellas, el ex dirigente de la Generalitat se cuestiona si «está garantizada la seguridad de los catalanes en manos de este servicio de información y de esta policía española», y pregunta si «no la garantizarían mejor los Mossos d’Esquadra que ahora están intervenidos».

Puigdemont insiste en que el CNI, dependiente del Gobierno, «no ha sido leal a los ciudadanos» y subraya que «por culpa de esta deslealtad no sabemos si hemos podido evitar un atentado y muchos muertos». «No lo sabemos, y tenemos derecho a preguntárnoslo», reclama.