“Llevo como una marca de hierro caliente en mi corazón el asesinato de amigos, víctimas de su compromiso con la justicia”. Al jesuita Ismael Moreno Coto, que cumple 60 años el próximo 1 de enero, le conocen en Honduras como el padre Melo, amigo de mártires como Ignacio Ellacuría y los sacerdotes asesinados en San Salvador hace 28 años y de la líder ecologista Berta Cáceres, a quien dieron muerte en marzo de 2016. Es el azote del presidente Juan Orlando Hernández, que figura en cabeza de un controvertido recuento que primero ha certificado el Tribunal Supremo Electoral, y ahora pone en duda la Organización de Estados Americanos (OEA), observadora del proceso, en un comunicado del miércoles 6 debido a “falta de garantías y transparencia”.

David Matamoros Batson, presidente del Tribunal Supremo Electoral, anunciaba el lunes que el presidente Juan Orlando Hernández, a quien se conoce por sus iniciales, JOH, ha logrado una ventaja de 52.331 votos, un 1,6%, en las elecciones presidenciales celebradas el pasado 26 de noviembre. La Alianza Opositora a la Dictadura, liderada por Salvador Nasralla, cuestiona estos datos, así como el Partido Liberal, de Luis Zelaya (sin relación con el ex presidente Manuel Zelaya). Después del comunicado de la OEA, Matamoros dijo que si se demostraban las irregularidades cabía la posibilidad de repetir el proceso electoral.

La Alianza Opositora demandaba el conteo directo de 5.200 actas por fraude, pero el TSE tan sólo revisó un millar. En la madrugada del lunes 27, cuando Nasralla aventajaba ligeramente a Orlando, el Tribunal Supremo Electoral sufrió una caída del suministro y permaneció en silencio durante 36 horas. Después, la ventaja mínima favorecía al presidente Orlando.

“Hay datos que avalan que hubo fraude y es la percepción que tiene la sociedad hondureña. Prevemos una creciente ola de acciones no controladas y una gran convulsión social y política que puede derivar en derramamientos de sangre”, explica en conversación telefónica desde la localidad hondureña de Progreso el padre Melo, director desde hace 12 años de Radio Progreso, desde donde él y su equipo plantan cara al poder y denuncian los abusos contra los derechos humanos en Honduras.

Desde el viernes 1 de diciembre se estableció el toque de queda en Honduras. Se acaba de levantar en algunos departamentos. La población ha salido a las calles en protesta por lo que consideran un recuento fraudulento. Las protestas se han saldado hasta el momento con al menos 12 muertos y decenas de heridos. Nasralla ha llegado a llamar a “la desobediencia civil”.

JOH asumirá el 27 de enero de 2018 el gobierno más débil en los últimos 35 años”, afirma el padre Melo

“Si se confirma el peor de los escenarios, Juan Orlando Hernández asumirá el 27 de enero de 2018 el gobierno más débil en los últimos 35 años. Cada vez el país estará más militarizado. Habrá sectores sociales en las calles porque más de la mitad de la población repudia a este presidente. El gobierno no va a ser capaz de impulsar propuestas. Avanzaremos hacia la ingobernabilidad”, prevé el jesuita, que encabeza el Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación de la Compañía de Jesús, un colectivo que se opone a muchos proyectos megalómanos en minería, turismo y sector hidroeléctrico.

Este rechazo al presidente Juan Orlando Hernández se ha fraguado por tres causas principalmente, a juicio del director de Radio Progreso, medio que cumple en diciembre 61 años. “Muchos creen que ya cometió fraude en 2013; a su vez se destaparon casos de corrupción en instituciones públicas, especialmente en lo que sería la Seguridad Social, por el equivalente a 350 millones de dólares, y sólo se juzgó a los funcionarios de menor escala; y también Orlando está detrás de la luz verde que dio el Supremo a su reelección, cuando la Constitución prohíbe a los presidentes volver a presentarse”, señala el padre Melo.

Las protestas ya fueron notorias en 2015, cuando se conocieron los casos de corrupción. Ahora se han reanimado. Han salido a la calle los partidarios de Nasralla, un comentarista deportivo, que ya dio la sorpresa en 2013 al quedar por encima de otros competidores más experimentados. En la Alianza Opositora a la Dictadura hace frente común con el ex presidente Manuel Zelaya, que en 2009 fue derrocado y tuvo que huir del país cuando también pretendía mantenerse en el poder.

Nasralla y Zelaya me inspiran dudas, pero se trata de legitimidad. JOH va hacia la dictadura”, dice el jesuita

“Los dos me inspiran dudas: uno por su falta de concreción a la hora de definir una propuesta política (Nasralla) y el otro por su capacidad de presionar para sacar adelante un proyecto personal. Pero se trata de legitimidad. Creo que tienen más capacidad de diálogo social. Sin embargo, Juan Orlando Hernández va hacia la dictadura”, afirma este convencido activista.

En la campaña se ha asociado a la Alianza Opositora contra la Dictadura con Venezuela. Desde las filas del Partido Nacional del presidente se acusaba a Nasralla, y sobre todo a Manuel Zelaya, de querer importar el modelo venezolano. A juicio del padre Melo, “Venezuela sigue estando lejos y tiene demasiados problemas internos. Es un fantasma creado por la extrema derecha. Han sido asesores venezolanos de JOH quienes han creado esa campaña”, opina este jesuita, que asegura que la iglesia hondureña le deja hacer sin intromisiones.

Temo por mi equipo, más indefenso. Soy sacerdote y aquí todavía es un privilegio”, confiesa el padre Melo

Aunque no ha recibido amenazas directas, sí que sus detractores recurren a desprestigiarle asociándole al dinero del narco o a maniobras desestabilizadoras. “Temo por mi equipo. Somos independientes y eso nos coloca en una situación complicada.  No tengo guardaespaldas pero no camino ni de noche ni de día. Yo soy sacerdote y aquí todavía eso es un privilegio. Los miembros de mi equipo están más indefensos”, explica con humildad el padre Melo, a quien el 16 de noviembre de 1989 la vida le dio un vuelco. Un comando de élite del ejército salvadoreño mató a sangre fría a los sacerdotes Ignacio Ellacuría, Armando López, Ignacio Martín-Baró, Joaquín López, Segundo Montes, Juan Ramón Moreno, y Elba y Celina Ramos.

Y es cuando el padre Melo evoca su día más trágico, cada año. “Cada 16 de noviembre se me paraliza la vida. Me remite a 1989. Conocía a todos los que fueron asesinados con Ellacuría, sobre todo a Elba y Celina, empleadas de la Universidad Centroamericana, que iban a pasar con mi familia la Navidad. También era amigo muy cercano de Berta Cáceres. He de ser fiel a todos ellos, a su compromiso. Con mis fragilidades”.