Miquel Iceta (Barcelona, 1960) aspira a convertirse en la sorpresa en las elecciones del 21D y desbancar a Inés Arrimadas para conformar un gobierno que saque a Cataluña de la crisis en la que la ha sumido el proceso independentista. Confía para ello en un discurso conciliador con el catalanismo que atraiga a los votantes huérfanos de Unió, dejando claro que no piensa pactar nada con Esquerra. Y advierte de que, si el constitucionalismo conquista la Generalitat, el Gobierno deberá poner en marcha reformas que den la razón a quienes han defendido “seguir en España”.

Pregunta.- Verónica Fumanal aseguraba ayer en El Independiente que su campaña empieza el 22 de diciembre con la búsqueda de acuerdos para gobernar ¿Qué acuerdos?

Respuesta.- El 22 es muy importante, pero las posibilidades dependen de lo que pase el día 21, solo un muy buen resultado el 21 habilitará una mayoría suficiente para buscar acuerdos. Es cierto que cualquier acuerdo será complejo, porque ninguna encuesta da una mayoría de PSC, C’s y PP, ni tampoco de JxCat, ERC y la CUP. Tampoco queremos condenar la política catalana a dos bloques, queremos intentar acuerdos más transversales.

P.- Asegura que no hará un presidente independentista pero quiere romper la política de bloques. ¿Podría gobernar con el apoyo de Esquerra?

R.- Ellos no apoyarán a un presidente que no sea independentista. Ahora hay mucho interés en asociar al PSC al independentismo, es gracioso porque ayer Gabriel Rufián nos llamaba carceleros, ¿cómo vamos a gobernar con ellos? No hay posibilidades en esta legislatura de un acuerdo ni de investidura ni de gobierno con los independentistas. Eso no significa que no hagamos una política que intente ablandar los bloques y generar un diálogo.

No hay posibilidades en esta legislatura de un acuerdo ni de investidura ni de gobierno con los independentistas”

P.- Ha sido de los líderes catalanes que más ha hablado con todo el mundo. ¿Eso se rompió el 28 de octubre con la DUI, porque los ex consellers encarcelados le recriminan que no les haya llamado?

R.- Desde el momento en que nos acusan de ser los responsables de su situación es difícil. Todo necesita tiempo y enfriarse. Hemos dicho desde el primer momento que las medidas de prisión cautelar nos parecen exageradas y preferiríamos que estuvieran en libertad, pero la verdad es que para hablar y sobre todo para hablar de política necesitaremos tiempo. Ellos también necesitan digerir lo que ha pasado, han llevado al país y a ellos mismos al abismo.

P.- El independentismo ha convertido la política en un acto de fe religiosa. ¿Cómo se reconduce esta situación?

R.- Todo es demasiado reciente y lo que ha pasado es muy grave. Tenemos a una parte del gobierno en prisión y la otra en Bruselas. Han fracasado, no sólo no han conseguido la independencia sino que se ha producido una fractura social brutal, un debilitamiento de la economía, la imagen de Cataluña ha quedado muy dañada. Todos necesitamos un cierto tiempo para digerirlo, pero especialmente los que han protagonizado la etapa de la política catalana más nefasta de los últimos años. No se trata de que pidan perdón pero tienen que hacer un proceso de reflexión muy profundo: dijeron que en 18 meses seríamos independientes, que Europa nos acogería, que la economía saldría fortalecida… ha pasado exactamente lo contrario de todo lo que dijeron.

P.- ¿Qué hacer con ese 45% de los catalanes que pese a todo esto según las encuestas les votarán y están convencidos de que los problemas son fruto únicamente de la aplicación del 155?

R.- Primero respetarlos, intentar entender sus razones e intentar ofrecerles una alternativa mejor. Hay que demostrar que existe un camino diferente por el que Cataluña puede ganar autogobierno, mejorar su financiación, recuperar el respeto y ser influyente en la política española.

P.- ¿Confía en el compromiso de Mariano Rajoy para reformar la Constitución pese a las dudas expresadas en los últimos días?

R.- Yo sí. Entiendo sus dudas. Cuando decimos que Rajoy es un conservador no lo estamos insultando, lo estamos describiendo. No es un reformista y dice que no tiene claro qué contenido debería tener la reforma; cree que es arriesgado porque en el 78 conseguimos un consenso muy amplio. Sus dudas son razonables, pero de lo que no hay duda es de que si no conseguimos una reforma que encaje mejor a Cataluña este problema se enquistará. Pero no es la única solución, están las 45 reivindicaciones de Puigdemont, el despliegue del Estatut, la financiación, las inversiones, temas de lengua, educación y cultura, el reconocimiento de Barcelona y la reforma constitucional. Si dijéramos que la única solución es la reforma constitucional nos equivocaríamos, hay muchas cosas a hacer desde el primer día y aquí la predisposición del Gobierno es esencial. Si no acertamos un camino diferente al de la unilateralidad acabaremos dándoles la razón a los independentistas. Si hay una mayoría diferente y una política diferente en un plazo de uno o dos años ha de haber resultados.

P.- ¿Cómo explica que esto no es un premio al independentismo?

R.- Esto no es un premio, es el reconocimiento de un problema. En todo caso es darle la razón a los que dijimos que era mejor seguir en España y que era posible una Cataluña mejor en una España diferente. Es un premio a los que se han querido quedar, para los que se quieren ir el premio sería demostrar que tenían razón.

La reforma constitucional es un premio a los catalanes que se han querido quedar”

P.- ¿Cataluña está en condiciones de liderar una reforma de la financiación autonómica?

R.- No en solitario. Lo que no puede seguir haciendo es inhibirse. Los independentistas no han querido mejorar la financiación porque están en otro mundo, pero otros partidos que no quieren la independencia tampoco parecen dispuestos, así que hoy por hoy soy el único que garantiza la mejora de la financiación.

P.- ¿Serán capaces de hacerlo sin que se convierta en una lucha entre territorios?

R.- Siempre hay una disputa entre territorios, pero nadie ha perdido nunca respecto a la situación anterior. Incluso habiendo un gobierno socialista hubo tres comunidades autonómicas gobernadas por socialistas que votaron en contra. Es obvio que hay comunidades infra financiadas y esto se tiene que resolver, Cataluña probablemente no es la que está peor, el caso de Valencia es más preocupante y entre todos tendremos que encontrar una solución.

P.- ¿El cupo debe entrar en esta negociación?

R.- En cumplimiento de la propia Ley del Concierto Económico el cupo debe incorporar elementos de solidaridad y esto en la próxima negociación debe ser posible. Nadie pone en cuestión un sistema diferente para el País Vasco y Navarra, lo que no puede haber un abismo tan grande entre el régimen común y el régimen foral, esto se tendrá que acercar. Cuando el propio lendakari Urkullu apunta a generalizar el cupo para todos es que él mismo es consciente de que una desproporción tan grande no es sostenible en el tiempo.

No puede haber un abismo tan grande entre el régimen común y el régimen foral, esto se tendrá que acercar”

P.- Las encuestas les dan un crecimiento importante pero no suficiente. ¿Se ve con opciones de ganar?

R.- Las encuestas nos dan un gran crecimiento, pero también dicen que hay muchos indecisos. Tenemos mucho margen para mejorar y estamos en dinámica de crecimiento. Confiamos en llegar primeros, es nuestro objetivo. Tengo presente todavía la campaña de hace dos años, entonces hablábamos de supervivencia, ahora nos podemos plantear llegar primeros. Estamos convencidos de que nuestra propuesta es el camino de solución para una sociedad muy rota y una economía muy debilitada, o empezamos a dar triunfos a Cataluña o entraremos en una fase depresiva.

P.- ¿Si los independentistas forman gobierno qué hará el PSC para reconducirlos hacia el autonomismo?

R.- Seguiremos diciéndoles lo que les hemos dicho los dos últimos años, espero que con más éxito: que si tienen mayoría tienen el derecho a gobernar pero no el derecho a saltarse la ley. Si quieren emprender una vía de negociación les ayudaremos, lo que ha quedado descartado es la vía unilateral e ilegal, porque ya se sabe qué resultados produce, mucho dolor, empezando por ellos mismos. Ellos han pagado un precio, pero también lo han pagado las instituciones y la propia sociedad. Los políticos no nos podemos comprometer a no cometer errores pero sí deberíamos comprometernos a no cometer los mismos.

P.- El 22-D podemos encontrarnos con un ex president de la Generalitat ganador de las elecciones que vuelve y se va esposado a prisión.

R.– Tendremos que explicar que vivimos en una democracia, con separación de poderes y que nadie está por encima de la ley. Pero también tendremos que esperar a ver qué decisiones toma la justicia, no hay sentencia, y mirar como cerrarmos heridas y no las mantenemos permanentemente abiertas. En estas elecciones se esta viendo que hay gente que quiere mantener el conflicto, nosotros lo que queremos es buscar una solución.