Es el primer pésame escuchado a ETA tras medio siglo de crímenes y un legado de 825 asesinados y miles de heridos. Lo pronunciaron los autores del último asesinato de la banda ocurrido el 16 de marzo de 2010 en Villiers en-Bière, al sur de París,  en un enfrentamiento con la policía gala en el que falleció el gendarme Jean Serge Nérin. Lo expresaron este miércoles cuatro miembros de ETA ante el tribunal que los juzgaba en su último turno de palabra y minutos antes de que éste se retirara a deliberar para condenarlos. Nunca antes ETA había dado ningún pésame a sus víctimas. Las únicas disculpas de la organización terrorista habían sido meros “lamentos” por las “consecuencias del conflicto” o a lo sumo disculpas por “errores” cometidos en algunos de sus crímenes con víctimas no pretendidas o confundidas.

Lo vivido ante el Tribunal Especial de lo Criminal de París fue un hecho sin precedentes y que marca una nueva fase en el largo proceso de final de la banda terrorista que por primera vez traslada su pesar de modo directo a los familiares de una de sus víctimas.

Los cuatro etarras juzgados desde el pasado 20 de noviembre, Arkaitz del Barrio, Josu Urbieta, Izaskun Lesaka y Xabier Goienetxea leyeron un comunicado en nombre de la organización en el que tras afirmar que “hemos sido militantes armados” que han luchado “por la libertad de Euskal Herria” aseguraban que la muerte del gendarme “a consecuencia de los disparos de militantes de ETA” fue un hecho “en ningún caso buscado por ETA”. En el manifiesto lamentan “sinceramente aquella muerte” y muestran su “pésame a los familiares”. Los etarras continuaron la lectura del comunicado trasladando sus condolencias “con todo respeto, pues sabemos que no existen palabras que apacigüen ese dolor”.

ETA asegura en su comunicado de pésame que «sabemos que no existen palabras que apacigüen ese dolor»

Los cuatro etarras, que han sido condenados a penas que oscilan entre los 24 y los 14 años de prisión por la muerte del agente francés, han señalado que ETA reconoce el “gran sufrimiento que ha causado con sus acciones” y apela a la necesidad de que “todos deberemos hacer aún más para alcanzar un futuro de paz y libertad”. El manifiesto concluye dirigiéndose al “pueblo vasco” ante el que ETA compromete su palabra “de que nos empeñaremos en ello”.

Grave «daño humano» y «político»

En un lenguaje poco común en los comunicados históricos de ETA, la organización terrorista relata que lo sucedido aquel 16 de marzo de 2010 en ningún caso fue pretendido por la banda. Más aún señala que un mes antes, en febrero de 2010, ETA ya había decidido “no realizar más acciones armadas ofensivas”. Por ello, relatan, para continuar adelante con la decisión de “cerrar el ciclo de la confrontación armada” la organización activó un operativo para aprovisionarse de “un importante número de vehículos”. ETA añade que “por desgracia”, durante esa acción de robo de coches se produjo un enfrentamiento con la policía francesa “que en todo momento intentaron evitar los miembros de ETA” pero en el que “esos hechos provocaron un grave perjuicio”.

Apunta que además del perjuicio en forma de “grave daño humano” también se produjo un perjuicio “político” ya que un atentado tras haber tomado la decisión de abandonar las armas podría “restar credibilidad al esfuerzo por la paz emprendido”. Los familiares del gendarme asesinado, presentes en la sala de juicio, han escuchado con indiferencia la petición de perdón.

Tras la lectura del comunicado los cuatro etarras que asesinaron al gendarme fueron condenados a penas de entre 14 y 25 años de prisión

Este gesto insólito de ETA se produce apenas cuatro días después de que miles de personas secundaran en París una marcha de apoyo a los presos de la banda en demanda de otra política penitenciaria para los etarras. La marcha reclamó el final de la dispersión y la excarcelación de los presos enfermos de las prisiones francesas y españolas. El Ministerio del Interior galo ha dado leves pasos en este sentido, como el cambio de régimen especial de vigilancia que se mantenía para siete miembros de ETA.

Condenados

El pésame sin embargo no ha alterado la decisión del tribunal que ha condenado a los cuatro etarras por el asesinato de Jean Serge Nèrin. Además, ha decretado la expulsión de Francia una vez cumplan sus condenas. La pena más alta se ha impuesto a Arkaitz Aguirregabiria del Barrio, por el papel de colaborador de Mikel Carrera Sarobe ‘Ata’. A Josu Urbieta los jueces le han impuesto una condena de 16 años y de 14 años a Izaskun Lesaka y Xabier Goienetxea.

Previamente ya habían sido condenados por este mismo asesinato Carrera Sarobe ‘Ata’, a cadena perpetua, por ser el autor material de los disparos contra el agente y Joseba Fernández, a 16 años. El comando que participó en la operación de robo de vehículos estaba compuesto por nueve personas y aún resta por identificar el segundo tirador.