Josep Ramon Bosch ha confirmado estos días lo que hacía tiempo sospechaba: ha sido víctima del espionaje de una unidad de los Mossos d’Esquadra por su papel como fundador de Sociedad Civil Catalana (SCC) y su militancia anti independentista desde los orígenes del procés. Los expedientes que la policía autonómica intentó destruir el pasado 25 de octubre y que la Policía salvó en el último momento han desvelado operaciones de seguimiento a políticos y dirigentes de movimientos constitucionalistas, como es el caso del propio Bosch, que ahora investiga la justicia.

Pregunta.- ¿Ha sido espiado por los Mossos d’Esquadra?

Respuesta.- No he tenido confirmación oficial, pero sí indicios más que suficientes para presentar una querella contra el Major Trapero y los agentes de la UCRO -la unidad, ya desaparecida, a la que se atribuyen tareas de control y seguimiento sobre partidos, sindicatos o empresarios contrarios al independentismo- que aparentemente estuvieron implicados en el espionaje. Se trata de un delito gravísimo de odio; un Gobierno que espía a sus propios ciudadanos para hacerles la vida imposible es gravísimo.

P.- ¿Qué consecuencias tuvo en su caso ese espionaje?

R.- En 2015, el actor Toni Albá se querelló contra mí por insultos y amenazas, y adjunto a la demanda información sobre una falsa cuenta de Facebook con amenazas anónimas a políticos independentistas. El mismo día que presentaron la querella me entrevistaron dos medios nacionalistas que ya la conocían, yo no la recibí hasta quince días después. El juez archivó la querella por falta de indicios, pero esa campaña, dos semanas antes de las elecciones autonómicas del 27-S, estaba claramente orquestada para desprestigiar a Sociedad Civil Catalana y al constitucionalismo, ahora lo tenemos claro.

P.- ¿Tuvo consecuencias en el plano personal?

R.- Por supuesto. Entonces yo trabajaba para una multinacional farmacéutica que recibió miles de e-mails denunciándome por supuestas declaraciones de odio al nacionalismo. Tuve que dejar la presidencia de SCC y volverme a casa.

P.- ¿En SCC han detectado otros intentos de intromisión?

R.- Durante 2016 hubo algunos intentos de infiltración en la organización de personas que eran confidentes de los Mossos. Y a partir de 2016 empezamos a adoptar medidas de seguridad como barridos periódicos en nuestras oficinas por recomendación de la policía. Al principio no le dimos importancia a esos indicios, pero ahora todo liga, ahora sabemos de dónde salían las denuncias de Albà o los intentos de infiltración.