El futuro de Xavier García Albiol no parece comprometido, al menos a medio plazo, aún en el caso de que se cumplan los peores augurios que arrojan los sondeos. El llamamiento, casi a la desesperada, de las últimas horas a favor del «voto útil» en las circunscripciones de Gerona, Lérida y Tarragona, principalmente, es una buena muestra del nerviosismo que hay en el cuartel general de los populares, aunque un miembro del «núcleo duro» de la dirección asegura a El Independiente que «sería muy injusto» que el candidato popular fuera el chivo expiatorio de un mal resultado.

A fin de cuentas, esta ha sido una campaña «coral» en la que ha tenido un gran protagonismo el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. Y, lo que es más reseñable, el mismo que convocó elecciones de inmediato tras la aplicación del artículo 155 de la Constitución para intervenir el gobierno de la Generalitat a pesar de los deseos del partido en Cataluña, partidario de esperar unos meses antes de convocar las urnas. Otra cosa es que, a modo de cortafuegos, el destino político de Albiol sufra un giro de guión para salvar a su jefe de filas, que se juega el éxito de su estrategia política así como la paz interna en su partido si hay debacle.

Existe la posibilidad de que Albiol actúe a modo de «cortafuegos» de Rajoy en caso de debacle

El mismo alto cargo de la dirección nacional defiende que Albiol «ha hecho una campaña muy buena», con lo que parece resistirse a abrir un proceso de sustitución del ex alcalde de Badalona, que afronta sus segundas autonómicas coincidiendo, en ambos casos, con el auge de Ciudadanos en Cataluña. Sí hay, en cambio, una hipótesis que cuestionaría su futuro como líder de los populares catalanes: la repetición de las elecciones autonómicas. Ese escenario podría abrir el debate sobre su idoneidad como cabeza de lista, «pero únicamente en ese caso», matizan asimismo fuentes gubernamentales.

En definitiva, el candidato popular a la presidencia de la Generalitat «sólo estaría en peligro», insisten, si fuera imposible la investidura de un nuevo «president» y la subsiguiente formación de Gobierno en Cataluña. Con unos nuevos comicios en seis o siete meses se abre la puerta a otras opciones como la de la actual ministra de  Sanidad y Asuntos Sociales, Dolors Montserrat, la misma que ha disfrutado de un gran protagonismo político desde la tribuna del Congreso de los Diputados y del Senado como contrapeso de los independentistas.

La historia del PP catalán ha sido una sucesión de descabezamientos, empezando por Vidal Quadras, siguiendo por Piqué y pasando por Sirera

De hecho, su entrada a última hora al Ejecutivo de Mariano Rajoy -como parte de la representación catalana ante la negativa de Jorge Moragas, director de Gabinete de Presidencia, a aceptar ningún Ministerio que no fuera Exteriores- se entendió como una apuesta a largo plazo para Cataluña. Pero los antecedentes no dejan de ser inquietantes. La historia del PP en la región ha sido una sucesión de descabezamientos, estos sí, empezando por Alejo Vidal Quadras, siguiendo por Josep Piqué y pasando por Daniel Sirera. Por acción u omisión, Génova ha ido dejando caer barones catalanes.

El caso de Alicia Sánchez Camacho es la excepción. La actual secretaria primera de la Mesa del Congreso fue de las más «longevas» al frente del partido en Cataluña. Formalmente no dejó la presidencia hasta marzo de 2017, nueve años después de llegar a este cargo, aunque en otoño de 2015 delegó en Albiol buena parte de sus funciones además de un Grupo parlamentario formado por nada menos que 19 diputados autonómicos. Ni siquiera el «histórico» Jorge Fernández Díaz aguantó más de dos años al frente del PP catalán, cargo que achicharra a sus moradores.

Albiol quiere seguir

En entrevista con El Independiente el pasado mes de noviembre e interrogado el candidato popular sobre si se plantearía su futuro político en caso de cosechar unos malos resultados, explicó que «estoy convencido de que es un escenario que no se va a producir. Los resultados del PP de Cataluña van a estar acordes con el trabajo que hemos realizado en estos dos últimos años y, por tanto, vamos a disponer de una fuerza importante para poder transmitir nuestro mensaje. Yo tengo la voluntad y el deseo de seguir trabajando en el partido en la responsabilidad actual durante mucho tiempo porque son unos momentos apasionantes. Es cierto que si desde el punto de vista social es una desgracia para Cataluña, no lo es afrontarlo en la defensa de aquellos catalanes que nos sentimos españoles y hacerlo en primera persona es un honor».

Solo salvo sorpresa, Albiol tendrá la ocasión de tomar la palabra en el comité ejecutivo nacional del PP sólo un día después de las elecciones. No es el estilo de la dirigencia popular tomar ninguna decisión en caliente y ese es, sin duda, el catecismo del propio Rajoy.