No se entendería el furor con el que las redes se han volcado en Tabarnia sin el hartazgo acumulado en torno al independentismo catalán. Cansados de llevar años esgrimiendo sin éxito argumentos racionales para contrarrestar la defensa sentimental de una República Catalana de Hello Kitty, miles de personas se han lanzado en los últimos dos días a defender este sinsentido, que ha llegado en el momento perfecto para convertirse en la válvula de escape colectivo a tanta frustración.

Tabarnia es la posverdad convertida en antídoto. Más que un neologismo, es una metáfora. El derecho a decidir que reclama la región inventada por la plataforma Barcelona is not Catalonia para que Barcelona y Tarragona se conviertan en una nueva comunidad autónoma española a salvo de la “amenaza separatista” de la “Cataluña rural y pobre” (Girona y Lleida) está sacando de quicio a los independentistas porque se apropia de sus propios argumentos.

Tabarnia es la posverdad convertida en antídoto. Más que un neologismo, es una metáfora

En las últimas 48 horas, el fenómeno se ha convertido en trending topic mundial, ha abierto telediarios y está omnipresente en las redes. Hasta ha logrado que la prensa extranjera se pregunte en serio si Barcelona podría independizarse de Cataluña en lo que los defensores de Tabarnia llaman “la internacionalización del conflicto”.

Al debate se han sumado políticos de Ciudadanos como Inés Arrimadas, Albert Rivera y Juan Carlos Girauta; politólogos como Roger Senserich, que reivindica las raíces históricas de Tabarnia, y economistas como Gonzalo Bernardos y José Carlos Díez, que hasta se ha molestado en analizar la viabilidad económica de esta hipotética nueva región.

El término técnico para explicar lo que Tabarnia supone para el desafío independentista es trolleo, una táctica que se define como la acción en la red para provocar, molestar o buscar controversia con los demás usuarios. Solo que en este caso los damnificados son las propias redes de propaganda independentista, acostumbradas a estar en el otro lado de la trinchera. El guion del argumentario indepe no estaba preparado para atacar un movimiento satírico que defiende los supuestos derechos de Tabarnia para votar libremente un referéndum de independencia.

El guion del argumentario indepe no estaba preparado para atacar un movimiento satírico

“Es un trolleo perfecto, porque consiguen con ello que los independentistas les discutan utilizando los argumentos que ellos mismos consideran fachas”, explica Jorge Galindo, editor de Politikon y coautor de El Muro Invisible (Debate, 2017). “Desde un punto de vista comunicativo está funcionando muy bien. Está enfadando a los independentistas porque les obliga a defender que la integridad territorial de Cataluña es indivisible y no saben salir del laberinto de sus propias contradicciones”.

Esta iniciativa que promueve que las dos provincias catalanas donde prima el voto constitucionalista se independicen de Cataluña lleva dos años en la red, pero había pasado inadvertida hasta ahora. “Ha sido un éxito comunicativo, ya que se ha introducido en la conversación sobre Cataluña y en la agenda política y mediática”, afirma Daniel Ureña, socio director General de MAS Consulting Group. “Todos los medios de comunicación se hacen eco de Tabarnia. Hace un par de meses en un contexto político tenso o en los meses anteriores al 1-0 no habría logrado calar en la opinión pública y habría sido criticado por frivolizar, pero ahora el tiempo político es otro, la tensión se ha reducido y esta iniciativa ha conseguido introducirse en la agenda política con unos argumentos que no hacen otra cosa que poner al independentismo ante su espejo”.

Tras años de propaganda independentista con el piloto automático, Tabarnia ha conseguido que el procés tenga que echar mano de argumentos racionales. Reclaman, por ejemplo, una Ley de Claridad como la que tuvo Canadá, que irónicamente disuadió la convocatoria de más referéndum de independencia porque reconocía el derecho de los territorios dentro de Quebec a votar su propia autodeterminación.

A falta de un patriotismo sin complejos, a los españoles nos une la devoción por el recochineo

Toni Aira, director de comunicación del PDeCat, recrimina incluso a los defensores de Tabarnia que de hacerse un referéndum tendría que incluirse a toda Cataluña y no solo una parte, porque es una nación. “La de Tabarnia es una campaña en favor de desenmascaramiento de los argumentos del independentismo, que ahora se ve obligada a defender la unidad de Cataluña con la misma retórica que Rafael Hernando defiende la de España”, afirma Imma Aguilar Nàcher, asesora de comunicación política y electoral. “El constitucionalismo no había tenido ningún argumentario que aglutinara un relato potente, pero Tabarnia introduce un ingrediente nuevo que construye una identidad colectiva basada en el humor, una herramienta comunicativa muy útil para activar la viralización y la pertenencia”.

El entusiasmo colectivo que no se había despertado en la defensa de España tras cinco años invocando el respeto a la ley y la Constitución, lo está logrando una sátira sin pies ni cabeza llamada Tabarnia. Como si gastados todos los demás cartuchos, solo la ironía pudiera salvar España. Y a falta de un patriotismo sin complejos, a los españoles nos une la devoción por el recochineo.