Las placas por ahora sólo recuerdan a dos de las 27 víctimas de ETA en la ciudad. Son las primeras. En ellas, figura su nombre y la fecha de su asesinato bajo el encabezado “En memoria de” y con el cierre de un sencillo “Víctima de ETA”. Ni rastro de la causa de su muerte ni referencias a que fue asesinado por la banda terrorista. El contenido y modo en el que se han colocado ha hecho que algunas de las familias de la veintena larga de víctimas del terrorismo hayan rechazado el gesto del ayuntamiento de la capital navarra hasta que en ella no figure que fueron “asesinadas” o incluso hasta que Bildu condene el terrorismo.

El alcalde de la ciudad, Joseba Asirón, ha informado hoy de que el consistorio ha comenzado con la colocación de placas de recuerdo de “todas las víctimas” de la violencia, “en este caso de ETA”. Durante su comparecencia ha apuntado que de este modo se da un paso relevante en la reivindicación de la “memoria, reconocimiento y reparación” para todas las víctimas de la violencia. El primer edil ha añadido que la colocación de las placas es “una obligación moral” además de una “satisfacción y motivo de orgullo” personal.

El Consistorio por ahora tan sólo ha logrado colocar placas en recuerdo a 2 de las 27 víctimas de ETA en Pamplona

Asiron ha recordado que así se da respuesta al acuerdo alcanzado en el Parlamento de Navarra que instaba a los ayuntamientos, en colaboración con las víctimas, a dar este paso. Un acuerdo que se alcanzó en junio de 2016 y que llega año y medio después. Las dos primeras placas, que están escritas en euskera y castellano, colocadas corresponden a Alfredo Aguirre Belascoain, de 13 años, asesinado por ETA en la Bajada de Javier el 30 de mayo de 1985. La segunda de ellas es la que recuerda al policía nacional, Ángel Postigo, que murió asesinado en la Rochapea el 15 de junio de 1980.

Sin autorización de las familias

Alfredo Agirre murió a consecuencia de la bomba que ETA había colocado junto a su casa. El artefacto oculto en una bolsa de plástico había sido depositado por una mujer, que simuló estar embarazada, poco antes junto a la farmacia cercana. Poco después, por teléfono ETA llamó al 091 alertando de que en esa misma calle un drogadicto estaba pegando a su madre. Cuando los dos coches de la policía acudieron al lugar la bomba estalló, impactando de lleno en Alfredo, el niño de sólo 13 años que se disponía a entrar al portal de su casa. En la explosión otros tres policías resultaron heridos.

La otra víctima recordada, el policía Angel Postigo, murió el 30 de mayo de 1985 cuando salía de visitar a su madre. Dos terroristas le esperaban en la calle. Cuando se disponía a subir a su vehículo se le acercaron y le dispararon a quemarropa.

Asirón ha reconocido que el encuentro con las dos familias cuya placa ha sido instalada estuvo marcado por «la emoción y el dolor»

El alcalde ha asegurado que mantuvo sendos encuentros con las familias de las dos primeras familias con placa den Pamplona. Una reunión que ha calificado como “cargada de emoción y dolor” y que le serán “difícil de olvidar”. Junta a estas citas, desde el Consistorio también se ha informado de que una de las familias contactadas no ha autorizado a la colocación de la placa por no desear que este hecho luctuoso sea recordado de este modo. Ahora el ayuntamiento de Pamplona está a la espera de que el Ministerio del Interior le facilite la interlocución con más familias de víctimas de ETA para proseguir con la colocación de placas.

Referencias al asesinato

El paso dado por Bildu con la colocación de las placas sin embargo ha recibido el reprocho de UPN que ha criticado en el contenido de las mismas no se haya consensuado previamente con familiares y formaciones. UPN ha reprochado que en las placas no se haga referencia alguna al motivo por el murió la víctima y se obvie que fueron “asesinadas” por la banda terrorista. Desde el PSN se han felicitado por la colocación de las placas de recuerdo a las víctimas pero en cambio se ha cuestionado que la medida la haga una formación, Bildu, que por el momento no ha condenado la violencia de ETA.

También desde algunas familias de las víctimas se ha dado orden al Ministerio del Interior, que es la institución que media entre las víctimas y el Consistorio, a no facilitar su interlocución al considerar que Bildu no ha condenado aún la violencia etarra y que la ausencia de referencias al asesinato en las placas no responde a lo que realmente sucedió. La familia del último asesinado por ETA en Pamplona, el concejal de UPN Tomas Caballero, se ha negado a que se coloque una placa en su nombre si en ella no figuran las circunstancias en las que fue asesinado por ETA.