«No hay ninguna discusión, daremos apoyo al candidato que ha obtenido más apoyos del bloque republicano» ha asegurado el ex conseller y diputado de ERC Raül Romeva tras reunirse con el presidente del Parlament, Roger Torrent, y confirmar que su formación ha pedido el voto delegado de los dos diputados fugados en Bruselas para la votación de la investidura del próximo presidente de la Generalitat.

Lo ha hecho sin pronunciar el nombre de Carles Puigdemont hasta que ha sido forzado a ello por la prensa, desmintiendo así la ausencia de fricciones entre JxCat y ERC, poco después de que el ex presidente afirmara que «prefiero ser presidente a presidiario» para responder a las críticas de Oriol Junqueras a su pretendida investidura telemática.

Romeva ha confirmado que Antoni Comin y Mertixell Serret han solicitado la delegación de voto para la investidura, como ayer hicieron los tres electos fugados de JxCat, y ha avalado la posibilidad de que Torrent viaje a Bruselas para entrevistarse con Puigdemont, tal como ha exigido tanto el ex president como su portavoz, Elsa Artadi, en declaraciones a los medios. Una posibilidad que C’s ya ha advertido que impugnará si se hace con dinero público.

Torrent ¿visitas a Bruselas y Estremera?

Pero también ha advertido, en este sentido, de que «nos encontramos en una situación excepcional» en la que el presidente del Parlament debe «garantizar los derechos de todos los diputados». Un comentario que ha sido interpretado como una invitación a que Torrent visite también a Oriol Junqueras en la prisión de Estremera, extremo que Romeva no ha querido confirmar ni desmentir. El presidente de ERC no ha solicitado todavía la delegación de voto para la investidura, pendiente de su nueva petición al Tribunal Supremo para que le permita acudir en persona a la sesión. En caso de que esta petición sea denegada, Junqueras ha amenazado con llevar el caso al Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

La comparecencia ha servido, en todo caso, para ejemplificar la tensión por la que atraviesan las relaciones entre JxCat y ERC, con unos ex convergentes empeñados en forzar la máquina en una investidura telemática que será inmediatamente suspendida, mientras los republicanos abogan por «superar el 155 y empezar a gobernar para desarrollar la república, que es lo que la gente votó el 21-D» en palabras de Romeva.

El portavoz republicano, y hombre de la máxima confianza de Junqueras, no ha querido confirmar en ningún momento su apoyo a una investidura telemática, se ha limitado a reiterar su compromiso de apoyar al candidato que proponga JxCat, y ha advertido de que «más importante que el nombre es para hacer qué, es urgente ponerse a trabajar del plan de gobierno» que debe tener el próximo ejecutivo catalán.