Política

Josep María Matamala, el guardaespaldas de Puigdemont por toda Europa

Carles Puigdemont, y Josep María Matamala, a su llegada al aeropuerto de Copenhague.

Carles Puigdemont, y Josep María Matamala, a su llegada al aeropuerto de Copenhague. EFE

La última imagen mediática de Carles Puigdemont en España se produjo el 28 de octubre, un día después de proclamar la República en el Parlament. El ya ex presidente de la Generalitat tras la puesta en marcha del 155 se daba un baño de masas en Girona mientras TV3 emitía un discurso institucional enlatado. En la comida y el posterior paseíllo le acompañaba su mujer, Marcela Topor, y a su lado otra pareja. Eran el empresario Josep María Matamala y su esposa.

Dos días después, cuando Carles Puigdemont llega a Bruselas para eludir la acción de la justicia española, una de sus primeras imágenes la consigue el corresponsal de RNE en Bruselas, Antonio Delgado. Es una foto del ex presidente en una cafetería, junto a un hombre de pelo blanco que aparece de espaldas. También es Josep María Matamala.

Pese a que Puigdemont pasa la mayor parte de su tiempo en Bélgica en un caserío rural a unos 50 kilómetros de Bruselas, el dirigente de Junts per Catalunya también se deja ver por la capital. La semana pasada, sin ir más lejos, se le pudo ver cenando relajadamente en el céntrico restaurante Carnivore. El menú consistió en champán y langostas, a 48 euros la ración de medio kilo. Y la compañía la de siempre: ni el resto de ex consejeros ni sus abogados. Josep María Matamala, otra vez.

El mismo Matamala que este lunes ha llegado junto al ex presidente al aeropuerto de Charleroi cerca de las 6:30 de la mañana, para embarcar sobre la bocina en un vuelo de Ryanair dirección Copenhague. Puigdemont ha viajado en la primera fila, en ventanilla. En el pasillo estaba el Mosso d’Esquadra que lleva acompañando a modo de escolta al líder nacionalista durante los últimos meses. Y en el centro, Matamala. ¿De dónde ha salido la sombra de Puigdemont?

Una amistad nacida de la prensa

Josep María Matamala, de 60 años, fue fundador y ha sido histórico dirigente de Convergència Democrática de Catalunya (CDC) en Girona. Militante del partido desde 1977, procede de una familia catalanista dedicada a la librería y fue concejal del ayuntamiento gerundense entre 1987 y 1995. Fue entonces cuando conoció al Puigdemont periodista de la época. El motivo: un artículo del futuro presidente en el que cargaba contra Josep Arnau, candidato de CiU a la alcaldía. A Matamala le escoció tanto la publicación que pidió reunirse con el redactor. Y de aquel encuentro, en 1991, salió una amistad que perdura más fuerte que nunca 27 años después.

Matamala se retiró de la política, pero mantuvo su rol como asesor global del emergente Puigdemont en su camino a la alcaldía. Años más tarde, fue la primera persona en enterarse de que su íntimo amigo sería el relevo de Artur Mas al frente de la Generalitat. Para entonces ya se había reconvertido en empresario y dirigía Incatis, una firma dedicada a la organización de eventos y ferias.

Jami, como le conocen en su entorno, también fue una de las primeras personas en saber de los planes de Puigdemont este mes de octubre. Y no ha dudado en condicionar su vida a ellos. Desde hace casi tres meses le acompaña a donde vaya, y como el ex president, tampoco tiene billete de vuelta.

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