El seno de ERC se tambalea ante los últimos acontecimientos, con un Carles Puigdemont huido a Bruselas propuesto como candidato a president, mientras el líder de los respublicanos, Oriol Junqueras, se encuentra en la cárcel de Estremera desde hace tres meses. El varapalo del TC a la causa independentista, impidiendo la investidura de Puigdemont a no ser que sea presencialmente y previa autorización judicial, ha desatado la polémica en Esquerra Republicana. Mientras unos son partidarios de sacrificar a Puigdemont y tantear alternativas, otros apuestan por mantener el desafío al Estado y apostar firmemente por la candidatura del expresident.

La polémica la desataba el portavoz de ERC en el Congreso de los Diputados, Joan Tardá, que dejaba clara su postura en la edición de este domingo en La Vanguardia, al reconocer que si, hace falta y es «imprescindible» para alcanzar el Govern, el independentismo sacrificará a Puigdemont. Más tarde, el portavoz de la formación, Sergi Sabrià, contradecía al dirigente, y señalaba que «ahora más que nunca es claro que Puigdemont debe ser nuestro candidato», y hacía visible la disputa instalada en el partido, que llega un momento delicado para el bloque soberanista.

Tardà avisaba, en una entrevista con el diario catalán, que, si es necesario para tener Govern, tendrán que «sacrificar» al presidente de la Generalitat fugado y al que este sábado el Tribunal Constitucional ha prohibido cualquier investidura a distancia, telemática o por delegación. «Si es imprescindible tener Govern, si hay que sacrificar al presidente Puigdemont, tendremos que sacrificarlo», reiteraba este domingo Tardá en una entrevista recogida por Europa Press. Tardà ha defendido que el objetivo del independentismo es que Puigdemont se convierta en presidente de la Generalitat y que el líder de ERC, Oriol Junqueras, sea el vicepresidente, pero que «hay un bien superior: que haya Govern».

Sostiene que no pueden poner en riesgo la mayoría absoluta del independentismo en las elecciones del 21 de diciembre y que Puigdemont es su candidato, aunque «es imprescindible que haya un Govern republicano». También ha alertado de que, a su juicio, el riesgo de que se mantenga la aplicación del artículo 155 y que haya elecciones en unos meses se «agravaría» si se inviste a Puigdemont como presidente.

Posturas enfrentadas entre los dirigentes catalanes

Apenas unas horas después, Sergi Sabrià se ha pronunciado sobre la resolución del TC, a la que considera una «aberración jurídica». También ha hecho referencia a las palabras de Tardà y ha contradicho a su compañero de filas. Ha defendido que «ahora que el embate es más feroz que nunca, queda más claro que Puigdemont ha de ser nuestro candidato, el de Junts per Catalunya, el de ERC, de la CUP y de todos los demócratas». En declaraciones a RAC1, Sabrià ha ratificado que el objetivo de los partidos independentistas el próximo martes será la celebración del pleno en el Parlament «y la investidura de Puigdemont».

Sabrià ha matizado directamente las declaraciones de Tardà, pero ha intentado justificar la discrepancia indicado que la entrevista se realizó antes de conocerse la decisión del Constitucional.

Sobre este tema, el propio Tardá ha publicado hoy un mensaje en su cuenta de Twitter en el que señala que «no es bueno recurrir al insulto ni a la descalificación», y ha añadido que se «ratifica» en «dos verdades», la primera es que Carles Puigdemont y Oriol Junqueras son «mi/nuestro presidente y vicepresidente (exilio y prisión)».

La segunda verdad, señala, es que «el bien superior a preservar: la titánica victoria independentista del 21-D». Es decir, Tardà continuaba así su órdago y primaba la causa soberanista al hecho de que Puigdemont tuviera que ser el único candidato posible.