El ministro de Educación y portavoz del Gobierno, Íñigo Méndez de Vigo, ha asegurado este lunes que el Ejecutivo no tolerará «de ninguna manera» una presidencia simbólica de Cataluña por parte de Carles Puigdemont, y ha adelantado que no va a tener «ninguna contemplación» con él.

Méndez de Vigo, en una entrevista en RNE, ha resaltado que esa presidencia simbólica no existe, no tiene ninguna vía para existir y puede estar planteándose para tratar de que Puigdemont simplemente tenga un sueldo.

En consecuencia, ha rechazado la posibilidad que defienden los independentistas y ha considerado que la reforma de la ley de Presidencia catalana que pretende Junts per Catalunya tiene «muy poco recorrido», porque es ilegal y no cree que nadie «en sus cabales» la apruebe. «Evidentemente, la recurriríamos, pero espero que ni siquiera haya que recurrirla», ha añadido. Y se ha preguntado: «¿Qué es eso de tener un presidente que está a 1.500 kilómetros?. Eso no es posible y el Gobierno no lo consentirá».

El portavoz del Gobierno ha subrayado las discrepancias existentes entre el PDeCAT y ERC, dos partidos que ha explicado que no tenían nada en común salvo, a partir de un momento determinado, la secesión.

«En estos momentos la secesión es imposible porque el Gobierno no la va a consentir, y estamos viendo ahora el surgimiento de las discrepancias entre dos partidos que tenían un único objetivo pero que en sus políticas difieren, y mucho», ha recalcado. Méndez de Vigo ha garantizado que la aplicación en Cataluña del artículo 155 de la Constitución se mantendrá «hasta que haga falta».