La llamada huelga feminista del próximo 8 de marzo, coincidiendo con el Día Internacional de la Mujer, apuesta, a juicio del PP,  «por el enfrentamiento entre mujeres y hombres, cuando la igualdad solo la alcanzaremos desde la unidad y la corresponsabilidad» de ambos, según un argumentario interno que califica de «elitista e insolidaria» esta movilización.

Contra el llamamiento del líder del PSOE, Pedro Sánchez, a secundar los paros convocados por los sindicatos para ese día, el PP apela a que «la igualdad no es ‘algo de mujeres'» sino «un asunto de todos». Defiende el partido en el Gobierno que en la actualidad «no existe» un problema de reconocimiento de derechos, «sino de trasladar los derechos reconocidos al día a día de mujeres y hombres». «Nuestro objetivo es construir una sociedad de igualdad de oportunidades y eso pasa porque las mujeres dejen de renunciar a más cosas que los hombres para acceder a los mismos derechos», asevera en un documento de nueve páginas.

Génova defiende que «es una huelga de élites feministas pero no de mujeres reales con problemas cotidianos»

Y es «elitista e insolidaria», dicen, porque «sólo pueden hacer huelga aquellas personas que tengan un empleo»; con las mujeres autónomas «que tienen un negocio y  que no pueden cerrar» y  con aquellas que «cuidan, en soledad, de mayores y que si ellas no hacen su trabajo nadie lo hará por ellas», en definitiva «es una huelga de élites feministas pero no de mujeres reales con problemas cotidianos».

Creen además que la huelga del 8-M «pretende romper nuestro modelo de sociedad occidental», la misma que ha permitido avanzar «en la consecución de derechos y oportunidades para las mujeres». Basan esta tesis en algunos de los argumentos que se exponen en la convocatoria por la Comisión 8 de marzo como “tenemos el propósito de subvertir el orden del mundo y el discurso heteropatriarcal, racista y neoliberal” o “nos convocamos todas para quebrantar los privilegios de una sociedad patriarcal, capitalista, racista y heteronormativa”, casi nada.

Violencia de género

El argumentario, que ofrece a los populares toda una panoplia de datos de empleo, promoción laboral, flexibilización de horarios, brecha salarial así como iniciativas legislativas, concluye que la convocatoria también es «irresponsable» porque traslada «de forma frívola a una huelga general la violencia de género, tras el acuerdo mayoritario de fuerzas políticas, administraciones públicas y asociaciones de mujeres en el Pacto de Estado contra la Violencia de Género, alcanzado hace unos meses».

«No se puede poner en riesgo lo que ha supuesto meses de trabajo y generosidad por parte de todos, para dar un mensaje de unidad y confianza a las mujeres que sufren la violencia machista», argumenta.

El debate sobre las «portavozas» «no hace a las mujeres más libres»

Y como colofón animan a dejar de lado debates como el de las “portavozas”, término empleado por la portavoz de Unidos Podemos en el Congreso, Irene Montero, que «son campañas que en lugar de aportar en la consecución de la igualdad real, generan discrepancias absurdas que intoxican el verdadero reto que tenemos por delante». Y tras subrayar que «tan femenina es la letra “a” como cualquier otra letra del abecedario», concluyen que «falsos debates gramaticales no hacen a las mujeres más libres ni producen los cambios necesarios.»