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Fratria y Gladiator Firm: los ultras profesionales del Spartak que viajan para linchar a policías

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Fratria y Gladiator Firm: los ultras profesionales del Spartak que viajan para linchar a policías
Miembros del grupo ultra del Spartak de Moscú Gladiator Firm.

Miembros del grupo ultra del Spartak de Moscú Gladiator Firm.

Resumen:

El hooliganismo ruso lleva años destacando por su violencia. Ha superado hace tiempo al turco, al balcánico, al polaco y por supuesto al inglés. La primera rama de los actuales radicales del Spartak de Moscú, Gladiator Firm, surge a mediados de los 90. Gladiator Firm es una sección minoritaria pero extremadamente violenta de la afición ultra del Spartak, identificada en su mayoría con el grupo Fratria. Entre todos son más de 10.000. Se pegan entre ellos, organizan batallas campales en los bosques para detectar a los más exaltados y a esos los promocionan.

Bilbao estaba en alerta ante la llegada de miles de radicales rusos. «No vienen a pegar a la afición del Athletic, vienen a pegarnos a nosotros», le reconocía un ertzaina a un periodista de El Correo esta misma semana. Horas más tarde, un compañero suyo fallecía tras enfrentarse a los violentos ultras del Spartak en los alrededores de San Mamés. Mientras, el partido de dieciseisavos de final de la Europa League seguía disputándose como si nada.

El hooliganismo ruso lleva años destacando por su violencia. Ha superado hace tiempo al turco, al balcánico, al polaco y por supuesto al inglés. La primera rama de los actuales radicales del Spartak de Moscú, Gladiator Firm, surge de hecho a mediados de los 90 para enterrar para siempre el decadente y pacificado movimiento británico. Su primer líder fue un tipo conocido como Vasily ‘El Asesino’.

Gladiator Firm es una sección minoritaria pero extremadamente violenta de la afición ultra del Spartak, identificada en su mayoría con el grupo Fratria: racistas, luchadores entrenados y obsesos de la violencia. Entre todos son más de 10.000. Se pegan entre ellos, organizan batallas campales en los bosques para detectar a los más exaltados y a esos los promocionan. En los grandes derbis de la liga rusa despliegan a sus ‘unidades especiales’: batallones de entre 300 y 1000 hombres que se enfrentan a puñetazos con los ultras del equipo rival, en alguna plaza o avenida despejada. Todo grabado y publicado al instante en redes sociales.

En los grandes derbis moscovitas se despliegan más de 10.000 unidades de policía

El fenómeno es un descomunal problema de orden público para el gobierno de Vladimir Putin. En los grandes derbis moscovitas se despliegan más de 10.000 unidades de policía, que no siempre consiguen abortar los altercados. Por eso viajan. En comparación al despliegue que sufren en casa, el que se encuentran por Europa es ridículo: en España, rara vez un operativo policial supera los 1.000 efectivos para un partido de alto riesgo.

En Bilbao, Fratria y Gladiator Firm se han encontrado con Herri Norte, los radicales del Athletic de Bilbao, que tampoco rehúsan la batalla. Horas antes de los incidentes, se les habían incautado armas y puños americanos. «En los incidentes había ultras de los dos equipos, tenemos que mirar también lo que tenemos en casa», dijo a medianoche el viceconsejero de Seguridad del gobierno vasco, Josu Zubiaga. Aitor Esteban, diputado del PNV en el Congreso, se ha expresado en la misma línea: «Los archiconocidos ultras rusos no pueden ser excusa para que los ultras locales encuentren justificado hacer de las suyas».

Un choque entre ideologías opuestas: abertzales de ultraizquierda contra ultranacionalistas rusos. Los radicales del Spartak han sido acusados de desplegar esvásticas en sus gradas, y condenados por gritos racistas en la UEFA Youth League. En el medio, la Ertzaintza, se llevó el jueves la peor parte.

Pero si no hubiera habido motivo ideológico, el resultado habría sido el mismo. Viajan para eso. Lo avisan y se exhiben. Durante meses lo hicieron antes de la Eurocopa de Francia del año 2016, y ni siquiera la publicidad evitó las batallas campales por todo el país. Se cebaron con los ingleses, pero también con polacos, ucranianos, norirlandeses y cualquiera que se cruzaran en su camino. Serbia, que ni siquiera participaba en el torneo, también estuvo representada por un puñado de radicales que viajaron para hacer frente común con sus «hermanos eslavos».

Los ultras del Spartak, pero no sólo ellos, siembran el caos en sus desplazamientos por toda Europa. Ya han conseguido su objetivo: ser temidos por hinchadas y policías. En menos de cuatro meses, jugarán en casa. Con todos los datos sobre la mesa, la FIFA decidió seguir adelante con el Mundial de este 2018.

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