«No hemos venido al Parlament a restituir la autonomía». El líder de la CUP, Carles Riera, ha desmontado en los dos últimos días los tímidos intentos de JxCat y ERC de pasar página de la vía unilateral para recuperar el poder autonómico y ha dejado claro a los dos grandes partidos del bloque independentista que no cederá sus votos a la investidura de un presidente y un gobierno que no siga teniendo la desobediencia al marco institucional español como eje de actuación. Y en ese pulso, los anticapitalistas han planteado su órdago en el Pleno del Parlament que se reúne hoy por primera vez para debatir cinco propuestas de resolución, entre ellas la que pretendía una «restitución política» de Carles Puigdemont defendida por JxCat y ERC.

La CUP presentado hasta diez enmiendas en las que obliga a ambos grupos a comprometerse con la declaración de independencia

Un texto claramente insuficiente para los anticapitalistas que han presentado hasta diez enmiendas en las que básicamente obliga a ambos grupos a comprometerse de nuevo con la declaración de independencia y legitimar los resultados del 1-O. JxCat, impulsora del texto, no ha aclarado si aceptará las enmiendas de la CUP, que de momento ya impusieron su criterio ayer en la Mesa del Parlament, obligando a Roger Torrent y los tres representantes del bloque independentista a votar la admisión en contra del criterio de los letrados de la Cámara.

El Parlament «se reafirma y reitera en la declaración de independencia y en la proclamación de Cataluña como un Estado independiente en forma de República, que fueron votadas y aprobadas el 27 de octubre» reza la primera enmienda de la CUP. En las enmiendas siguientes reivindica el referéndum del 1-O y concluye: «Determina que este Parlament y su Presidencia activen de manera inmediata los procedimientos para garantizar sin restricciones los derechos de sus electos, restablecer la República Catalana y sus instituciones, empezando por su Presidencia, y sus facultades para legislar y gobernar». Una votación similar forzó la aplicación del artículo 155, la disolución del Parlament y el cese del gobierno de Carles Puigdemont.

Operación Puigdemont

JxCat debe decidir ahora qué enmiendas acepta transaccionar, y pactar a su vez con Esquerra, para salvar el texto que debía dar el pistoletazo de salida a la complicada operación de sustitución de Carles Puigdemont: declaración de reconocimiento político en el Parlament; acto solemne de nombramiento de presidente simbólico en Bruselas y, finalmente, investidura de Jordi Sánchez para formar un gobierno dirigido en la práctica por Jordi Turull.

El gobierno de JxS ya pasó por este trámite. El órdago de la CUP se parece mucho a lo vivido en 2015 cuando el partido entonces liderado por Anna Gabriel negociaba su apoyo a la investidura de Artur Mas presidente de la Generalitat. Antes de llegar a la investidura los anticapitalistas ya impusieron la celebración de un pleno en el que se votó la resolución del 9N, un texto que proclamaba oficialmente el inicio de la creación de una república catalana independiente y afirmaba que el Parlament no se supeditaría a las decisiones del Tribunal Constitucional.

El TC tardó tres semanas en anular la resolución por inconstitucional en un dictamen que es el origen de todos los cargos por desobediencia contra los anteriores miembros de la Mesa del Parlament.

Ese primer envite tampoco sirvió para despejar el camino de la presidencia para Mas, que finalmente cedió ante los diez diputados decisivos de la CUP. Ahora los cuatro diputados antisistema vuelven a ser determinantes, y para que sus bases voten apoyar la investidura en la consulta interna de este fin de semana JxCat y ERC necesitan convencerlos de su compromiso con la república.