Centenares de personas se han concentrado en la Plaza Sant Jaume de Barcelona convocadas por Òmnium para protestar por el registro de su sede y, sobre todo, la entrada de la Guardia Civil en el Palau de la Generalitat, dentro de los registros ordenados por el Juzgado 13 de Barcelona, que instruye la causa sobre la organización del referéndum del 1-O.

La convocatoria ha sido secundada por todos los partidos independentistas y los Comunes, cuyo líder en el Parlament, Xavier Doménech, ha sido increpado por parte de los asistentes, al tiempo que los concentrados abucheaban la mención del partido de Ada Colau cuando ha sido llamado, junto al resto de entidades presentes, al escenario preparado por Òmnium para mostrar sus apoyos.

Apoyos entre los que se han contado los dos sindicatos mayoritarios, CCOO y UGT, y el Ayuntamiento de Barcelona, representado por Gerardo Pisarello, además de las entidades independentistas y municipalistas y los partidos secesionistas junto a los presidentes del Parlament Roger Torrent, Ernest Benach, Núria de Gispert y Joan Rigol.

El portavoz de la entidad, Marcel Mauri, ha denunciado la «represión» que a su juicio suponen los registros ordenados por el juez. Mauri ha aprovechado además la ocasión para exigir unidad a los partidos independentistas «para seguir avanzando».

Dejemos de hablar de traidores, cobardes e hiperventilados» reclama el líder de Òmnium

«Mientras la represión no se pare, dejemos de hablar de traidores, cobardes e hiperventilados» ha reclamado el líder de Òmnium. «Trabajemos desde la unidad» ha reclamado, para hacer realidad lo votado el 1-O.

Mauri, que ha recordado que mañana se cumplen cinco meses de la entrada en prisión del presidente de la entidad, Jordi Cuixart, y el ex presidente de la ANC, Jordi Sánchez, ha advertido además que «no nos quedaremos quietos ni normalizaremos la represión, hagamos de estos ataques la palanca del cambio para construir el país que queremos».

Los partidos obvian la investidura

La petición de unidad, en pleno debate sobre la investidura de Jordi Sánchez y el riesgo de una repetición electoral no ha encontrado eco en los representantes políticos que se han sumado a la concentración de protesta.

Quim Torra ha expresado su apoyo a Òmnium y su presidente «vilmente encarcelado» y a los trabajadores de la Generalitat que «hoy han sufrido una ataque más del Estado Español». El diputado de JxCat ha reivindicado también el 1-O, del que ha asegurado que «no es ningún crimen, no es un delito, permitió que un pueblo decidiera» y ha denunciado además el «estado de macartismo» que impone a su juicio el Gobierno.

En términos parecidos, Carles Riera, líder de la CUP en el Parlament, ha advertido que «si nos tocan a uno nos tocan a todos» tras denunciar la «conculcación de derechos» que a su juicio supone la actuación de la justicia.

El líder de ERC en el Ayuntamiento de Barcelona, Alfred Bosch, ha denunciado que «nos estamos convirtiendo en un auténtico estado policial» por el registro de una entidad cultural como Òmnium. Una situación que ha considerado «inaceptable» que se suma a lo acontecido en los últimos meses. «La pregunta es por qué hay gente que todavía no protesta» ha concluido el republicano.

Para la vicepresidenta del PDCat, Neus Munté, «el trabajo de Òmnium» reivindicando la independencia «ha sido impecable, por eso estamos aquí, para defender esta forma de trabajar y para decir basa a la represión, la persecución y las amenazas».