JxCat y ERC han despejado ya el camino para el «plan C» del independentismo, la investidura de Jordi Turull. El presidente del Parlament, Roger Torrent, ha convocado para mañana una comparecencia en la que previsiblemente anunciará la convocatoria de un nuevo pleno de investidura, esta vez con Turull como candidato.

La convocatoria de Torrent se ha producido minutos después de que el presidente de la Cámara se reuniera con la líder de JxCat, Elsa Artadi, en su despacho del Parlament. Y después de que el abogado de Jordi Sánchez, Jordi Pina, anunciara la decisión de su defendido de renunciar al acta de diputado, y por tanto a la presidencia de la Generalitat, «en las próximas semanas».

Investidura en Semana Santa

En el entorno independentista se especula con la posibilidad de que se celebre el pleno de investidura la próxima semana, entre el martes y el jueves, para completar las dos votaciones necesarias para investir president con la exigua mayoría de 65 diputados sobre 64 de la que dispone el bloque integrado por JxCat, ERC y la CUP.

Todo ello siempre que la CUP se avenga finalmente a apoyar esa investidura, una opción que no está clara en absoluto. Los antisistema han insistido en las últimas semanas en que su oposición al acuerdo de JxCat y ERC no respondía a los nombres sino al plan de gobierno pactado, que consideran demasiado autonomista.

Pero la candidatura de Turull añade dificultades a la formación antisistema, que hasta ahora solo ofrece una abstención insuficiente para la investidura. Como dirigente de la antigua Convergencia, Turull fue uno de los acompañantes de Oriol Pujol o Daniel Osácar cuando el ex diputado y el ex tesorero de CDC acudieron a declarar ante los tribunales por casos de corrupción, una imagen difícil de borrar para las bases antisistema.

Pese a la ausencia de un acuerdo cerrado con la CUP, JxCat y ERC han decidido pisar el acelerador ante el temor de que el Tribunal Constitucional o el Tribunal Supremo tomen decisiones que imposibiliten la investidura. En el primer caso, el TC tiene sobre la mesa un recurso de amparo del PSC que pide que resuelva la cuestión de los plazos de la investidura, bloqueados desde que se suspendió la investidura de Carles Puigdemont el 30 de enero.

El TC puede activar los plazos

El TC ya ha advertido de que no dictará medidas cautelares en este caso, sino que entrará a resolver el fondo de la cuestión. Y si como afirman algunas fuentes el alto tribunal considera activados los plazos desde esa primera investidura fallida, el tiempo para una nueva votación se agotaría la primera semana de abril, por lo que Cataluña se vería abocada a nuevas elecciones sin que los independentistas hubieran llegado a votar a ningún candidato en el Parlament.

Por otro lado, en el PDCat genera especial inquietud la posibilidad de que el Tribunal Supremo decida abrir ya pieza oral contra Turull, lo que supondría su inhabilitación. En ese caso, Puigdemont y el PDCat tendrían que abrir una nueva negociación para buscar candidato. El entorno de Puigdemont apuesta por Quim Torra, del agrado de la CUP, pero el PDCat exige que sea un dirigente del partido quien ocupe la presidencia de la Generalitat.