Carles Puigdemont ha querido mandar a los catalanes un mensaje de tranquilidad desde Alemania, donde se encuentra en la cárcel de Neumünster desde que este domingo fuera detenido en la frontera con Dinamarca. «Ahora no debe haber violencia», le indicó a su mujer, Marcela Topor, en una llamada telefónica antes de entrar en prisión.

Puigdemont transmitió este mensaje a su esposa para que se lo hiciera llegar expresamente a la ciudadanía, según informa El Punt Avui. Lo hizo porque sabía que tras su detención se producirían concentraciones y manifestaciones de protesta y quería pedir calma.

Según Topor, en esa conversación telefónica el ex dirigente catalán estaba «tranquilo» y consciente de la situación que estaba viviendo. Y es que precisamente este lunes, un día después de su detención, Puigdemont tiene que comparecer ante el juez tras la orden de detención emitida por España contra él.

En Alemania, además, se castiga con bastante más dureza que en Bélgica y Finlandia los delitos por los que el Tribunal Supremo ha procesado al ex presidente catalán. Lo hace con más dureza incluso que España, con penas que pueden ir desde los diez años de prisión hasta la cadena perpetua.

El abogado de Puigdemont, Jaume Alonso-Cuevillas, en una entrevista realizada este mismo lunes no descartaba la posibilidad de que permanezca en prisión provisional en Alemania.