Las fuerzas de seguridad temen una cronificación de la «violencia de baja intensidad» en Cataluña, un escenario especialmente preocupante si el bloque independentista no consigue formar gobierno y la comunidad va a unas nuevas elecciones autonómicas en verano. Un temor que explica la reunión del actual jefe de los Mossos d’Esquadra, Ferran López, con el presidente del Parlament, Roger Torrent, encuentro mantenido en el Parlament a petición del primero. Los mossos ven en los CDR’s un movimiento formado ahora por una «amalgama de anarquistas, antisistema e independentistas» que si llega a tener un liderazgo y un discurso único puede derivar en una suerte de «mini kale borroka» en Cataluña.

De momento, los CDR’s mantienen sus movilizaciones por toda Cataluña. Esta tarde, en Barcelona los «defensores de la república» han sido convocados a rodear la Estación de Sants, el principal acceso ferroviario de la capital catalana, escenario el pasado 8 de noviembre de la invasión de las vías que obligaron a suspender el servicio del AVE durante horas. Y los CDR’s de Girona, especialmente activos, planifican acciones de protesta para toda la semana, como muestra este cartel del de la Cerdanya.

Cartel de las movilizaciones

Cartel de las movilizaciones

Marchas lentas y cortes en la frontera de Puigcerdà para mantener la tensión en unos días en los que esta comarca de montaña se convierte en uno de los principales destinos vacacionales catalanes.

Son sólo algunos ejemplos de la actividad a la que tendrá que enfrentarse en los próximos días la policía en Cataluña, obligada a intentar contrarrestar estos disturbios convocados por todo el territorio catalán por unas entidades locales, poco centralizadas y que convocan simultáneamente sin dar demasiadas pistas de cuales serán finalmente las «acciones» que se materialicen.

Cortes en Martorell que no llegan

Un ejemplo se ha vivido esta mañana, cuando los Mossos habían preparado un dispositivo para evitar cortes en los accesos viarios a Martorell que hubieran noqueado el trabajo en la planta de SEAT en esta localidad. Esos cortes no se han realizado, pero en cambio los CDR’s de Girona han cortado la A-7 Figueras en ambos sentidos de la marcha, los accesos a Barcelona por Diagonal y Meridiana y la N-340 en Tarragona.

Fuentes sindicales de los Mossos observan con preocupación una situación que podría cronificarse «como una mini kale-borroka«, el movimiento responsable de la violencia callejera en el País Vasco en los años ochenta y noventa.

Los movimientos okupas y antisistema que proliferaron especialmente en ciertos barrios de Barcelona, como Gràcia, ya utilizaban el mismo lenguaje que la kale borroka y mostraron una capacidad de movilización y violencia considerables en incidentes como el desalojo de Can Vies en Sants, hace cuatro años. Ahora temen que, de la mano de los CDR’s, «este patrón puede extenderse por toda Cataluña».

«Tienen la infraestructura, la organización, y ahora tienen la causa» advierten estas fuentes, que señalan sin embargo que será determinante como evolucione el escenario político. La formación de gobierno permitiría rebajar la tensión, la repetición de elecciones se configura como el peor escenario para las fuerzas policiales.

Los CDR son todavía una amalgama de grupos anarquistas, antisistema e independentistas sin una identidad unificada. Sin embargo, «si se erige un liderazgo que establezca una identidad ideológica y que cree un discurso único, la violencia se cronificará» advierten los analistas de la policía autonómica.