Son las esculturas y los versos de ETA. Al menos las de tres de sus miembros. Uno de ellos las ha esculpido desde la cárcel, los otros dos se han inspirado en su trabajo para dedicar a cada una de ellas unos bertsos (versos), también desde prisión. Y con ello, los tres han conformado una exposición itinerante titulada Zorroztarri (Piedra de afilar) que viaja por pueblos de Euskadi. Sus paradas se realizan en su mayoría en municipios gobernados por EH Bildu. Pero no todas. Antes la hubo por ayuntamientos del PNV y ahora, la última, en un consistorio socialista, gobernado en coalición con el PNV: Pasaia Donibane (Guipúzcoa). La exposición puede visitarse en la Casa Museo Victor Hugo de la localidad guipuzcoana hasta este domingo.

Son obras de piedra esculpidas por el ex responsable del aparato de extorsión de la banda, Zigor Merodio. La poesía la han puesto la que fuera ex responsable de captación de militantes en Guipúzcoa, Alaitz Areitio, y el miembro de ETA Jon Joseba Troitiño, -hijo y sobrino de dos históricos de la banda, los hermanos Domingo y Antonio Troitiño-. Entre los tres suman condenas por más de 300 años de prisión.

La muestra está compuesta por 18 esculturas esculpidas en prisión por Merodio y las que han puesto versos Troitiño y Areitio

El ahora escultor cumple condena por haber extorsionado a empresarios para el pago del llamado impuesto revolucionario. Merodio fue arrestado en Burdeos en junio de 2006 después de saltarse un control policial y sufrir un accidente en su huida. Cuando tras escapar a pie fue detenido por los gendarmes franceses terminaron sus 10 años de fuga. Hoy cumple varias condenas impuestas por el Tribunal de lo Criminal de París y por las que pasará un máximo de 20 años privado de libertad.

“Aportación militante”

Ahora Merodio, de 44 años, esculpe. Lo hace desde la cárcel de Saint Martin de Rè, en Francia. Sus primeros trabajos carcelarios los hizo en arcilla en otra cárcel, la de Fresnes, también en el país galo. En la muestra Zorroztarri el antiguo responsable del aparato de extorsión de ETA exhibe su obra, 18 esculturas esculpidas en piedra. En la página web que para la ocasión han diseñado los tres miembros de la banda, Merodio asegura que esta función artística le permite continuar con lo que denomina su “aportación militante”. Esta no es su primera muestra, en 2014 se estrenó con Aldharrikatuz (Proclamar).

La exposición ya fue rechazada por otros municipios, como Sopela en Vizcaya, donde el PNV impidió que se llevara a cabo al llegar al Gobierno municipal en 2015 tomando el relevo del Consistorio de EH Bildu que la había programado en la Casa de Cultura de la localidad. Los jeltzales en cambio no han tenido tantos reparos en mostrarla en otras localidades en las que gobiernan, como Durango y Gernika. La muestra ahora abierta al público en Pasaia tiene lugar en un edificio propiedad de la Kutxa pero de cuya gestión se encarga la Agencia de Desarrollo Comarcal Oarsoladea. En este organismo están integrados, además del Ayuntamiento de Pasaia, los de Lezo, Renteria y Oiartzun, o lo que es lo mismo, las alcaldías de PSE, PNV y EH Bildu respectivamente.

Los autores de la muestra se presentan como “tres amigos y camaradas” que han creado pese a la “dispersión” a la que se les somete

Merodio, Areitio y Troitiño se presentan como “tres amigos y camaradas” que han querido crear “pese a la distancia que nos impone la dispersión y el alejamiento”. Explican que las esculturas que forman parte de la exposición, -creadas entre 2014 y 2017-, fueron fotografiadas para que las imágenes de las mismas llegaran hasta la prisión de Rennès, “donde retienen a Alaitz” y la cárcel de Murcia “donde retienen a Yon” para transformar “en bertso lo que Zigor ha creado en piedra”. A las imágenes se suman un vídeo en el que se ve cada obra acompañada de la lectura de los versos.

Entre las pesadas esculturas de piedra figura una dedicada a Fidel Castro y a Cuba titulada Erraldoi (Gigante) o la denominada Europa o vergüenza a modo de crítica a la política de inmigración o la denominada Urteen pisua (El peso de los años) en contra de la política de dispersión que se aplica a los presos de ETA o Askatasunaren Garrasia con referencias a la amnistía.

Los versos de Troitiño y Areitio

Uno de los dos etarras que pone poesía a la piedra de Merodio es Jon Troitiño Ciria. De él dicen que fue en la propia prisión francesa de Fresnes donde desarrolló su afición a los versos. Detallan incluso que con mucho éxito entre sus compañeros y allegados. Fue allí donde conoció a Merodio, con el que convivió desde 2005 y hasta 2010. A Troitiño le resta aún una larga condena por cumplir. La suya suma cientos de años: 268. Está condenado por la colocación de sendas bombas en un hotel de Benidorm y otro de Alicante en 2003. Dos años después fue detenido y desde entonces se encuentra en prisión.

Su apellido no es uno cualquier en ETA. Jon es hijo y sobrino de etarra. Su padre es Domingo Troitiño y su tío, Antonio Troitiño, dos históricos de la banda. Nacidos en Tariego de Cerrato (Palencia), entre ambos suman 44 asesinatos a sus espaldas. Jon, en cambio, nació en un barrio y en un año muy simbólico en la historia cruel de ETA y de sus víctimas, en Intxaurrondo, (San Sebastián) en 1980. Su padre Domingo, ya en libertad, fue condenado por el atentado de Hipercor a 1.118 años de prisión. Salió de prisión tras cumplir 26 años de cárcel. El tío de Jon, Antonio, volvió a pisar la cárcel recientemente, en marzo pasado. Condenado a 2.895 años por 23 asesinatos, en abril de 2011 salió en libertad tras 24 años entre rejas. Sin embargo, una discrepancia en la contabilidad de su cumplimiento hizo que España volviera a reclamarlo a Reino Unido –a donde ya había huido- para terminar de cumplir su condena. Seis años después la extradición se formalizó y la Audiencia Nacional lo condenó en marzo pasado a otros 5 años y 11 meses.

La tercera de las autoras de la exposición, Alaitz Areitio también ha puesto poesía desde la cárcel. Su carta de presentación recuerda que siempre ha tenido “una relación estrecha con el bertso, no en vano su padre ha sido bertsolari”.  En su caso, su trabajo lo lleva a cabo desde la prisión de Rennès. Fue detenida junto con su pareja, Igor Igartua, en una operación llevada a cabo por la gendarmería francesa en junio de 2007. En el momento de su arresto se encontraba embarazada y fue madre en prisión. Areitio estaba considerada jefa del aparato de captación en Guipúzcoa. Hoy tiene 39 años y cumple una condena de 17 años por un delito de tentativa de homicidio al disparar a dos agentes, que resultaron ilesos.