En uno de sus primeros tuits nada más despertarse, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se ha dirigido el miércoles a Rusia en relación con su apoyo al régimen de Bashar Assad en Siria y al inminente bombardeo que EEUU ha anunciado. El ataque químico en Duma, Guta oriental, en el que murieron al menos 45 personas y 500 resultaron heridas no quedará impune, ha suscrito varias veces Trump, que ha buscado respaldo en el presidente francés, Emmanuel Macron, y en la primera ministra británica, Theresa May.

«Rusia ha prometido derribar todos los misiles que se disparen en Siria», ha tuiteado Trump. «¡Prepárate Rusia, porque los misiles que vamos a enviar son bonitos, nuevos e inteligentes! ¡No deberíais ser socios de un animal que gasea y mata a su población, y disfruta con ello!», señala con énfasis.

El presidente del Parlamento ruso, Vladislav Volodin, dijo que «todo el mundo está horrorizado» por los tuits del presidente Trump. «El presidente está sentado en Twitter tomando decisiones que hacen temblar al mundo. No es nuestro modo de proceder», señaló Volodin.

El Kremlin había advertido a EEUU y sus aliados de que cualquier intervención militar en la región incrementará la inestabilidad en la región, donde hay soldados rusos, y también iraníes. Cualquier baja rusa haría estallar la bomba de relojería sobre la que potencias globales y regionales parecen hacer equilibrios. Tanto Rusia como el régimen sirio niegan que lo que ocurrió en Duma fuera un ataque químico y rechazan tener nada que ver.

«Con respecto a cualquier tipo de ataque, esperemos que todas las partes eviten seguir adelante, ya que, por un lado, no hay una justificación real, y además puede desestabilizar una región ya muy frágil», declaró el portavoz del Kremlin, Dimity Peskov, a primera hora del miércoles. En marzo, el jefe de las Fuerzas Armadas rusas, Valery Gerasimov, dijo que «en caso de que las vidas de nuestros soldados se vean amenazadas, tomaremos medidas contra misiles y contra los vehículos de donde provengan».

El jueves se confirmó que la línea telefónica de «desactivación de conflictos» entre Rusia y EEUU se estaba utilizando por ambas partes. Se estableció en 2016 entre el Comando Central de EEUU en Qatar y su equivalente ruso, para evitar choques directos.

La jornada empezó también con contactos diplomáticos entre el presidente turco, Racip Tayyip Erdogan, que habló a última hora del miércoles con Trump, y lo hará también con el presidente ruso, Vladimir Putin. Turquía puede desempeñar un papel clave en la evolución de los acontecimientos.

Las fuerzas sirias están en alerta y su aviación tenía orden de concentrarse en dos bases rusas, en Tartus y Latakia, según la agencia de noticias oficial siria Al Masdar. El régimen de Bashar Assad cree que EEUU intentará evitar esas instalaciones por la presencia rusa. El Observatorio Sirio de Derechos Humanos confirmó que el régimen sirio estaba vaciando algunas bases, que suponía que podrían ser blanco de ataques.

A primera hora del jueves, la policía militarizada rusa, desplegada en Duma, confirmó que el régimen de Damasco se habían desplegado en la zona, que ya controlaban totalmente. Antes se procedió a la evacuación de civiles y rebeldes. Rusia asegura que garantizaría a expertos de la Organización de Armas Químicas que evaluaran sobre el terreno lo que pasó.

Eurocontrol, la organización encargada de vigilar la seguridad en la navegación aérea, ha emitido «una alerta rápida! a las aerolíneas que operan en el Mediterráneo oriental, debido a posibles ataques aéreos con misiles en Siria en las próximas 72 horas. En una nota en su web, agrega que las compañías lo tengan en cuenta a la hora de planificar sus vuelos.

Francia, Reino Unido y EEUU coinciden en que el régimen de Assad es responsable del ataque químico, sus aliados, Rusia e Irán, lo permiten. También coinciden en que «hay que hacer algo» para que el régimen de Damasco sepa que no puede cometer más masacres. No es el primer ataque químico del que se tiene constancia en Siria.

El mayor tuvo lugar también en Guta, en agosto de 2013, cuando murieron 1.300 personas y miles resultaron heridas. El entonces presidente de EEUU, Barack Obama, estuvo a punto de intervenir militarmente pero desistió en el último momento. Trump le reprocha su permisividad con Assad.

«Siria es el Irak de Obama. tanto la acción tiene consecuencias y puede generar dinámicas como la invasión de Irak en 2003, como la inacción. Sobre todo, los titubeos, decir una cosa y hacer otra», señala Haizam Amirah Fernández, investigador principal en el Real Instituto Elcano.

En la noche del martes, el Consejo de Seguridad de la ONU debatió dos propuestas de resolución para establecer un mecanismo o enviar expertos independientes para evaluar la veracidad del ataque químico del sábado, pero no hubo acuerdo. Como Rusia tiene poder de veto y EEUU, Francia y Reino Unido también el acuerdo es imposible.

La tensión entre Rusia y Occidente es máxima, la más alta desde la crisis de los misiles en 1962. Así lo ha reconocido Trump en otro tuit: «Nuestras relaciones con Rusia son peores que nunca, incluida la Guerra Fría. Y no tendría por qué ser así. Perjudica la economía rusa, y sería fácil ayudar. Hemos de trabajar todos juntos. ¡Paremos la carrera armamentística!».

A continuación, Trump ha culpado a los demócratas y a la investigación de la trama rusa de las malas relaciones con Moscú. Una mañana tuitera frenética, en la que en tres mensajes ha dado un giro de 180 grados para acabar en la investigación sobre la trama rusa, que le tienen en vilo.

Estos condicionantes domésticos, como la investigación del fiscal especial Mueller o la próxima publicación del libro del ex director del FBI, James Comey, pesan también en contra de evitar una intervención militar en Siria. Mostrar músculo fuera vendría bien al presidente para que los medios cambien el foco de interés. Pocos confían en que en Siria cambie algo para mejor.

En Siria, según Haizam Amirah Fernández, «se ha dejado deteriorar tanto la situación y se ha obrado de forma tan cortoplacista que ahora mismo el coste de buscar una salida es cada vez más alto  y aumenta el riesgo de accidentes. Sobrevuelan el cielo de Siria aparatos de varios países, puede haber bajas no esperadas y varias capas de conflicto. La sensación es que todos se amenazan entre sí, Rusia amenaza a EEUU con responder al ataque, EEUU con actuar, Israel amenaza a Irán y viceversa, Turquía también pendiente… Es una sensación de una miniguerra mundial».