La ONU lleva una semana de intensos debates sobre Siria. A petición de Rusia, que ha pedido la condena de “la agresión a un estado soberano”, en alusión al bombardeo de EEUU, Francia y Reino Unido en represalia por el ataque químico de Duma, se ha vuelto a reunir el sábado. Finalmente, el Consejo de Seguridad ha rechazado esa condena propuesta por Rusia.

La propuesta, que consideraba el ataque una violación del derecho internacional, sólo ha recabado tres apoyos en el Consejo, con ocho votos en contra y cuatro abstenciones. Se nececita el respaldo de nueve países para la aprobación de las resoluciones.

La intervención militar ha sido “justificada, legítima y proporcionada”, según la embajadora de EEUU, Nikki Haley, que sentenció: “El tiempo de las palabras ha terminado. Llegó la hora de actuar”. Y ha amenazado a Siria y a sus aliados: “Estamos armados y listos para actuar de nuevo, si (Bashar Assad) vuelve a usar armas químicas”.

“Confiamos en que hemos destruido el arsenal químico de Siria. Pero estamos preparados para seguir con la presión, si el régimen sirio es tan estúpido como para ponernos de nuevo a prueba”, ha remarcado.

EEUU mantiene que “ha dado una y otra oportunidad a la diplomacia”, antes de decidir la intervención militar “precisa” sobre objetivos relacionados con el arsenal de armas químicas de Bashar Assad.  “Cuando el presidente lanza una línea roja es una línea roja”, ha dicho la embajadora estadounidense. La línea roja es el uso de armas químicas, evocada antes por el presidente Obama, y recientemente tanto por Trump como por el francés Emmanuel Macron.

Cuando hace un año el régimen perpetró otro ataque cerca de Idlib, la respuesta fue una intervención militar, En ese caso menor, la mitad de misiles, y solo participó EEUU. Ahora se han unido Francia y Reino Unido.

Haley, que fue quien ha abierto la sesión después del secretario general, ha reafirmado que el régimen sirio es el autor de la matanza de Duma del 7 de abril, perpetrada con gas cloro. “Las fotos de niños muertos no eran fake news“, ha reafirmado. Ha acusado de nuevo a Rusia de servirse de una campaña de desinformación para ocultar los hechos.

Moscú niega que haya evidencias del uso de armas químicas en Duma, como denunciaron los llamados cascos blancos. El sábado han llegado los expertos de la Organización para la Prohibición de Armas Químicas, pero Rusia ya vetó el año pasado un mecanismo que permitiera establecer responsabilidades, más allá de constatar datos.

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“EEUU, Francia y Reino Unido no hemos actuado por venganza, ni para aplicar un castigo,  ni como una muestra simbólica de fuerza. Actuamos para disuadir al régimen de sirio de volver a cometer estas atrocidades contra la humanidad”, ha dicho rotunda Haley.

El secretario general, Antonio Guterres, ha vuelto a llamar “a todas las partes a la contención”.  En comunicado emitido la víspera, Guterres se manifestaba en este mismo sentido. “Llamo a todos los miembros del Consejo de Seguridad a unirse y ejercer esa responsabilidad… y a mostrar contención en estas peligrosas circunstancias, así como evitar cualquier acto que pueda agravar la situación y empeorar el sufrimiento del pueblo de Siria”.

En la misma línea se ha expresado la embajadora británica, Karen Pierce: “Hemos hecho frente a una letanía de violaciones, sin culpa alguna, sin afrontar la responsabilidad, sin lamentos, una mezcla incesante de negaciones, desprecio y desinformación”. Ha acusado a Rusia de obstruir sin descanso cualquier intento de indagar lo sucedido. “Hemos respetado claramente los límittes” para evitar una escalada, ha subrayado. Y ha concluido con la mirada puesta en Moscú, con quien Londres mantiene también el contencioso por el envenenamiento del ex agente ruso Skripal: “No vamos a permitir que Rusia quiera darnos lecciones de derecho internacional”.

Rusia habría ejecutado el primer ataque con un agente químico en suelo europeo al intentar asesinar a Serguei Skripal y su hija Yulia en la localidad británica de Salisbury. Londres ha dado a conocer pruebas de que se empleó novichok, un agente químico en dosis muy puras que solo puede elaborar un sofisticado equipo de investigadores al servicio de un Estado.

En la ONU, el embajador ruso, Vasily Nebenzya, ha denunciado el bombardeo de EEUU, Francia y Reino Unido como “un acto de agresión” contra un Estado soberano. Rusia ha acusado a estas naciones de violar el derecho internacional, ya que su intervención carece del aval de Naciones Unidas.