El anuncio de que ETA podría anunciar su disolución en un acto en Bayona el primer fin de semana de mayo ha sido recibido con notable indiferencia y reproches hacia la banda entre la clases política vasca. Su máximo representante, el lehendakari Iñigo Urkullu ha evitado valorar la información asegurando que sólo espera que la banda diga «lo que tiene que decir». En los últimos años el lehendakari ha insistido en reclamar a la organización terrorista no sólo su disolución sino el reconocimiento del daño causado.

La posibilidad de que ETA anuncie en mayo su disolución se conoció ayer, sin que por el momento hayan trascendido muchos detalles de los términos de la misma. El Gobierno vasco se mostraba ayer expectante ante este anuncio a la espera de que se pudiera confirmar. Esta mañana el miembros del Grupo Internacional de Verificación (GIP), Alberto Spectorovsky, ha reiterado que será ese fin de semana, sin detallar el día -algunas informaciones apuntan hacia el sábado 5 de mayo-  «si no hay un imprevisto de último momento». En declaraciones a Radio Euskadi también ha asegurado que será una declaración «muy clara» que no dejará «dudas a nadie» de que supone el final de ETA.

Entre las formaciones políticas vasca sin embargo el anuncio ha sido recibido con frialdad y con ciertos reproches. Así, el Partido Socialista ha afirmado que deberá ser una disolución clara y rotunda, «que despeje cualquier duda de que desaparece como organización y de que quiere seguir tutelando a la sociedad vasca». La secretaria general del PSE, Idoia Mendia también ha afirmado que la banda no puede esperar por ello «ningún precio político», al  igual que no lo tuvo tras el anuncio de su cese de actividad armada en octubre de 2011.

Un representante del Grupo Internacional de Verificación confirma la disolución en mayo «si no hay un imprevisto de ultima hora»

El presidente del PP vasco, Alfonso Alonso, la desaparición de ETA como organización criminal en ningún caso disolverá «su historia» y su «responsabilidad»: «Tendrá que pagar por lo que ha hecho». Alonso, tras tener un recuerdo hacia las víctimas, se ha referido a la necesidad de que a partir de ahora la sociedad vasca inicie un proceso de reflexión pendiente, «una catarsis» sobre las razones que llevaron a una parte de la sociedad a dar un apoyo «social y político» a ETA. «Aunque se disuelva aún hay gente en este Parlamento que le sigue defendiendo y la historia de ETA. Aunque se disuelva como organización su  historia no se puede disolver y su responsabilidad tampoco».

Bildu pide «autocrítica»

El portavoz del PNV, Joseba Egibar,  ha instado a ETA que no transfiera toda al responsabilidad de su historia y «el sufrimiento causado» a los presos y que ofrezca a la sociedad vasca «una explicación» de toda su acción criminal.

Desde Elkarrekin Podemos, su secretario general, Lander Martínez ha subrayado que la disolución llega tarde y falta de «discreción». Martínez ha afirmado que dar a conocer con dos semanas de antelación el acto en l que se quiere escenificar su final «es porque quiere que hablemos de ella en estos 15 días y eso no puede ser.

Por parte de la coalición EH Bildu, su portavoz en el Parlamento de Navarra, Adolfo Aranz, ha confiado en que el anuncio sea «definitivo» y permita contrastar la disolución de ETA de forma «clara y efectiva» y con «aportaciones constructivas». Ha apuntado en que confía en que en su declaración final también se incluyan elementos de «autocrítica» y que tras ella el Estado salga de su inmovilismo en relación a la política penitenciaria que aplica a los presos de la banda. La portavoz del Gobierno de Navarra, María Solana ha señalado que éste era un anuncio que «estábamos esperando desde hace mucho tiempo» y que confía en que sea «rotundo», «definitivo» y «unilateral».

El lehendakari Iñigo Urkullu evita comentar la disolución, «que diga lo que tenga que decir»

También el Gobierno de España se ha pronunciado ante este anuncio. El ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, ha asegurado que no habrá «ningún beneficio» para ETA y que trabajará para preservar «un relato del a verdad» que respete la memoria y haga justicia con las víctimas. La vicepresidenta del Ejecutivo, Soraya Sáenz de Santamaría ha asegurado que la disolución de ETA constata «cómo» se lucha contra el terrorismo, «con la firmeza del Estado de derecho y con las armas de la ley».

Los detalles del acto en el que se escenificará la disolución de ETA se darían a conocer este lunes en una comparecencia pública en Bayona en la que intervendrían representantes del llamado Grupo Internacional de Contacto, al que pertenece el abogado sudafricano Brian Currin, que ya intervino de modo directo en el desarme, así como de representantes del movimiento ‘Bake Bidean’ y el Foro Social. Todos ellos tuvieron una participación directa en la operación de entrega de armas llevada a cabo por ETA hace ahora justo un año.

El anuncio de su disolución estaba previsto por la propia banda armada para antes de verano, sin que hasta el momento se hubiera detallado la fecha. Una decisión que se adopta tras un largo proceso de debate interno en el seno de la organización terrorista y que ha concluido con un amplio acuerdo. La organización criminal ha abordado su final no sólo analizando el modo de llevarlo a cabo sino también modificando la situación y condiciones que aplicaba a sus presos en lo relativo a los beneficios penitenciarios.