El presidente en funciones de la Comunidad de Madrid, Ángel Garrido, ha eludido cualquier tipo de referencia directa e indirecta a su antecesora en el cargo y compañera de filas, Cristina Cifuentes, durante su discurso con motivo de la entrega de las medallas del Dos de Mayo. Frente al fuerte contenido político de las palabras de ésta el año pasado, proclamando que la corrupción se había acabado en el gobierno autonómico, lo más arriesgado que ha dicho su sustituto es que los «vaivenes políticos y los cambios coyunturales no deben hacernos olvidar la consistencia de la sociedad madrileña», esto es, «preparada, trabajadora y solidaria».

Además, a sabiendas de que fue perdiendo apoyos en Moncloa para suceder a Cifuentes, la presencia en el acto, no confirmada hasta la tarde del martes, de la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, puede suponer un apoyo imprevisto para el hoy presidente en funciones, quien ha invitado a todos «a dar lo mejor de nosotros mismos en los momentos buenos y, también y sobre todo, en los momentos de dificultad».

Frialdad entre Cospedal y Sáenz de Santamaría

Cospedal estaba sentada junto a su compañera de filas Soraya Sáenz de Santamaría a las que separaba, eso sí, una silla vacía. La vicepresidenta  del gobierno iba ataviada con unas enormes gafas de sol debido a una fotofobia causada por una conjuntivitis. Distantes, apenas han cruzado una mirada entre ellas. Había mucha expectación en inmortalizar a Santamaría  junto al portavoz del PP, Pablo Casado, posible ticket electoral para las elecciones de mayo del año que viene.

En primera fila también se ha sentado el líder del PSOE, Pedro Sánchez, junto a su portavoz en la Comunidad, Ángel  Gabilondo, que sigue insistiendo en presentarse a una investidura para la que necesitaría los votos de Ciudadanos, que ya ha aclarado que votará al candidato popular que se proponga.

Ofrenda floral

Con anterioridad Garrido ha presidido la ofrenda floral en el Cementerio de la Florida a los héroes del 2 de mayo, «con quienes nació el sentimiento de España como nación», según ha señalado en su discurso. Garrido ha reivindicado «esa nación que la Constitución de 1978, la Constitución del consenso, la Constitución de todos, define como ‘la patria común e indivisible de todos los españoles'».

«Si el Dos de Mayo de 1808 Madrid marcó el rumbo a España y a Europa, ahora, en pleno siglo XXI, esta región también quiere ser una referencia por su modelo de convivencia abierto y plural, donde el respeto, la tolerancia y la solidaridad presiden las relaciones entre ciudadanos», ha destacado el presidente en funciones.

El día en que Madrid lanzó un grito de libertad a toda España»

En la misma línea, ha subrayado que «Madrid tiene vocación de ser punto de encuentro para todos los que comparten un mismo anhelo de libertad», así como que «ser madrileño es, más que una condición, un sentimiento» y que «para sentirse madrileño basta tener un firme compromiso con la libertad y la tolerancia».

En alusión a los que perdieron su vida hace más de dos siglos en el levantamiento contra los franceses, «el día en que Madrid lanzó un grito de libertad a toda España», Garrido ha afirmado que su muerte no fue en vano.

«Si entonces consiguieron movilizar a toda una nación, hoy su memoria nos recuerda que la libertad es preciso conquistarla todos los días», ha señalado el presidente en funciones, quien ha asegurado que «desde entonces, esa vocación de rebelión frente a la injusticia, ese compromiso de lucha por un mundo mejor, no han hecho más que fortalecerse».