El plenario del Distrito de Les Corts de Barcelona debatirá el lunes dedicar una calle de la capital a Juan Miguel Gervilla, el guardia urbano asesinado por el comando Barcelona de ETA en diciembre de 2000. La moción presentada por el portavoz del PSC en el distrito, similar a la presentada en 2010 por el PP, cuenta con el apoyo de todos los sindicatos de la Guardia Urbana y fuentes de uno de ellos, CSIF, apuntan al apoyo de populares, C’s y PDCat a la propuesta, que de aprobarse debería trasladarse a la comisión de Nomenclátor, para sustituir la calle del Frenopático por la de Juan Miguel Gervilla.

Gervilla fue la cuarta víctima de ese comando Barcelona, que en otoño de 2000 sembró el terror en la capital catalana. Una víctima fortuita, asesinado por los etarras cuando se disponía a asistir a un vehículo averiado en la confluencia de Diagonal con Numancia. El vehículo era un coche bomba cargado para atentar contra el periodista Luis del Olmo, apenas unas semanas después de que el mismo comando hubiera asesinado, a unas manzanas de distancia, al ex ministro Ernest Lluch.

Las víctimas del comando Barcelona

Antes de eso, el comando integrado por Liarni Armendáriz, José Ignacio Krutxaga y Fernando García Jodrá había asesinado al edil popular de Sant Adrià de Besos José Luis Ruíz Casado y a otro regidor del PP de Viladecavalls Francisco Cano. Fue el último comando Barcelona, y siguió sembrando el terror que ya impusieron sus antecesores, responsables de la matanza de Hipercor.

La moción presentada por el PSC destaca la disolución de ETA como una oportunidad para «restituir la memoria de una víctima del terrorismo que, además, pertencía al cuerpo de la Guardia Urbana de Barcelona y mantenía estrechos vínculos con el distrito de Les Corts». El texto señala además que el cambio de denominación «hace justicia al que consideramos un testimonio vital de compromiso con el distrito y la ciudad, a la trayectoria ejemplar de una persona que representa la vocación de servicio público y los costes que la defensa de la seguridad y la convivencia pueden llegar a tener».

La moción pide «hacer justicia al testimonio vital del compromiso con el distrito y la ciudad, a la trayectoria ejemplar de una persona que representa la vocación de servicio público y los costes de la defensa de la seguridad»

Se trata, concluye, de un «homenaje póstumo» y un «agradecido reconocimiento público a la tarea que desde la institución municipal estamos en la obligación de defender y apoyar como agente de la autoridad democrática que era». Un mensaje especialmente necesario para la policía local de Barcelona, sumida en una seria crisis por sus desencuentros con el equipo de gobierno de Ada Colau, el último de los cuales ha sido el fichero de datos personales que la justicia ha ordenado ahora eliminar, atendiendo a una denuncia de UGT.

«Los urbanos de Barcelona estamos necesitados de buenas noticias» apuntan tanto desde los sindicatos como de los partidos de la oposición, especialmente el PSC. promotor de la iniciativa. Nadie cuenta con que el equipo de gobierno local se oponga a esta iniciativa, que puede convertirse en un bálsamo en su mala relación con su policía.