ETA continúa con su campaña para justificar su disolución e imponer su relato sobre las circunstancias que le han llevado a practicar la violencia durante 59 años. En una extensa entrevista que el diario Gara publica hoy con la dirección de la banda terrorista, y que convertirá en un libro con 400 preguntas a la dirección de la organización criminal, un representante de ETA, que no se identifica, reconoce que no han conseguido los objetivos que se propusieron pero que «el camino no está cerrado».

ETA vuelve a diferenciar su petición de perdón entre las víctimas. Señala que «ha habido quienes han estado en el centro mismo del conflicto» y que lo han hecho «a propósito y por su responsabilidad» y quienes no han estado en esa circunstancia, «ha eso lo han llamado categorización, denuncia el representante de los terroristas. Continua asegurando que «ETA no considera víctimas a los caídos en la lucha» al creer que al estar «en el mismo centro del conflicto a propósito y por su responsabilidad han sido activistas».

Critica que se le reproche por hacer una «categorización» de víctimas cuando afirma que «son otros» la que la hacen «con sus leyes y declaraciones». En este punto recuerda que tampoco merecen la misma consideración las víctimas de ETA y las de la guerra sucia, «hace falta ser hipócritas». Añade que «no es intención de ETA rebajar el daño a nadie ni despreciar a nadie» pero que es ese el punto de vista de la banda «pero ETA entiende que existen otros».

Respecto a los presos y fugados de la organización, recuerda que se trata de «militantes políticos» y les traslada que la decisión de que haberse diluido «no desata por si misma todos los nudos». ETA reconoce a sus militantes encarcelados que tras su final la cuestión de los presos queda «sin resolver» y que «habrá que seguir trabajando». Añade que a partir de ahora, todas ellas dejarán de ser de ETA para ser únicamente «miembros del EPPK donde seguirán haciendo sus aportaciones».

Fracaso del Estado de Derecho

El director de Gara pregunta al representante de ETA sobre la consecución de objetivos logrados por ETA. Evita calificar de fracaso el final de su trayectoria. Más aún señala que será «un bombardeo» el que en torno a esa teoría del fracaso se impulsará «los guiones están escritos y no cambiarán ocurra lo que ocurra». Incluso se atreve el portavoz de ETA a preguntarse si no es en realidad el fracaso el del Estado de derecho español: «¿Es el que ha vencido a Euskal Herria, el que ha tenido una victoria increíble? En este momento la distancia respecto proyecto de España es mayor que nunca y quienes defienden ese proyecto tiene menos respaldo que nunca».

El representante de la banda afirma que el camino para alcanzarlos continúa, «el proceso que tiene como horizonte la creación del Estado Vasco sigue». No oculta que los objetivos «intermedios» que se había marcado la organización terrorista, como el reconocimiento nacional y el derecho de autodeterminación no se han conseguido todavía, pero hay opciones para lograrlos». Sin embargo, da por bueno su recorrido al afirmar que cuando inició su actividad «había un pueblo condenado a morir y hoy hay un pueblo que quiere ser dueño de si mismo». Considera que ETA ha sido actor fundamental para poner en marcha y dar cuerpo al proceso de liberación, no hay la menor duda de ello»: «no podemos equiparar el final del ciclo histórico de ETA y el final de ese proceso de liberación».

Sobre su disolución, apunta que en el interior de ETA «algunos han defendido» que se debía seguir luchando hasta resolver «las consecuencias del conflicto». Asegura que las siglas de la banda continuarán «como referencia histórica» a partir de ahora, como un «testigo» del proceso de «liberación», pese a que ETA desparecerá como organización  y por tanto sus siglas no se utilizarán «en la acción política»: «No se interpelará a nadie, no habrá propuestas políticas…».