La dirección nacional del Partido Popular ha decidido colocar al actual presidente del Senado, Pío García-Escudero, al frente del PP de Madrid hasta después de las elecciones autonómicas y locales del próximo 2019. García-Escudero recupera un puesto que ya ocupó durante largo tiempo: fue el máximo dirigente regional entre 1993 y 2004. Desde 1991 ya era diputado en la Asamblea y desde 1995 fue senador por designación autonómica. En 2011, tras la victoria de Mariano Rajoy en las elecciones generales, alcanzó la presidencia del Senado.

Dos años después, el 20 de mayo de 2013, recibía en su despacho oficial al juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz para declarar como testigo en la pieza separada del caso Gürtel que indaga en la presunta ‘caja B’ del Partido Popular que durante años habría administrado el tesorero Luis Bárcenas. Y en esa declaración admitió que entre 1999 y 2003 cobró sobresueldos por un total de unos 59.000 euros anuales, por su labor de organización en el Grupo Parlamentario del Senado (550.000 pesetas mensuales, 3.300 euros) y por «gastos de representación (150.000 pesetas mensuales, 900 euros).

‘Todo el dinero que he recibido siempre ha sido mediante transferencia, con su retención fiscal correspondiente’, defendió ante el juez

En total, 4.200 euros al mes en 14 pagas, tal y como reconoció en su declaración. Durante los cuatro años a los que se refirió su declaración, habrían supuesto más de 235.000 euros, al margen de sus retribuciones como senador, diputado y presidente del PP regional. Eso sí, aseguró que estos pagos nunca se realizaron con los famosos sobres. «Todo el dinero que he recibido siempre ha sido mediante transferencia, con su retención fiscal correspondiente e incluso con certificado de retenciones a final de año para la declaración de Hacienda», describió ante el juez, como consta en los audios de su declaración publicados en su día por El Plural

Testigo en Gürtel

El nuevo presidente del PP de Madrid también pasó por sede judicial el pasado 26 de julio, también por el ‘caso Gürtel’, para negar que conociera la presunta financiación ilegal del partido en la Comunidad durante su etapa como presidente. En esa declaración, que coincidió en el tiempo con la del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, García-Escudero afirmó que su labor era «estrictamente política» y que «no estaba en el día a día de todo el partido».

Admitió en esa declaración que su relación con Luis Bárcenas, Francisco Correa y Álvaro Pérez ‘El Bigotes’ era meramente «profesional». De Correa recordó que le regaló un reloj que devolvió «inmediatamente». Y de ‘El Bigotes’ afirmó que recibió un móvil durante una campaña electoral, «un Nokia normal de aquella época» porque el suyo se había roto.

También negó rotundamente que la Fundación para el Desarrollo Económico y Social de la Comunidad Autónoma de Madrid (Fundescam), de la que fue responsable, financiara actos electorales del partido y se limitó a describirla como «una especie de laboratorio de ideas» similar a los que utilizaban el PSOE o Izquierda Unida. La figura de Fundescam ha sido relevante durante la investigación de la trama Púnica, en cuya instrucción varios empresarios han reconocido haber facturado para Fundescam servicios que en realidad se prestaban al partido.