La moción de censura presentada por Pedro Sánchez contra Mariano Rajoy deja prácticamente sin opciones al independentismo catalán. Pese a las duras criticas y a la ruptura de relaciones con el «bloque del 155» en el que incluyen al PSOE de Sánchez, los independentistas no pueden dejar pasar la oportunidad de echar a Rajoy de la Moncloa. Y los socialistas lo saben.

Un importante diputado de Esquerra, preguntado sobre la postura de su partido, ironizaba ayer en los pasillos del Parlament. «Haremos lo que haga Ciudadanos», decía para ejemplificar el conflicto que la moción abre ante el independentismo: salvar al gobierno que han erigido como único culpable de la situación de bloqueo de Cataluña, de la situación de prisión preventiva de la mitad del último gobierno de la Generalitat y del «exilio» del otro medio. O apoyar a un líder del PSOE que fue fundamental para la aprobación del 155, al que el propio Rajoy ha elogiado su fidelidad en la crisis catalana, y que en las últimas semanas parece empeñado en competir con Albert Rivera por ver quién llama más veces racista xenófobo a Quim Torra.

La disyuntiva no es tal al parecer de los aparatos de Esquerra y el PDeCat, convencidos de que no hay alternativa a la moción de censura. De ahí que sus portavoces en el Congreso, Joan Tardà y Carles Campuzano, se apresuraran a darle apoyo aunque fuera tapándose la nariz. Tardà recordó desde el Parlament que «no olvidan» el apoyo al 155 y advirtió que no entenderían que el mismo socialismo que pide apoyo para echar a Rajoy se apoye en el PP para liderar una moción de censura en Badalona para echar a la CUP. Pero las advertencias llegaron después de confirmar su apoyo a Sánchez.

Más sintomática aún fue la rápida respuesta del portavoz del PDeCAT en el Congreso. Carles Campuzano fue de los primeros portavoces en anunciar en público su disposición a hablar con el PSOE y sólo puso como condición que esta vez «Sánchez vaya en serio». Una rápida respuesta impulsada desde Barcelona que según algunos respondió a la voluntad de la dirección del PDeCat, y especialmente de Marta Pascal, a adelantarse a un eventual ‘no’ de Carles Puigdemont desde Berlín.

Qué ganan los catalanes sustituyendo a un presidente corrupto por un cómplice del 155″ se preguntaba Eduard Pujol para enfriar el entusiasmo del PDeCat por la moción de censura

Unas precauciones que poco después parecía confirmar el portavoz de JxCat, Eduard Pujol, al marcar distancias con la moción impulsada por el PSOE. «Qué ganan los catalanes sustituyendo a un presidente corrupto» y «pésimo» por un «cómplice» de la aplicación del artículo 155 de la Constitución, advirtió Pujol, recordando los «insultos» de Sánchez a Torra.

En los mismos pasillos del Parlament el líder del PSC, Miquel Iceta, ya había dejado claro horas antes que la moción de censura de Sánchez debe salir adelante sin contrapartidas al independentismo. Iceta dejó claro, ante la prensa y por extensión ante el nacionalismo, que esta vez no ha lugar la pretensión de intentar negociar un referéndum a cambio del apoyo a Sánchez. «Ya perdieron la oportunidad de echar al PP una vez», recordó el líder de los socialistas catalanes.

También el diputado de Esquerra Gabriel Rufián ha escenificado su incomodidad por aparecer como un aliado de los socialistas en twitter, al proclamar un «no a ladrones y carceleros ni a quienes les ríen las gracias en Ferraz».

La moción de censura no será cómoda para el independentismo, porque rompe la frontera entre independentistas y constitucionalistas tan bien definida en Cataluña y que tantos réditos ha dado al independentismo y a Cs. Pero las cúpulas de los partidos parecen tener claro que no pueden quedarse solos votando junto al PP en contra de Pedro Sánchez. Aunque todo puede cambiar por una directriz de Carles Puigdemont desde Berlín.