No ha sido un acto más. En los balcones desde los que muchos se asomaban, años atrás quizá no lo hubiesen hecho. Tampoco en la explanada se hubiesen expuesto. En los callejones del complejo se viviría con tensión y echando de menos a algún compañero del centenar que el panel de entrada recuerda aún hoy. Pero el de hoy ha sido un día de recuerdo y de reconocimiento a todos ellos. En el cuartel más amenazado y azotado por ETA, el de Intxaurrondo en San Sebastián, este martes se ha honrado a los 167 guardias civiles asesinados por ETA en Euskadi, de los que un centenar estaban destinados en el cuartel que les honra con un pebetero en el exterior del cuartel cuya llama ha sido prendida en un solemne acto presidido por el ministro del Interior.

Un homenaje celebrado con motivo del 50 aniversario del asesinato de José Antonio Pardines, que se cumplirá el próximo 7 de junio, y que fue el primer agente de la Guardia Civil asesinado por ETA. En el acto, Juan Ignacio Zoido ha asegurado que tras la disolución de la banda, «nada ha cambiado, pagarán por todo lo que hicieron», ha dicho, y se ha comprometido antes los agentes, mandos y familiares del Cuerpo a que los crímenes de sus compañeros que siguen sin resolverse, así como los de cientos de víctimas, «serán investigados y los culpables perseguidos y detenidos».

Zoido ha hecho un emocionado discurso en el que ha subrayado el valor y la entrega de los miles de agentes destinados en el País Vasco durante los años de amenaza terrorista. El ministro ha condecorado a la Unidad que engloba a las tres comandancias de Euskadi. Lo ha hecho con la más alta distinción de la Benemérita, la Cruz de Oro al mérito. Un reconocimiento merecido, ha dicho, «por los insultos y pintadas, por años de padecimiento del ‘síndrome del norte’, por los funerales celebrados casi a escondidas, por tener que mentir sobre el trabajo de vuestras parejas, por los hijos que no pudieron presumir de la profesión de sus padres, por tener que soportar que los pistoleros asesinos sean considerados héroes en su pueblo y por tantos momentos de rechazo, silencio e indiferencia».

El  ministro ha reiterado que ETA no ha conseguido ninguno de sus objetivos «y sigue con sus manos manchadas de sangre inocente». Ha advertido de que los actos «de propaganda» del entorno de la banda «no nos van a confundir» y será imposible que puedan blanquear una historia de asesinatos que comenzó con el de José Antonio Pardines «por la espalda». Ha recordado su figura, la de un joven, hijo y nieto de guardias civiles, que fue destinado a San Sebastián y al que su asesinato le impidió casarse con Emilia, su novia, y seguir ayudando al sostenimiento económico de su familia. Ha apuntado que fue a partir de entonces cuando se inició la espiral de crímenes de ETA, «que cambió para siempre la historia del País Vasco y de España».

Ha reiterado que la Guardia Civil siempre ha estado presente, desde su fundación hace 174 años, en las tres provincias vascas «y así va a seguir estándolo». Zoido ha reiterado que la Guardia Civil «ha dado mucho por el País Vasco y por España», entre otras cosas, «ha arriesgado su vida para proteger la de los demás».

Ha subrayado que por estar defendiendo a la sociedad de la amenaza terrorista, 214 agentes y 17 de sus familiares perdieron la vida a manos de los etarras, y todos ellos fueron «temidos y odiados por los enemigos de la democracia». Por ello, ha querido recordar, «en este lugar emblemático que es Intxaurrondo» al conjunto de víctimas del terrorismo y ha afirmado que el acto celebrado hoy es la expresión de que ETA ha sido derrotada».

Al acto han asistido diversas representaciones de otros cuerpos policiales como la Ertzaintza, la Gerdarmería francesa y la Policía Nacional. También han acudido diversas autoridades de la judicatura, como el presidente del Tribunal Superior del País Vasco, Juan Luis Ibarra, el obispo de San Sebastián, Luis Ignacio Munilla o el presidente del PP vasco, Alfonso Alonso, además de familiares de agentes de la Guardia Civil destinados en Euskadi.