Quim Torra quiere oir cual es el proyecto de Pedro Sánchez para Cataluña. Así lo ha afirmado el presidente catalán desde Waterloo, donde se ha desplazado para visitar a los ex consejeros huidos. Torra ha delegado en el PDeCat la negociación con el PSOE y se ha declarado dispuesto a escuchar, pero también ha respondido a las críticas socialistas a su persona con el anuncio de una querella por difamación contra Alfonso Guerra, que esta semana le ha tildado de nazi.

«Vamos a escuchar con mucha atención qué se ofrece para Cataluña» ha asegurado Torra, quien ha reconocido que «estamos hablando con los partidos, en rondas de negociación, pero no conocemos la propuesta» del candidato socialista. El nuevo president se ha desmarcado así de su antecesor, que en los últimos días ha maniobrado para forzar una abstención del PDeCat, pese a que la dirección de su partido parece más inclinada a apoyar la moción.

En este contexto, el president ha vuelto a pedir diálogo «a Rajoy o quien sea el próximo presidente» del Gobierno. «Es necesario que el presidente de España se siente a negociar con el presidente de Cataluña, tenemos que sentarnos a hablar» ha insistido tras apuntar que, del mismo modo que «pedimos diálogo sin condiciones, vamos a ver cual es el discurso de Sánchez y dónde sitúa la crisis catalana, estamos hartos de preguntar cual es el proyecto de gobierno para Cataluña».

Pedimos diálogo sin condiciones, vamos a ver cual es el discurso de Sánchez y dónde sitúa la crisis catalana» afirma Torra

Ha advertido, eso sí, de que «es imposible una relación de normalidad con presos políticos, exiliados y el derecho de autodeterminación de Cataluña criminalizado», pero no ha querido fijar como condiciones previas a la moción de censura la solución de estos puntos.

El president ha dejado claro, sin embargo, que las negociaciones corresponde «a nuestro grupo en el Congreso» y por tanto al PDeCat y ha querido presentar la designación, ayer, de un nuevo Govern, como un intento de desmarcar la agenda catalana de la española. «Queremos marcar que Cataluña sigue su camino de estabilidad con el nombramiento del Govern» ha llegado a asegurar tras cinco meses de bloqueo institucional por la propuesta de tres candidatos a la investidura inmersos en el proceso judicial del 1-O y la incorporación después de consejeros en situación de prisión provisional.

Querella contra Guerra

«Lo que sí he escuchado son insultos intolerables contra mi persona» ha lamentado Torra, quien ha anunciado la presentación de una querella por difamación contra Alfonso Guerra «porque es inadmisible que se insulte a alguien llamándole nazi». El ex vicepresidente socialista del Gobierno afirmó: «tenemos un presidente de la Generalitat que habla exactamente igual que un nazi, pero no, decimos que es supremacista, no vaya a ser que se enfade. Es nazi».

En plena negociación de apoyos a la moción de censura de Pedro Sánchez al Gobierno de Mariano Rajoy, el presidente de la Generalitat, Quim Torra, se ha desplazado hoy a Bélgica para reunirse con los ex consejeros Toni Comin y Lluís Puig, descabalgados ayer del ejecutivo junto a Jordi Turull y Josep Rull para permitir el levantamiento del 155.

Ambos formaban parte del primer ejecutivo propuesto por Torra para escenificar la «restitución» del anterior gobierno catalán, un proyecto que JxCat intenta demostrar que sigue vigente, pese a las críticas de la CUP.

«He venido al espacio libre de Waterloo» con la voluntad de «honrar a tres demócratas, tres consellers, tres personas honestas que desde el exilio están defendiendo la dignidad del país» ha asegurado Torra, empeñado en demostrar que su gobierno «mantiene escrupulosamente la necesidad de restituir a los consejeros» cesados tras la declaración de independencia.

En este contexto, el president ha animado a los nuevos miembros de su ejecutivo que «mantengan el contacto semanal con los consejeros en exilio y prisión para con este gesto poner de manifiesto la absoluta anormalidad de los tiempos que estamos viviendo», del mismo modo que él se ha comprometido a mantener una relación de dependencia con su antecesor, Carles Puigdemont.