Política

Robles, la juez que renunció a su plaza en el TS para acompañar a Sánchez en su aventura

Margarita Robles, en una comparecencia pública en el Congreso de los Diputados.

Margarita Robles, en una comparecencia pública en el Congreso de los Diputados. EP

En mayo de 2016, Pedro Sánchez anunció dos fichajes de relumbrón con vistas a las elecciones generales del 26 de junio. Uno era Josep Borrell, ex ministro y ex presidente del Parlamento Europeo al que incorporó a su comité de sabios como asesor en materia de política exterior. La otra era la magistrada del Tribunal Supremo Margarita Robles, a la que colocó de número dos por Madrid. Dos años después, el flamante presidente del Gobierno reafirma su apuesta confiándoles las carteras de Asuntos Exteriores y Defensa, respectivamente.

Robles (León, 1956) se convirtió el 15 de enero de 1981 en la cuarta mujer que accedió a la judicatura tras conseguir la primera plaza en una promoción de 51 jueces -concretamente la número 27- en la que también figuraban Baltasar Garzón (11); Manuel Carmena (25); el hoy presidente del TSJ andaluz, Lorenzo del Río (4); el ex fiscal superior de Andalucía Jesús García Calderón (3) y el juez que años después instruyó el caso Juan Guerra, Ángel Márquez (9). Este jueves jurará el cargo como ministra de Defensa, la tercera de la etapa democrática tras la socialista Carme Chacón y la popular María Dolores de Cospedal.

Margarita Robles volvía a la política dos décadas después de haber cerrado una etapa de casi tres años en el último gobierno de Felipe González, primero como secretaria de Estado de Justicia (1993-94) y después como secretaria de Estado de Seguridad (1994-96) en la etapa en la que Juan Alberto Belloch asumió el súper ministerio de Justicia e Interior y cuando ETA estaba en plena actividad sanguinaria.

El ‘fichaje’ de Robles por parte de Pedro Sánchez no despertó precisamente entusiasmo entre la vieja escuela del PSOE, que no olvida la firmeza de la nueva ministra en la batalla que se libró en el seno del Gobierno de Felipe González para desmontar la estructura de los Grupos Antiterrorista de Liberación (GAL).

También se le reprochaba que no tuviera carné del partido, lo que no fue óbice para que Pedro Sánchez la colocara como portavoz del grupo en el Congreso de los Diputados en junio de 2017. Esa condición de independiente le llevó a votar en contra de la orden del Comité Federal del PSOE de abstenerse en la investidura de Mariano Rajoy.

Peleona, dialogante, idealista, feminista, creyente e ideológicamente de centro progresista, Margarita Robles culmina con su nombramiento como ministro su hoja de servicios como servidora pública. Sin contar el paréntesis de su ejercicio en la política, acumula 35 años en la carrera judicial: como juez (1981-2004), magistrada del Tribunal Supremo (2004-2016) -condición que perdió al pedir la excedencia para presentarse a los comicios de 2016- y vocal del Consejo General el Poder Judicial (CGPJ), entre 2008 y 2013.

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