La flota de tres barcos que transporta a los 629 refugiados del Aquarius llegará de manera escalonada, previsiblemente el domingo, al puerto de València para que dé tiempo a una recepción «respetuosa y acogedora» y una atención física, psicológica y jurídica adecuada. Además, se atenderán las necesidades de cada uno de los pasajeros de manera individualizada atendiendo a sus circunstancias personales.

Así lo han señalado la vicepresidenta del Gobierno y ministra de la Presidencia, Relaciones con las Cortes e Igualdad, Carmen Calvo, y el presidente de la Generalitat Valenciana, Ximo Puig, tras mantener una reunión para coordinar la llegada del buque Aquarius al puerto de la capital valenciana, en la que también ha participado la vicepresidenta, Mónica Oltra.

Según han explicado, los barcos llegarán «seguramente a la zona de cruceros» del recinto portuario, aunque esta es una decisión que corresponde a los técnicos, no a políticos, y lo harán con dos o tres horas de decalaje entre cada una de las embarcaciones. El Aquarius viaja acompañado de dos embarcaciones italianas, Dattila y Orión, de la Guardia Costera y la Marina.

Cambio de ruta

Calvo ha señalado que la recepción de estas personas tiene que ser «respetuosa, eficiente, tranquila y plenamente solidaria», que el ministro de Fomento, José Luis Ábalos, «estará en suelo valenciano atento» y seguirá de cerca la operación, pero ha señalado que se debe producir sin políticos. Puig ha agregado: «La sobriedad es la respuesta, lo importante son las personas».

El viaje del Aquarius está sufriendo retrasos por culpa del mal tiempo, que ha dificultado mucho la travesía tras abandonar las costas de Sicilia, donde las naves se reaprovisionaron de alimentos. Las condiciones meteorológicas han obligado al convoy a tomar la costa de Cerdeña por la derecha, en vez de por abajo, como habría sido en condiciones normales. Así, tendrán que superar el estrecho que separa la isla italiana de la francesa Córcega, y enfilar posteriormente en línea recta hasta Valencia.