El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha asegurado el miércoles en Bruselas que “comprende” que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pida a los aliados destinar más fondos a Defensa, pero subrayó que había que ser “justos” y tener en cuenta también otros parámetros como la aportación a la OTAN en misiones internacionales. En la cumbre de la OTAN de Bruselas, que se celebra hoy y mañana jueves, Sánchez tuvo ocasión de saludar a Trump en persona por primera vez.

En 2014 los aliados se comprometieron a aportar el 2% de su PIB a Defensa. EEUU duplica esa tasa. Sin embargo, España contribuye con un 0,9% de su PIB. Alemania tampoco llega al 1% de su PIB. El gobierno de Mariano Rajoy tenía intención de aumentarlo progresivamente hasta llegar al 1,5% en seis años.

En una carta previa a esta cumbre, Trump pidió a todos los aliados que cumplieran con ese mínimo del 2% del PIB en Defensa como prueba de su compromiso con la Alianza Atlántica. Trump lleva meses insistiendo en que EEUU lleva demasiada carga en la Alianza y muchos temen que si no encuentra respuestas pase de las palabras a los hechos. .

En esta reunión de Bruselas, Trump ha duplicado sus exigencias, lejos de escuchar a quienes como Sánchez le piden que tenga en cuenta todo tipo de contribuciones. Trump demanda ahora que los Veintinueve aliados aporten un 4% de su PIB a Defensa, lo que para la mayoría supone más que duplicarlo, según fuentes de la Casa Blanca.

Cada vez les pone la tarea más difícil a los aliados. “Primero vamos a avanzar con el objetivo del 2%”, comentó el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, que no quiso confirmar el dato.

Tras recibir la carta del presidente de EEUU, Sánchez ya anticipó que España de momento no podía aumentar su contribución en Defensa, pero que nuestro país alberga bases aliadas estratégicas y participa activamente en misiones internacionales de la OTAN. En Bruselas, Sánchez volvió a recurrir a este argumento, en rueda de prensa. No ha tenido ocasión de hablarlo con Trump porque de momento solo se han saludado.

El presidente de EEUU, Donald Trump, comenzó la jornada con renovados ataques en Twitter a sus socios europeos, quienes, a su juicio, son muy tacaños a la hora de contribuir al presupuesto de la Alianza, pero luego dejan a EEUU con un déficit comercial que perjudica especialmente a los agricultores.

Alemania volvió a ser el objetivo predilecto de sus reproches en el desayuno con el secretario general, Jen Stoltenberg. En su encuentro con el secretario general de la OTAN, Trump denunció la dependencia energética de Alemania de Rusia, lo que considera perjudicial para la OTAN. “Alemania está totalmente controlada por Rusia porque obtiene entre el 60% y el 70% de la energía de Rusia, e incluso ha dado su visto bueno a nuevo gasoducto. No creo que sea bueno para la OTAN”, sentenció.

Las importaciones de gas de Alemania procedentes de Rusia suponen entre un 50% y un 75% del total y efectivamente Berlín ha aprobado el gasoducto Nord Stream 2, que permite incrementar el suministro de gas a la UE.

La canciller Merkel, originaria de la antigua República Democrática Alemana, respondió al presidente de EEUU con alusiones al pasado reciente y a su historia personal. “Conozco la experiencia del control de la Unión Soviética. Viví en la parte de Alemania que dependía de la URSS. Ahora estoy muy feliz de que Alemania sea independiente y pueda decidir de forma independiente. Es algo muy bueno, especialmente para los germano orientales”, concluyó.

Horas después se reunieron el presidente Trump y la canciller Merkel en son de aparente paz. A medida que avanzó la jornada Trump parecía serenarse. “Tenemos una muy buena relación con Merkel y una relación tremenda con Alemania. Nuestro comercio va a mejorar”. Merkel cruzaba las piernas y miraba al horizonte sin inmutarse.

En la reciente cumbre del G7 en junio ya hubo un choque directo entre Trump y Merkel, que intentaba convencerle para que no diera pasos hacia una guerra comercial. Sin embargo, Trump se marchó antes de terminar la reunión y no firmó la declaración final.

Los Veintinueve aliados son más fuertes juntos que por separado”, dice Stoltenberg, secretario general de la OTAN

En esta ocasión, el secretario general de la OTAN; el noruego Jens Stoltenberg ha ejercido como un diplomático maestro de ceremonias. En su primera alocución, recordó a los aliados que todos ellos “son más fuertes juntos que por separado”.

“Todas las cumbres son importantes pero esta lo es más porque afrontamos un mundo más complejo y con un ambiente de seguridad más difícil, y a la vez hay desencuentros entre nosotros”, ha reconocido Stoltenberg, que fue ministro de Defensa y primer ministro en Noruega.

Por un lado, instó a los miembros de la Alianza a que cumplieran con el compromiso alcanzado en 2014 de aproximarse a dedicar el 2% del PIB al presupuesto de los 29. Le parece positivo que se haya ido incrementando en el último año pero aún queda lejos el objetivo del 2%, y aún más el 4% que ahora parece que demanda Trump.

“Una OTAN fuerte es buena para Europa y para EEUU. Dos guerras mundiales y una guerra fría nos han demostrado que somos mejor juntos que por separado. La presencia militar de EEUU y Canadá en Europa es buena para Europa pero también es buena para EEUU porque consolida a EEUU como potencia global”, explicó Stoltenberg.

Una gran preocupación de los aliados es Rusia. En el comunicado y la reunión del miércoles, todos, según Stoltenberg, consideraron ilegal la anexión de Crimea, una de las razones por las que la OTAN se ha reforzado en el flanco oriental. Pero Trump se ve con Putin en Helsinki y, pese a las teóricas garantías de EEUU con sus aliados, resulta imprevisible saber qué puede hacer o decir Trump.

El vínculo transtlántico, incuestionable para otros presidentes de EEUU, se está diluyendo a ritmo de tuit. Los aliados defienden que es más sólido y que trasciende cualquier presidencia pero la batalla que ha emprendido Trump puede dejar huella. También saldrá perjudicado su país y debería saberlo.