El Partido Popular ha decidido no celebrar las votaciones para elegir a su nuevo presidente hasta el sábado, lo que permite adelantar la intervención de Mariano Rajoy, de modo que tomará  la palabra antes de que los 3.082 compromisarios se retraten bien por Soraya Sánez de Santamaría o por Pablo Casado. Así lo ha anunciado en la mañana de este viernes el presidente del comité organizador del congreso, Luis de Grandes, que ha explicado las modificaciones que se van a realizar en la agenda del evento, con el retraso en la proclamación de un nuevo presidente y candidato a la presidencia del partido.

De Grandes ha negado que haya intencionalidad en el hecho de que el congreso oiga antes de votar las palabras de su presidente saliente. Afirma que es «absolutamente neutro» porque Rajoy «no va a hacer nada que favorezca a nadie en la contienda. Lo va a hacer con la grandeza que le representa. No va haber ningún tipo de  inducción al voto», eso a pesar de que personas del entorno de Santamaría abogaban porque interviniera para apelar por un congreso de unidad.

Así, el viernes se procederá a la constitución del congreso, de la mesa, a los discuros de María Dolores de Cospedal, que debe presentar el informe de gestión, y de Alfonso Fernández Mañueco, como responsable del comité de Derechos y de garantías. Pero el plato fuerte será la intervención de Rajoy. Luego se abrirá el plazo de presentación de candidaturas hasta la mañana del sábado, cuando se presentarán las mismas y se votará. La clausura, «será sencilla», con la intervención del ganador.

«El futuro de España»

Durante toda la carrera electoral Rajoy ha decidido mantenerse al margen, y ya anunció que no participaría en las elecciones para no favorecer a ningún candidato dándole su apoyo. Sin embargo, su discurso puede cambiar el parecer de muchos de los compromisarios, aunque lo más probable es que tampoco ejerza su derecho al voto durante el congreso que se celebra bajo el lema «El futuro de España». Los populares han vuelto a echar mano del símbolo de la encina que ideó para la convención del pasado mes de abril el ayudante de Rajoy en Moncloa y miembro de la comisión organizadora, Sergio Ramos.

Asimismo, ha explicado De Grandes que habrá cabinas y sobres para que los delegados puedan votar al objeto de posibilitar un «sistema limpio, claro y de privacidad absoluta», aunque en todo momento ha negado que fuera a petición de parte, en relación a la  exigencia que, en este sentido, se había trasladado a la comisión organizadora desde la candidatura de Casado.

Aún por decidir si la papeleta será en blanco o impresa, lo que dejan a petición de los candidatos, el presidente de la comisión organizadora ha apelado a que «no haya ningún miedo escénico por parte de nadie y que nadie esté obligado por los aparatos», que son los que pueden acabar determinando el sentido del voto en una  contienda que va a estar muy muy reñida, con diferencias de entre cien y doscientas papeletas.

Otra innovación es que los compromisarios no van a estar sentados por delegaciones como era habitual. Sino repartidos pro el plenario conforme vayan llegando, entre otras cosas porque en torno al escenario principal sólo vana poder colocar 2.000 sillas y el resto lo deberán seguir desde otra sala.

Integrar al derrotado

En cambio, parece descartada la posibilidad del debate que había pedido formalmente Casado. De Grandes ha revelado que «no hay consenso para el mismo» y que Santamaría «no ha dicho que ni sí ni que no». Aún así, se muestra optimista respecto a la posibilidad de que el partido se una «en torno a quien gane». El reparto de las distintas vicesecretarías y secretarías no tiene porqué ir en la lista de 35 nombres con la que se presenta cada candidato por lo que, después de la votación, puede integrar a miembros del equipo derrotado.